LOS REALISTAS ENTREGAN SUS ARMAS, LUEGO DE LA DERROTA DE SALTA (21/2/1813)

LOS REALISTAS ENTREGAN SUS ARMAS, LUEGO DE LA DERROTA DE SALTA. El 21 de febrero, el día siguiente de producido el triunfo de MANUEL BELGRANO en la Batalla de Salta sobre las fuerzas españolas al mando del General PÍO TRISTÁN, librada en los campos de Castañares, cerca de la ciudad de Salta, como fuera convenido en la rendición, las tropas realistas rindieron sus armas a su vencedor, el General Belgrano. El día amaneció lluvioso y cubierto y en las primeras horas de la mañana, el General del Ejército real vencido con los jefes a la cabeza de sus respectivos batallones y las banderas desplegadas, según lo establecido en la capitulación, la artillería rodando, la infantería con los fusiles al hombro y los jinetes con los sables desenvainados, salió desde el campo de batalla en Castañares en dirección a Salta, para rendirse formalmente ante Belgrano. La población entera les vio llegar, y aun cuando la casi totalidad de los salteños eran partidarios de la Revolución, respetaron el dolor de los vencidos, viéndoles pasar, silenciosos y sin hacer manifestaciones hostiles que pudieran herir a aquellos desgraciados soldados. Al entregar las armas, hubo infinitos veteranos, los peninsulares, especialmente, que no pudieron ocultar su emoción; unos dejaron correr amargas lágrimas, otros en cambio, manifestaron un desaliento desesperado. Las tropas nacionales, con Belgrano a la cabeza, recibieron a los vencidos con todos los honores y ante ellas, Pío Tristán, los jefes, oficiales y soldados del Ejército realista fueron depositando sus armas en absoluto silencio. Belgrano, una vez desarmados todos ellos, se dirigió a la plaza, pasando por las calles de la Merced y de Yocci, llamada esta última, desde aquel día, calle de la Victoria. El coronel Rodríguez, que conducía la Bandera nacional, salió con ella al balcón principal del Cabildo y, después de hacerla flamear con entusiasmo, dio tres vivas a la Patria que fueron coreados por la multitud reunida en la plaza.

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