LOS SARGENTOS DE TAMBO NUEVO (24/10/1813)

LOS SARGENTOS DE TAMBO NUEVO. Algunos días después de la batalla de Vilcapujio, el 24 de octubre de 1813, el teniente de dragones GREGORIO ARÁ-OZ DE LAMADRID, al frente de doce hombres, decidió atacar a una compañía de Cazadores Montados que se hallaba destacada en la Quebrada de Inguipaya, en el Alto Perú, en la posta de Tambo Nuevo. A tal efecto, destacó tres soldados como exploradores, los que a través de la oscuridad de la noche, subieron la cuesta llevando los caballos de la rienda. De esa manera, llegaron hasta un rancho ocupado por doce soldados del ejército realista destacados para vigilar desde ese puesto, el camino que por allí pasaba. Los hombres dormían despreocupadamente, incluso el centinela, que lo hacía sobre el fusil. A corta distancia, a retaguardia, descansaba el resto de la compañía, unos cuarenta hombres en total de las fuerzas de OLAÑETA. Los tres soldados del ejército patriota, JOSÉ MARIANO GÓMEZ, tucumano; SANTIAGO ALBARRACÍN y JUAN BENITO SALAZAR, cordobeses, repuestos de la sorpresa, lejos de retirarse en silencio de la noche, urdieron un plan para apoderarse de ese destacamento y actuaron sigilosamente. Uno se dirigió rápidamente hacia el centinela que, sorprendido, fue desarmado y se rindió en silencio. El otro se apoderó de las armas que estaban recostadas contra una pared y el tercero, con su carabina preparada y apuntada, intimó rendición a los demás, que yacían dormidos o medio dormidos dentro del rancho. Así, estos tres Dragones, en pocos minutos y sin disparar un solo tiro, habían logrado reducir y maniatar a estos onces soldados del ejército realista (uno había logrado darse a la fuga). Logrado su objetivo, los tres soldados presentaron al teniente Lamadrid los once prisioneros y los doce fusiles que habían tomado. De inmediato Lamadrid, al frente de doce de sus dragones, salió en persecución del resto de la compañía realista, que alertada, ya empezaba a descender la cuesta. Al amanecer del día siguiente, se hizo comparecer a los tres héroes de la jornada ante el general Manuel Belgrano, quien en premio los ascendió a Sargentos y la Historia los conoce como “los sargentos de Tambo Nuevo”. Estos tres soldados murieron trágicamente. José Mariano Gómez fue tomado prisionero en Humahuaca mientras servía a la Patria, y murió fusilado por los realistas en 1814. En ese mismo año, Juan Bautista Salazar perdió un brazo en un combate y en cuanto a Santiago Albarracín, murió en 1840, siendo ya comandante de milicias (extarído de las “Memorias Póstumas del General José María Paz”)

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