LOS CUEROS DE LEY Y LA CAZA DE VACUNOS (20/04/1730)

Las naves españolas cargan a su regreso hasta cuarenta y cincuenta mil cueros vacunos y mucho más de contrabando los ingleses y portugueses. No basta cualquier cuero, sino que debe ser de “’ley”,  como ellos dicen, es decir, de una determinada medida y el que no tiene la prescripta, lo desechan los mercaderes. Así que para enviar cincuenta mil cueros a Europa matan ochenta mil toros, porque no todas las cueros son de medida. Otros, por puro placer y sin necesidad, van y matan millares de toros, vacas y terneros, y sacando sólo la lengua, abandonan todo el resto en el campo. Mayor estrago hacen los que van a buscar grasa que sirve aquí en lugar de aceite, de tocino, manteca, etc. Por esta razón todo lo que se separa, se pierde en vez de usarse…

«El sistema de que se valen para hacer en brevísimo tiempo tantos estragos es el siguiente:  Se dirigen en una tropa a caballo hacia los lugares en que saben se encuentran muchas bestias;  se dividen en grupos y empiezan a correr en medio de ellas, armados de un instrumento, que consiste en un fierro cortante de forma de media luna puesto a la punta de una pértiga,  con el cual dan al toro un golpe en una pierna de atrás, con tal destreza, que le cortan el nerv sobre la juntura. La pierna se encoje al instante y después de haber cojeado algunos pasos,la bestia  cae , sin poder enderezarse más; entone siguen a toda la carrera del caballo hiriendo otro toro o vaca, que apenas reciben el golpe se imposibilitan para huir.

De este modo, diez y ocho o veinte hombres solos postran en una hora siete u ochocientos animales.  Cuando están saciados se desmontan del caballo, reposan y se restauran un poco. Enderezan luego los animales derribados y  se arrojan sobre ellos a mansalva. Los degüellan, le sacan el cuero, el y sebo y la lengua, abandonando el resto para ser\ de presa a los cuervos y perros cimarrones (ver Las vaquerías)

Esto es una indiscreción,  por lo cual empiezan a experimentar el castigo Dios, pues estos animales se han disminuido notablemente ya; de manera que por un buey o una va se paga en Buenos Aires diez o doce “paoli” (2), cuando antes, apenas se pagaban tres o cuatro (Carta del Padre Cayetano Cattáneo, fechada el 20 de abril de 1730,  desde la Reducción de Santa María , publicada en el Nº 31 de la Revista de Buenos Aires).

(1). La  corona inglesa equivalía a 5 chelines.
(2)  Paoli, moneda de plata de los Estados del Vaticano, equivalente a 1/10 de escudo.

 

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