LAS IDEAS FISIOCRÁTICAS DE MANUEL BELGRANO (15/06/1796)

El 15 de junio de 1796, el Licenciado MANUEL BELGRANO, Secretario del Real Consulado de Buenos Aires,  leyó  ante la Junta del mismo, el siguiente mensaje abrogando por el desarrollo de la actividad agrícola:

“Fomentar la agricultura, animar la industria y proteger el comercio, son los tres importantes objetos que deben ocupar la atención y cuidado de Vuestras Señorías. Hoy, pues,  trataré de proponer medios generales para el adelantamiento de la agricultura, como que es la madre fecunda que proporciona todas las materias primas que dan movimiento a las artes y al comercio… La agricultura es el verdadero destino del hombre. En el principio de todos los pueblos del mundo cada individuo cultivaba una porción de tierra, y aquéllos han sido poderosos, sanos, ricos, sabios y felices…

Una de las causas a que atribuyo el poco producto de las tierras y por consiguiente el ningún adelantamiento del labrador, es porque no se mira la agricultura como un arte que tenga necesidad de estudio, de reflexiones y de reglas. Cada uno obra según su gusto y práctica. No pensaron así los antiguos. Juzgaban que tres cosas eran necesarias para acertar en la agricultura: Primera, querer: es necesario amarla, aficionarse y gustar de ella. Segunda, poder: es preciso hallarse en estado de hacer gastos necesarios para las mejoras, para la labor. Tercera, saber: es preciso haber estudiado a fondo todo lo que tiene relación con el cultivo de las tierras.

¿Y de qué modo corregir la ignorancia?.  Estableciendo una escuela de agricultura, donde a los jóvenes labradores se les hiciese conocer los principios generales de la vegetación y desenvoltura de las siembras, donde se les enseñe a distinguir cada especie de tierra y el cultivo conveniente a cada una de ellas, los diferentes arados que hay,  los abonos y el tiempo y razón para aplicarlos…

No me olvido de lo útil que sería el establecimiento de escuelas de hilazas de lana, para igualmente desterrar la ociosidad y a propósito de sto, esta Junta debería igualmente tratar de que se verificase en todos los lugares que hubiese proporción de lanas. Asimismo podía extenderse el hilado al algodón o al menos a su desmonte y limpieza

Mediante otra Memoria expone: Utilidades que resultarán a esta provincia y a la península del cultivo del lino y cáñamo; modo de hacerlo; la tierra más conveniente para él; modo de cosechar estos dos ramos, y por último se proponen los medios de empeñar a nuestros labradores para que se dediquen con constancia a este ramo de agricultura

En una tercera Memoria, dice: “He aquí el principio de la felicidad de estas provincias. Nuestro augusto soberano,  para que reine la abundancia entre todas las clases del Estado,  ha venido en disponer por su real orden del 31 de marzo del año próximo pasado (1797), que este cuerpo se componga de hacendados y comerciantes  en igual número, instruídos en  sus respectivos ramos. Es tal la dependencia mutua que tienen  entre si la agricultura y el comercio, que uno, sin otro, no pueden florecer” (ver La Fisiocracia, una opción de Manuel Belgrano)

Documentos del “Archivo de Manuel BelgranoBelgrano” Tomo I, Museo Mitre.

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.