Las Ventosas

Eran un remedio que se aplicaba en nuestro campo para curar los males del sistema respiratorio: Tos, resfríos, anginas eran curados mediante la aplicación de ventosas al paciente. Estas eran por lo general, un pequeño vaso de vidrio al que con un isopo se mojaba con alcohol por todo su interior. Acostado boca abajo el “paciente”, el encargado de la cura, encendía el alcohol de cada ventosa y rápidamente, cuando se apagaba la llama, aprovechando el vacío que se producía en el interior de la ventosa, lo aplicaba contra la espalda, a la altura de los pulmones del enfermo, convencido que así extraería el mal que había entrado en ese cuerpo.

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