LOS INMIGRANTES PORTUGUESES EN LA ARGENTINA

Desde 1641 ya había en Buenos Aires ciento ocho inmigrantes portugueses y el secular enfrentamiento que mantenían España y Portugal por la posesión de las tierras de América, potenció en grado sumo la radicación en ellas, de súbditos, tanto españoles como portugueses, llegando a ser entre ambos, el 20% del total de población extranjera en todo el territorio del Río de la Plata. .

España y Portugal estuvieron en pugna acerca de sus respectivas reivindicaciones en el hemisferio occidental, desde el mismo día en que América fue descubierta.

La línea trazada por el Tratado de Tordesillas (1494) concedía a Portugal el derecho de reclamar el este del Brasil, mientras el resto de las Américas se reservaba para España. Como nadie sabía, excepto  teóricamente. por dónde pasaba esa línea, todo el interior de Sudamérica meridional quedaba abierta a la exploración, reivindicación, uso y colonización por ambas naciones a través de las colonias de España en el Río de la Plata y el Alto Perú y de Portugal en el Brasil.

Puede ser que los exploradores portugueses hayan descubierto el Río de la Plata y las Islas Malvinas, pero no hicieron reclamaciones, por lo se considera que un navegante portugués, HERNANDO DE MAGALLANES, fue el primero en navegar y recorrer la costa atlántica de la Argentina y atravesar los estrechos del sur, pero efectuaba su viaje bajo mandato de la Corona española, por lo que PEDRO DE MENDOZA fue enviada para ocupar y hacer efectiva la reclamación de España por el Río de la Plata (1535- 1536).

CABEZA DE VACA y otros funcionarios y conquistadores españoles, antes y después de él, utilizaron libremente la ruta entre la isla de Santa Catalina y Asunción, primitiva capital de los asentamientos españoles; tanto los españoles como los portugueses trataron infructuosamente de establecer asentamientos en esta región.

Los jesuitas, con sus reducciones guaraníes lo hicieron, finalmente, a principios de la década de 1600; mientras tanto, durante el período en el cual tanto Portugal como España estuvieron sometidas a la misma Corona española, los brasileños aprovecharon esta situación para presionar firmemente hacia el oeste, internarse en el valle del Alto Paraná y comerciar, con cierta legalidad, con el nuevamente fundado puerto de Buenos Aires (1580).

En 1641 había ciento ocho portugueses en Buenos Aires, la mayoría de los cuales eran gente prominente y de holgada situación económica; constituían casi el 20% de la población europea en toda el área del Río de la Plata (trescientos setenta portugueses, mil quinientos españoles).

A comienzos del siglo XVII la intrusión portuguesa había obligado a los jesuitas a trasladar sus misiones río abajo y en 1680 los brasileños establecieron su base comercial y su primer asentamiento permanente en Colonia del Sacramento, en la margen norte del Río de la Plata.

Durante el siglo XVIII, nuevos y más estrechos vínculos entre Portugal y Gran Bretaña, ambos enemigos de España la mayor parte del tiempo, hicieron del Río de la Plata una de las principales zonas de peligro y obligaron a la Corona española a prestarle más atención; ambas naciones reclamaban las provincias de Santa Catalina y Rio Grande do Sul, al sur del territorio brasileño, el este del Paraguay y Misiones, y el Uruguay.

Todas estas tierras cambiaron de manos varias veces en la década de 1700; en 1777 por el tratado de San Ildefonso se dio a España lo que hoy es el Uruguay y el resto a Brasil, designándose una comisión de límites para fiscalizar la ubicación exacta de la línea. Aunque estos problemas no quedaron resueltos en su totalidad hasta después de la Guerra del Paraguay (q.v.), casi un siglo después, el territorio se hallaba colonizado en forma sumamente dispersa y reinó la paz durante cierto tiempo

El siglo XIX entrañó nuevas situaciones: Gran Bretaña aspiraba a un mejor arreglo comercial con Portugal, y existe cierta evidencia de que la captura de Buenos Aires por Sir Home Popham en 1806 (véase Invasiones Inglesas) fue parcialmente motivada por el deseo de apoderarse del floreciente comercio portugués de la trata de esclavos en Buenos Aires.

La invasión de la península ibérica por Napoleón puso a España, Portugal y Gran Bretaña del mismo lado y la firma de un tratado comercial mucho más favorable entre Gran Bretaña y la Corona portuguesa en Río de Janeiro (1810) dejó a aquélla en condiciones de ejercer mayor influencia y presión sobre América Hispana; en su mayor parte uti­lizó este poder para restringir la expansión portuguesa en el Río de la Plata y mantener allí un equilibrio de poder favorable a los intereses comerciales británicos.

El estallido de la guerra por la independencia argentina y la inestabilidad imperante en la Banda Oriental provocaron la transitoria ocupación brasileña de esta última; el imperio brasileño, tras declarar su propia independencia (1822), continuó la misma política.

Portugal fue uno de los primeros países que reconoció la independencia de las Provincias Unidas del Río de la Plata, haciéndolo en abril de 1821, alrededor de un año antes que los Estados Unidos-

Recordemos que en el siglo XIX, ocurrieron dos contiendas que involucraron a la Argentina y el Brasil; la guerra con ese Imperio, en 1825 y la Guerra del Paraguay (1865-1870), en la cual, los dos países eran aliados y no enemigos. Durante el período moderno los inmigrantes portugueses han proseguido su desplazamiento hacia la Argentina en busca de mejores oportunidades económicas.

1 Comentario

  1. Fernanda Tome

    estuvimos ojeando el libro «Portugal Querido» de Mario Lopes,vivimos en la Bahia de los Delfines en Fernando de Noronha y quedamos muy satisfechos con los testimonios de los portuguees que viven Argentina, ojalá se haga un trabajo parecido en el Brasil.abrazos!!

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