Los Patagones

Habitaban en territorios del sur de la República Argentina, más al norte de los fueguinos.  Eran los que HERNANDO DE MAGALLANES, impresionado por el tamaño de sus pisadas (sin saber que eran así porque se calaban con gruesos zapatones de piel), los llamó “patagones”. Sus familias principales eran los “tehuelches”, los “teuesch” y los “onas” y en el norte, los “puelches”. Eran nómades y su economía se basaba en la caza del guanaco y del avestruz (a pie, con arco, flecha y boleadoras o lazo) y en la recolección de frutos silvestres. Se cobijaban bajo el llamado “toldo pampeano”, una rudimentaria construcción hecha con varios cueros de guanaco cosidos entre si y sostenidos con varios palos atados. Eran polígamos y las familias se reunían en grupos llamados “parcialidades”, que congregaban a 400 individuos, que eran gobernadas por un “cacique”, elegido por su valor en la caza y en la guerra y el ascendiente que tenía sobre el resto. En las familias, el trabajo estaba perfectamente distribuído: las mujeres preparaban la comida, sobaban las pieles para los toldos y abrigos, mientras los hombres cazaban o guerreaban y en su tiempo libre, confeccionaban o reparaban sus arcos, sus flechas y sus lazos. Tanto las mujeres como los hombres se pintaban el rostro con diversos colores, que variaban si eran para las ceremonias o para la guerra y se adornaban la cabeza con zarcillos y plumas. A comienzos del siglo XIX comenzaron a cruzarse con los “pampas” y los “araucanos”, y por eso es muy raro encontrar hoy algún representante de esa etnia en estado puro.

 

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