LOS ORILLEROS SE MOVILIZAN EN APOYO DE SAAVEDRA (05/04/1811)

LOS ORILLEROS SE MOVILIZAN EN APOYO DE SAAVEDRA. A fines de marzo, el desprestigio de la Junta era grande y su debilidad interna no podía disimularse. Sin embargo, una inesperada maniobra política modificó sorpresivamente este panorama. En la noche del sábado 5 de abril, numerosos grupos de paisanos se concentran en los suburbios de la ciudad y avanzan en orden y silenciosamente sobre la Plaza de la Victoria. Era medianoche cuando el espacio abierto frente al Cabildo se llenó de gente. Siempre en silencio y ordenadamente, los “orilleros” y pobladores de las quintas que rodean la ciudad, se concentran allí respondiendo al llamado del alcalde TOMÁS GRIGERA, cuya finca es una de las más hermosas de los alrededores de Buenos Aires. Alertados de la novedad, los miembros del Cabildo conferenciaron en el Fuerte, tratando de establecer los orígenes del movimiento y su real tendencia. Recién a las 3 de la mañana del domingo 6 de abril los capitulares recibieron en el edificio comunal al doctor JOAQUÍN CAMPANA, que actuaba como vocero de los manifestantes. Allí, Grigera v Campana presentaron al Cabildo un petitorio firmado por todos los Alcaldes de barrio y numerosos ciudadanos. El pliego fue examinado por los cabildantes y los comandantes de Húsares, Caballería de la Patria (ex Blandengues), Granaderos y Arribeños, citados al efecto, y luego de aprobarse la mayoría de los 17 puntos presentados, el petitorio se giró al Fuerte para su aprobación. En síntesis, el petitorio | popular solicitaba se confiriera a CORNELIO SAAVEDRA en toda su plenitud el mundo político y militar y se confinara a varios dirigentes morenitas, entre ellos FRENCH, BERUTI, VIEYTES, AZCUÉNAGA, LARREA Y RODRÍGUEZ PEÑA, debiendo ser estos cuatro últimos separados de sus cargos en la Junta. También se exigía la formación de un Tribunal de Seguridad Pública, la expulsión de todos los españoles y el enjuiciamiento de Belgrano por su fracaso en la expedición al Paraguay. Los puntos fueron aceptados, en general, aunque Saavedra —que en conversaciones privadas ha negado enfáticamente haber tenido el más mínimo conocimiento del movimiento dirigido por Grigera y Campana— rechazó la posibili­dad de asumir una virtual dictadura como la que pro­ponía el pliego de los manifestantes. Asimismo se sustituyó la expulsión de los españoles desafectos a la revolución por un impuesto personal. Finalmente, el doctor Campana ingresó a la Junta, con dos personas más, carentes de antecedentes de notoriedad y firmaron el enterado de la resolución de la Junta, consignando las correcciones apuntadas.

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