Los bastos

La palabra “bastos” con la que se designa a la pieza del recado criollo que hoy reemplaza al antigüo “lomillo”, no es un modismo argentino, sino que deriva del latín “bastum”, cuya definición es: “cierto género de aparejo o albarda que llevan las caballerías de carga”. En el Diccionario Enciclopédico de la Lengua Española, en el artículo referido al primitivo atalaje de los caballos de montar, dice: “le habían de cubrir primero (al caballo), con una manta y después con una colchoneta, que entre los griegos estaba rehenchida de bastos, para que el animal ni el jinete se lastimasen en sus movimientos”. Es por lo dicho, que es permitido decir que “bastos”, es el relleno protector, sea de junco, esparto, crin u otro material semejante y también es aceptable la acepción que el gaucho argentino le dio a ese vocablo, denominando “bastos” a esta prenda, cuyas características exteriores fue modificando, a medida que se lo exigían las necesidades de su ambiente.

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