LOS AÑOS 30 Y LA POLÍTICA DE CARNES

Comienza la década de 1930, llamada década infame por JOSÉ LUIS TORRE en referencia al fraude, la corrupción y los negociados que sacudieron a la opinión pública, como el pacto Roca-Runciman y sus consecuencias: las juntas reguladoras, el Instituto Movilizador, la creación del Banco Central, la Corporación de Transportes y las concesiones eléctricas de la Chade-Cade y la Ciade. La crisis de 1929 con la caída de Wall Street, afecta a todo el sistema económico; el proteccionismo practicado por las potencias, a raíz de la profunda depresión, altera el flujo de comercio al mismo tiempo que disminuyen en forma notable las inversiones. Argentina tiene como base fundamental de su economía, el modelo agro-exportador, montado sobre las riquezas de las tierras en las zonas pampeanas, la expansión de la demanda internacional de los productos agropecuarios y el ingreso de capital extranjero predominante de Gran Bretaña. Este modelo, que condujo a un crecimiento irreal del país, también entra en crisis. La situación mundial afecta duramente a Inglaterra, amenazando con desmoronar sus dominios. Canadá, Nueva Zelandia, Sudáfrica, Australia, Irlanda le exigían un trato prefercncial para sus productos.

Ante esta situación, los ingleses crean la Comunidad Británica de Naciones (British Commonwealth of Nations), que da lugar a la conferencia de Ottawa, en la que se fijan los acuerdos en donde sus dominios serían el principal abastecedor de Inglaterra. Los cuatro puntos principales, esenciales para la firma del pacto Roca-Runciman, son: 1) se desarrollará un mayor intercambio comercial dentro de las fronteras del Commonwealth, 2) habrá derechos prohibitivos a los productos extranjeros manufacturados, 3) el Reino Unido adquirirá preferentemente la carne y el trigo en sus dominios, 4) los dominios protegerán su producción local con trabas razonables a la competencia de la metrópoli. Con estos acuerdos, Gran Bretaña presionó a la Argentina amenazando con no comprar más carne ni trigo. La clase dirigente no reparó en que Inglaterra no podía cumplir con sus imposiciones, debido a que Argentina era su principal abastecedor. El “chilled”  (carne enfriada) era la preferida del paladar inglés y se conservaba aproximadamente 35 días. Canadá y Sudáfrica no la producían y Australia y Nueva Zelandia sólo podían vender carne congelada, ya que para transportarla tardaban más de 40 días, lo que evidentemente le hacía perder sus cualidades.El pacto Roca-Runciman fue firmado el 1o de mayo de 1933 por el vicepresidente argentino JULIO A. ROCA (h) y por el ministro de Comercio de la corona británica, WALTER RUNCIMAN, por el cual se establece entre otras cosas, que el Reino Unido reconocía la importancia de la carne enfriada en la economía argentina y garantizaba evitar restricciones en las importaciones de carne. Inglaterra obtenía la totalidad del cambio proveniente de las compras británicas, evitando un eventual bloqueo de sus ganancias. Por su parte, el gobierno argentino abandonaría la política de reducción de las tarifas ferroviarias y daría protección a los intereses de las empresas británicas, derogando a la vez el decreto que gravaba las importaciones desde Gran Bretaña, de una gama de productos que abarcaban desde el whisky, vidrios, pinturas, motocicletas y dulces hasta el carbón, combustible y materiales para los ferrocarriles. El tratado fue motivo de impugnaciones e interpelaciones en el Congreso Nacional, que llegaron al escándalo y al asesinato político. El debate sobre la industria de la carne terminó en el atentado al senador ENZO BORDABEHERE, episodio promovido a raíz de una investigación pedida por el senador de Santa Fe, el doctor LISANDRO DE LA TORRE, que denunció la existencia de un monopolio “frigorífico-exportador” de los productores de carne, resultó una prueba concreta de que el verdadero poder político era ejercido por los sectores ganaderos en estrecha vinculaión con empresas extranjeras.

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