LAS CALLES DE BUENOS AIRES. HISTORIAS Y ORIGEN DE SUS NOMBRES

No muchos de los habitantes de Buenos Aires, saben a quién, o a qué acontecimiento se ha querido homenajear, dándole su nombre que se le dió a las calles de Buenos Aires. Descubrirlo, un ejercicio común en la época de la primaria, es una manera de aprender un pedacito de nuestra historia. Porque rastreando la nomenclatura, un porteño curioso puede encontrarse con sorpresas: nombres simpáticos, personajes ignotos, famosos olvidadísimos,  pequeñas grandes anécdotas escondidas detrás de una palabra. Y entender un poco más por qué somos como somos. Es que el callejero habla de una sociedad: de sus ídolos, sus olvidos y sus valores (ver).

Cuando JUAN DE GARAY trazó la base de una ciudad en la orilla derecha del Río de la Plata, el 11 de junio de 1580, no existía siquiera la suposición de que sus caminos se convirtieran en símbolos fundamentales de la historia de Buenos Aires. Por sus calles la ciudad dejó de ser aldea, con ellas se quiso recrear París y todas fueron bautizadas por el cielo, los santos y los hombres. Después de las invasiones inglesas (1806/1807), se cambiaron a las calles los nombres del martirologio, por el de aquellos patriotas que se habían destacado en la defensa de Buenos Aires, contra los invasores.

Cambio de nombre para las principales calles de Buenos Aires (1806). Durante el virreinato de SANTIAGO DE LINIERS se cambia el nombre a la mayoría de las calles, reemplazándolos por el apellido de los criollos y españoles que más se habían distinguido en la lucha contra los invasores británicos. Al mismo tiempo se resuelve numerar las casas. Tanto los números como los nuevos nombres se escribieron en tablillas de madera. Algunas modificaciones fueron: San Gregorio (hoy Santa Fe) por Pío Rodríguez, Santa María (hoy Charcas) por Fantín, Santo Tomás (hoy Paraguay) por Belgrano, Santa Rosa (hoy Córdoba) por Yáñez, Santa Catalina (hoy Viamonte) por Ocampo, Santiago (hoy Tucumán) por Herrero, Santa Teresa (hoy Lavalle) por Merino, San Nicolás (hoy Corrientes) por Inchauregui, Santa Lucía (hoy Sarmiento) por Mansilla, Merced (hoy Cangallo) por Sáenz Valiente, Piedad (hoy Bartolomé Mitre) por Lezica, De las Torres (hoy Rivadavia) por Reconquista, Santísima Trinidad (hoy San Martín-Bolívar) por Victoria, San José (hoy Florida-Perú) por Unquera, San Martín (hoy Reconquísta-Defensa) por Liniers y San Pedro (hoy Maipú-Chacabuco) por Lasala (Recomendamos consultar la obra “Barrios, Calles y Plazas de la ciudad de Buenos Aires” editada por el Instituto Histórico de la ciudad de Buenos Aires en 1997).

 

La nomenclatura urbana
Está entre los bienes que hacen al patrimonio histórico cultural de la ciudad, pero también figura como territorio donde las diferentes ideologías marcaron el pulso de cada época. Así sucedió con la avenida Scalabrini Ortiz en los setenta y hasta 1976, cuando pasó a llamarse Canning, para volver a su nombre original en los ochenta, con el retorno de la democracia. Ocurrió también con los carteles indicadores de la calle con el nombre del comisario RAMÓN L. FALCÓN, al cual manos anónimas cubren periódicamente con otros letreros que dicen SIMÓN RADOWITZKY, el anarquista que lo mató en 1909. Durante la “década infame”, en los años treinta, cuando el radicalismo estaba proscripto de la vida política argentina, cualquier gesto ideológico podía resultar inflamable. Muchas denominaciones de calles se definieron a través de nombres de escritores célebres, oficios o especies vegetales, como Leopardi, Víctor Hugo, Homero y Dante en Villa Luro, y El Carpintero, El Trébol, La Huerta, El Zorzal y El Cardenal en el barrio “de las casitas baratas”, en Liniers.

Cuáles son los nombres que se pueden y cuáles no
La Ley 83 de Nomenclatura Urbana, sancionada el 15 de octubre de 1998, establece algunos requisitos a la hora de elegir los nombres de las calles y lugares públicos: a) deben estar directamente relacionados con la Ciudad de Buenos Aires o revestir una importancia indiscutida en el orden nacional o universal, b) deben haber transcurrido diez años de la muerte de la persona a la que se quiere homenajear, c) no se podrán designar autoridades que hayan ejercido su función contra el orden constitucional y democrático, d) tampoco pueden usarse nombres de empresas que tengan finalidades comerciales.

LETICIA MARONESE, socióloga y asesora de la Comisión de Cultura de la Legislatura, explicó que el Jefe de Gobierno, los Legisladores, el Defensor del Pueblo o cualquier ciudadano (siempre y cuando un legislador “acompañe” su propuesta), pueden proponer los nombres. Pero el proceso de aprobación del proyecto es de “doble lectura”: se vota en la Legislatura, se somete a una audiencia pública y luego se vuelve a votar. La funcionaria explicó que durante los últimos años, muchos vecinos empezaron a participar activamente en este proceso, sobre todo sectores de clase media. En principio, la idea es bautizar nuevos espacios y mantener los nombres ya atribuidos.

El Director del Museo Saavedra y estudioso de las calles porteñas, ALBERTO GABRIEL PIÑEYRO, explicó que “a las autoridades se les había acabado la agenda. En Parque Chas, casi todas las calles son ciudades de Europa, como Dublín, Berlín, Ginebra, Cádiz o Belgrado (ver más adelante “El laberinto de Parque Chas). En los años treinta la política fue una especie de mala palabra y la intención oficial era mantener las aguas quietas”.

PIÑEYRO sostuvo que “a veces los cambios de nomenclatura son un intercambio partidario”, no siempre querido o reconocido por los vecinos. “Cuando en 1991 se designó Eva Perón a Avenida del Trabajo, se rebautizó Ricardo Balbín a Republiquetas. Da pena, porque ninguna de las denominaciones anteriores referían a nombres de personas.”

FLORENCIO ESCARDÓ, médico, escritor y hombre de Buenos Aires, solía decir que “el porteño no es caminador y no le interesa nuestra ciudad. Tampoco se entera del significado del nombre de la calle en que vive y no le importa que lo cambien o no”. Algunos piensan que algo de cierto hay en todo eso, desde el momento en que varios proyectos intentaron que la calle Cerrito se llamara Illia, porque el ex presidente solía alojarse en el hotel República. Luego arremetieron con la avenida Córdoba, porque había vivido en esa provincia, y finalmente se logró que su nombre fuera destinado a una autopista.

LETICIA MARONESE, impulsora de los proyectos que dieron nombres de mujeres a las calles de Puerto Madero, explica que “casi siempre con el tema de las nomenclaturas se juegan cuestiones de poder y a partir de ahí se distorsionan nombres o se utilizan como banderas de propaganda política”. Por caso, en el antiguo Concejo Deliberante los acuerdos parlamentarios otorgaban un porcentaje de calles a denominar por cada bloque político, de acuerdo con la cantidad de concejales que lo integraban. Hoy  rebautizar una calle implica elaborar una Ley inicial, realizar una doble lectura, celebrar audiencias públicas y presentar la Ley final, según la normativa vigente.

La ley 83, de 1998, establece que la nomenclatura sólo puede variar en caso de remodelaciones urbanas o por “profundas razones políticas” y diez años después de sucedido un hecho relevante o la muerte de un ilustre Según el experto VICENTE CUTOLO, autor de “Historia de las calles de Buenos Aires”, las primeras denominaciones fueron impuestas en 1734 por el gobernador JUAN JOSÉ DE VÉRTIZ Y SALCEDO y “extraídas en su mayor parte del santoral”. Bolívar era Santa Trinidad, Carlos Calvo se llamaba San Fermín, México era San Bartolomé; Moreno, San Francisco; Al sina, San Carlos; Perón, La Merced, y Corrien, San Nicolás.

En 1822 se diseñaron los nombres fundamentales de la ciudad sobre un plano topográfico, que ordenaba también la nomenclatura de plazas, templos, cuarteles y edificios públicos. Callao, Entre Ríos, Montevideo, Paraná, Suipa- cha, Cerrito, Florida y Balcarce son algunos de los nombres que se mantienen.

El orígen de las callesSe encuentra en la primera nomenclatura oficial, de principios del siglo XVIII, según PIÑEYRO. “La idea era ubicar los domicilios porque Buenos Aires vivía del contrabando y las autoridades buscaban una for­ma rápida de encontrar a la gente cuando se descubría el delito”, explicó.

Consultado sobre la variación de los nombres según pasan los años, el investigador consideró que “la nomenclatura debe tener una estabilidad porque su finalidad es ubicarnos, no rendir homenajes. Las calles ya están bautizadas y no deberíamos atribuirnos el poder de decidir el futuro, modificar el pasado y dejárselo al porvenir”.

El director del Museo de la Ciudad, JOSÉ MARÍA PEÑA, aseguró que los porteños desconocen muchas zonas de Buenos Aires y sugirió como antídoto probado LA ENSEÑANZA. “Hay proyectos legislativos que pretenden cambiarles el nombre a calles y barrios y subdividir los. Creo que es una lástima que no se mantengan los nombres originales, sobre todo porque nadie sabe qué quieren decir los actuales. Entonces lo que hay que hacer es enseñar, no cambiar, porque de esa manera, vamos a seguir “no siendo”, eternamente. Además, los nombres viejos son lindos porque no son nombres propios.”

Cuando LETICIA MARONESE elaboró las iniciativas para que las calles de Puerto Madero tuviesen nombre de mujer se encontró con una serie de obstáculos. En algunos casos insólitos. “En el momento que propuse las mujeres, habían presiones para bautizar las calles con nombres de marinos -relató-, pero eso no fue todo, porque después comenzó el problema de los nombres aceptados y los que estaban prohibidos.” Como el de Manuelita Rosas. Ninguna calle pudo llevar su nombre, según la investigadora, porque le dijeron “que el embajador James Cheek se iba a enojar o, lo más increíble, que no podía ir el nombre de la hija de Rosas porque el padre no estaba en el país”.

El damero que forma la ciudad se distribuye en 2.186 calles, 24.130 cuadras, 45.000 veredas, 577 cortadas y más de 2.000 semáforos, según registros municipales. El conjunto de nombres es heterogéneo, entre músicos, escritores, descubridores, médicos y naturalistas, aunque, como dice Alberto Salas en “Relación parcial de Buenos Aires”, “densamente veteado de generales y políticos”. Además de los avatares políticos, las mujeres debieron soportar la discriminación por género y en más de cien años sólo 43 de 2.186 calles fueron bautizadas con nom­bres femeninos, de acuerdo con informes de los especialistas.

Las primeras mujeres en la historia de la nomenclatura de la ciudad de Buenos Aires fueron las heroínas de la independencia JUANA AZURDUY DE PADILLA, MANUELA PEDRAZA Y POLICARPA SALAVARRIETA, según la ordenanza del 27 de no­viembre de 1893, y hasta que fue aprobado el proyecto de poner nombres de mujeres a las calles del nuevo barrio de Puerto Madero, sólo se habían impuesto 43 nombres femeninos.

“La Ordenanza 49.668/95 -que bautiza las calles de la zona de Puerto Madero- constituye una reivindicación a la mujer desde la evaluación de la historia de cada una y ajena a partidismos políticos”, aseguró LETICIA MARONESE, quien diseñó e impulsó el proyecto de establecer nombres de mujeres en ese tramo de la ciudad.

Cuestión de género
MARONESE recordó que se manifestó mucha resistencia para poner AZUCENA VILLAFLOR, la creadora de la organización defensora de los derechos humanos “Madres de Plaza de Mayo” a una calle porteña. Sin embargo, para este caso ayudó que una plaza de Avellaneda, en el sur bonaerense, llevara esa denominación para impulsar su presencia en las calles de la Capital Federal, agregó la especialista. Para MARONESE  “en todos los siglos hubo silencio sobre las mujeres por discriminación. Apenas las de las clases más altas de la sociedad tuvieron oportunidad de ser homenajeadas, porque a mayor pobreza, mayor fue el silencio”. Algunos ejemplos: En el plano de Puerto Madero figura una avenida principal en honor de la dirigente socialista ALICIA MOREAU DE JUSTO, quien formó parte de la Junta Consultiva creada después del golpe militar de 1955. Por su parte, MARIQUITA SÁNCHEZ DE THOMPSON, otra notable, aparece en la continuación de la calle Viamonte. El nombre de la heroína de la independencia MACACHA GÜEMES, se usa para la prolongación de Teniente General Perón, el de la periodista y escritora JUANA MANUELA GORRITI aparece en una calle peatonal sobre los diques. VICTORIA OCAMPO continúa Lavalle.

Homenaje a las artistas
TRINIDAD GUEVARA, la primera actriz del Teatro Nacional en el siglo XVIII, prolonga Corrientes. En tanto, la cantante lírica REGINA PACINI DE ALVEAR, esposa del presidente MARCELO TORCUATO DE ALVEAR, continúa Tucumán. La “maestra de la patria”, ROSARIO VERA PEÑALOZA, sigue a Estados Unidos. Y la médica ELVIRA RAWSON DE DELLEPIANE continúa en dirección hacia el rio a la avenida Brasil. Dos Juanas señalizan calles de la Capital: Sor JUANA INÉS DE LA CRUZ, en el tramo de la ex Morelos, entre LUIS VIALE y JUAN B. JUSTO, y JUANA DE ARCO, desde Coronel CHILAVERT hasta FERNÁNDEZ DE LA CRUZ al 1400.

La investigadora MARONESE concluyó que todas estas mujeres se merecen ser recordadas en los espacios públicos porque “hicieron nuestra historia a la par de los varones.” (Hasta aquí, textos extraídos de notas publicadas en el diario Clarín por Adriana Santagati y Roxana Sanda).

Completando esta información, damos pie a la palabra de JULIANA MARINO, concejal porteña en 1955 que recuerda cómo se gestó el bautismo de las calles De Puerto Madero, el barrio número 47 de Buenos Aires. “Estando en el recinto, un día veo la oportunidad y aprovechando que en esos días se estaba desarrollando en Pekín, China, la IV Conferencia Mundial sobre la Mujer, propuse que Buenos Aires acompañara esa movida, resolviendo un déficit de nuestra Historia. “Como resultaba imposible cambiar el nombre de tantas calles con el de las mujeres que queríamos homenajear,  pensamos en desembarcar en este nuevo barrio, que comenzaba a desarrollarse. La poetisa gallega ROSALÍA DE CASTRO, la heroína francesa JUANA DE ARCO y doña PAULA ALBARRACÍN DE SARMIENTO, entre otras, ya tenían sus placas recordatorias en los barrios de Vélez Sarsfield, Nueva Pompeya y Villa Santa Rita. Y de repente, pudimos agregar veinte nombres más a esta escueta lista y los veinte quedaron concentrados en el barrio más moderno de la ciudad, un barrio que a partir de ese momento se lo empezó a nombrar como “el barrio de las mujeres”.

“Nuestra primera médica CECILIA GRIERSON, las escritoras VICTORIA OCAMPO y MARTA LYNCH, la pedagoga OLGA COSSENTINI, la dirigente socialista ALICIA MOREAU DE JUSTO, la soprano REGINA PACCINI DE ALVEAR, la cantante mapuche AIMÉ PAINÉ y AZUCENA VILLAFLOR, fundadora de las “Madres de Plaza de Mayo”, son algunas de las que finalmente encontraron su merecido homenaje” (texto publicado en el diario Clarín)

Curiosidades
El callejero de Buenos Aires es surrealista; absurdo”, opina, contundente, el profesor de Historia FELIPE PIGNA “Yo no tengo nada en contra de Montiel, una selva de la provincia de Entre Ríos. Pero la calle que lleva este nombre tiene unas sesenta cuadras de extensión, contra las cuatro que recuerdan a JUAN JOSÉ CASTELLI, en Balvanera”. PIGNA, que en una columna por Radio Mitre les explica a los oyentes el porqué de los nombres de las calles, no deja de sorprenderse por el interés que genera este tema. “Y ni qué hablar, sigue, de uno de los traidores más notables de la historia argentina, MANUEL JOSÉ GARCÍA, comprobado agente inglés con calle propia en Parque Patricios. Fue el enviado de RIVADAVIA a Río de Janeiro para negociar la entrega de la Banda Oriental. O CARLOS MARÍA DE ALVEAR, el de la elegante avenida de la Recoleta, un señor que en 1815 le ofrece a Inglaterra el protectorado de las Provincias Unidas, manifestando que desean pertenecer al imperio de su graciosa Majestad'”. Por el contrario, Pigna destaca: “Hay una escasa presencia de las culturas originarias en la nomenclatura”. Entre las ausencias, dos que llaman la atención: el emperador francés Napoleón. Y el hermano país Uruguay. Sí, porque según señala JORGE BORGES en “Buenos Aires, esa desconocida”, la calle del Centro se llama así por el río mesopotámico y no por el país oriental.

El laberinto de Parque Chas.
El laberinto del Parque Chas en Buenos Aires, nació en 1925, cuando VICENTE CHAS decidió lotear sus tierras y les encargó el diseño del barrio a los ingenieros ARMANDO FREHNER y ADOLFO GUERRICO. Según explica la Junta de Estudios Históricos de Agronomía, el trazado era “diocéntrico” y  buscaba “evitar la monotonía de las calles rectas, paralelas, donde la vista no parece encontrar descanso”. La ordenanza 5208 de 1933,  (vaya a saberse de quién fue la idea), las bautizó como clon de mapa europeo: Ginebra, La Haya, Cádiz, Dublín, Londres, Berlín, Atenas, Liverpool, Varsovia, Nápoles, Turín, Moscú, Belgrado, Estocolmo, Bucarest, Budapest, Oslo, Praga, Sofía, Copenhague, Hamburgo, Berna y Marsella.

La calle del pecado
Existe hoy una calle sin nombre, y quizás por eso se la use como playa de estacionamiento. “Nace en Lima 350 y termina sobre la Avenida 9 de Julio, entre Moreno y Belgrano, frente al Ministerio de Salud Pública”, cuenta ALBERTO PIÑEIRO, historiador, Director del “Museo Histórico Cornelio Saavedra” y autor del libro “Las calles de Buenos Aires”, publicado en 2003 por el Instituto Histórico de la Ciudad. Esta corta calle sin nombre, paradójicamente, en el pasado tuvo tres. En 1812 ya se la conocía como la calle “Del Pecado”. Según un artículo del diario La Razón del 8 de enero de 1920, esa denominación se debía al trágico romance entre una joven que vivía en Bernardo de Irigoyen y un torero andaluz. Cuando ella se negó a acompañarlo a España, él la mató, antes de ahorcarse en una verja de la casa. Luego la ordenanza del 27 de noviembre de 1893 rebautizó a la calle “Aroma”, por un combate librado en Bolivia el 15 de noviembre de 1810, por las fuerzas patriotas al mando de ESTEBAN ARCE y BARTOLOMÉ GUZMÁN. También se la conoció con el nombre de “Fidelidad”. Otra versión nos dice que en el pasaje que conducía a la Plaza de Toros, que alrededor de 1791, existía en Buenos Aires, en el llamado “hueco de Monserrat” (actual manzana comprendida por las calles Belgrano, Lima. Moreno y Bernardo de Irigoyen), se fueron estableciendo pulperías, casas de juego y posadas frecuentadas por carreteros, changarines, negros esclavos y libertos. A esta humilde franja de población se sumaron luego marginales de todo tipo, y durante la noche el lugar pasaba de pintoresco a muy peligroso, por lo que a este callejón, registrado como “Aroma”, comenzó a llamársele la “calle del pecado”, “lúgubre testigo de tantos crímenes”, según un comentario aparecido años después en el diario “El Nacional”.

Once ochavas
Alrededor del monumento al Cid Campeador, que separa Caballito y Villa Crespo, convergen once ochavas.
Calles circulares
Las calles Patricias Argentinas y Ombú son calles de Buenos Aires que tienen un trazado circular. Comienzan y terminan en el mismo lugar.
Un pasaje en forma de X
El pasaje Butteler, entre Avenida La Plata y Cobo, tiene forma de una X, que se divide en cuatro a partir de la plazoleta central.
La más anchas y la más larga
La avenida 9 de julio es la más ancha de la ciudad y la avenida Rivadavia, con una extensión de 18,5 kilómetros, es la más larga.
Una traición a su historia
 En el casco histórico de la ciudad de Salta, no existen calles con nombres indígenas, pese la misma Salta es aborigen y su nombre, en lengua aymará significa bonita, linda.
Nomenclatura matemática
La ciudad de La Plata es el caso más particular de nomenclatura urbana. Sus anchas calles y sus diagonales están planificadas y las ubicaciones se realizaron por medios matemáticos.
El hueco de las ánimas
Los huecos eran sitios lúgubres y peligrosos. El más conocido estaba en la actual esquina de Reconquista y Rivadavia (ver ampliado en “Huecos y baldíos” en Crónicas).
De siniestro a glorioso lugar
En el  sitio que hoy ocupa el monumento al general MANUEL BELGRANO estaba el patíbulo, que se utilizaba para la ejecución de criminales.
Calle sin cortes
La avenida Quintana era una calle oscura y solitaria, conocida como la Calle Larga de la Recoleta, porque no estaba cortada por ninguna otra desde las Cinco Esquinas hasta Callao.
Nadie sabe porqué
La calle de Chavango, actual Las Heras, comenzaba en el Hueco de Cabecitas, actual plaza Vicente López y hasta hoy se ignora el origen de su nombre.
La calle del buen beber
La avenida CaIlao en uno de sus tramos,  fue conocida como Pobre Diablo, por un despacho de bebidas llamado así, que estaba al llegar a la Calle del Bajo.

Porqué del nombre e historias de algunas de nuestras calles
Muchas calles, avenidas y paseos de la ciudad de Buenos Aires, llevan nombres que recuerdan a personajes o sucesos, lugares o fechas, provincias o países del mundo y tantas cosas más, que son fácilmente ubicadas por nuestra memoria y sabemos a qué o a quién se homenajea con ese nombre y hasta sabemos sobre su historia y orígenes. Pero hay otras que son un misterio. Nadie sabe nada de ellas ni porqué se llaman así y muchas veces sus nombres son tan incongruentes y van tan de contramano con nuestra Historia, que sorprende su existencia. Aquí trataremos de  presentar una pequeña historia de algunas de ellas, y de aclarar porqué algunas de las calles de Buenos Aires se llaman como se llama, como es el caso, quizás emblemático, de la calle coronel Díaz.

Acevedo
Se la conoció como 46 N y luego como Galicia, cuando era apenas una senda entre potreros y hornos de ladrillo en un desolado Palermo de mediados del siglo XIX que se conocía como Tierra del Fuego. A partir de 1882 se la bautizó con su actual nombre, nacía en la avenida Santa Fe y corría hasta el barrio de Flores. En la actualidad atraviesa Villa Crespo y recuerda al doctor Eduardo Acevedo, Jurisconsulto y político uruguayo que nació en Montevideo en 1815. De joven se radicó en Buenos Aires  y aquí, en 1839, se graduó de Abogado. Vuelto al Uruguay, ocupó diversos cargos: Defensor de Poderes, Presidente de la Academia de Jurisprudencia, Juez del Crimen y en lo Civil y Legislador. Redactó un proyecto de Código Civil para su patria. En las columnas de “El Defensor de las Leyes” apoyó la política del general MANUEL ORIBE. En 1853, por razones políticas se estableció nuevamente en Buenos donde redactó con Vélez Sarsfield el Código de Comercio Argentino.
Andrés Ferreira
Son tres cuadras entre Monte Castro y Villa Real. Bastan para recordar a “El nene”, un clásico, el libro con el que generaciones de argentinos aprendieron a leer y escribir. Publicado por Ángel Estrada y Cía. Editores en 1895, llegó a tener 120 ediciones, se siguió imprimiendo por medio siglo y costaba 60 centavos. Curiosamente, la primera palabra que enseñaba no era “mamá”, sino “té”. Según explican los investigadores de la Universidad Nacional de Luján,  Héctor Cücuzza y Pablo Pineau, “El nene” fue el paradigma de los libros de lectura, manuable y barato, con la palabra como punto de partida y la imagen como soporte. Su autor, el pedagogo Andrés Ferreyra, es reconocido en otra calle que atráviesa Parque Patricios y Nueva Pompeya.
Antonio Machado
A partir de la ley 483 del 16 de agosto de 2000, la calle Antonio Machado de Parque Centenario,  sólo recuerda al poeta español (1875-1939), ése que escribió los versos de “La saeta” y “Cantares” popularizados por Joan Manuel Serrat, Antes se refería a un capitán portugués, Antonio Machado Carvalho, eufemísticamente denominado comerciante, en realidad, traficante de esclavos. ¿Su mérito? Haber traído a Montevideo y Buenos Aires la vacuna antivariolica en 1805, adelantándose al médico Francisco Balmis enviado por el rey Carlos IV. ¿Su objetivo? Cuidar la salud de su “mercadería”, los pobres negros que traía desde África para venderlos en estos puertos.
Avenida La Plata
A mediados del siglo XIX se la conocía como el Camino de Gowland porque atravesaba propiedades de esta familia. Hacia 1890 recibió el nombre de Boulevard La Plata y se había convertido en un lugar donde hacían noche las carretas con verduras que a la madrugada entraban en los mercados del centro de la ciudad. En 1892 recibe oficialmente su actual denominación, que rinde homenaje a la ciudad de La Plata, capital de la provincia de Buenos Aires.
Avenida Pueyrredón
Por esta populosa arteria, durante la época colonial, descendía el arroyo Manso, que desembocaba en la pantanosa orilla del Río de la Plata, a la altura de las barranca de Recoleta, donde todavía existe una de las magnolias más antigüas de la ciudad. Durante mucho tiempo se llamó “Centroamérica”, hasta que en 1902, se la rebautizó con el nombre del prócer y valiente defensor de la ciudad durante las invasiones inglesas.
Bartolomé Mitre
Primero se llamó Santa Teresa, luego (desde 1769),  Lezica y finalmente, en 1901, en ocasión de cumplir 80 años de edad el prócer que fuera Presidente de la Nación, se la bautizó con su nombre, estando él aún en vida.
Bernardo de Hirigoyen
En el siglo XVIII se llamaba “San Cosme” primero y luego “San Damián”. Se caracterizaba por ser estacionamiento de las carretas que traían los productos que se vendían en el mercado de frutos de Constitución. En la época de ROSAS,  era conocida como “Buen Orden” y en 1907, al cumplirse un año de la muerte del destacado miembro de la generación del “80”, se la bautizó con su nombre.
Campichuelo
Tiene el privilegio de atravesar el centro geográfico de la ciudad en su intersección con la avenida Rivadavia. Nació como parte de la subdivisión de las antiguas quintas de la zona, en este caso la de Lezica. Primero se la conoció como Brown y en 1893 recibió el actual nombre. Tiene un trazado irregular como consecuencia de la existencia del Parque Centenario, erigido en 1909. Recuerda al Combate de Campichuelo, librado el 19 de diciembre de 1810. Durante la marcha del general Belgrano hacia el Paraguay, para tratar la adhesión de esos territorios al movimiento del 25 de mayo de 1810, roto el armisticio celebrado con el Jefe paraguayo PABLO THOMPSON, Belgrano atravesó el río Paraná por el paso de la Candelaria e hizo pie en territorio paraguayo e inmediatamente una pequeña fuerza conducida por el Ayudante MANUEL ARTIGAS atacó a la vanguardia paraguaya que se hallaba fortificada en el Paso del Campichuelo, tomándole una bandera y cañones y obligando la retirada de los paraguayos.
Caseros
Obviamente es una calle que recuerda la Batalla de Caseros, librada en 1852 entre JUSTO JOSÉ DE URQUIZA y JUAN MANUEL DE ROSAS y donde el vencedor logró deponer al gobernador de Buenos Aires, obligándolo a marchar hacia el exilio. Hasta mediados del siglo XIX, su trazado se interrumpía por las “quintas” que abundaban en esa zona de la ciudad. Recién cobró importancia, a partir de la construcción de la Estación terminal del Ferrocarril del Sur, frente a la “Plaza de las carretas” (hoy Constitución). y príoximas a ella, las barracas para depositar mercaderías. A pocas cuadras de allí, vivió HIPÓLITO YRIGOYEN hasta que asumió la presidencia de la Nación.
Coronel Díaz
Es lógico suponer que la avenida Coronel Díaz en el barrio de Palermo de la ciudad de Buenos Aires, se refiera a alguno de los más de diez “coroneles Díaz” que merecen figurar en nuestra historia. Pero a cuál de ellos se quiso honrar?. En la resolución municipal que dispuso darle ese nombre a esa arteria porteña, no aclaraba a quién se honraba, así que será muy difícil llegar a una conclusión valedera y aceptada por todos, porque desde hace ya mucho tiempo, que parientes y descendientes de todos los “coroneles Díaz” que han transitado por nuestra historia, aseguran que esta calle, se llama así, en recuerdo y para honrar a “su coronel Díaz. Puede usted, traer un poco de luz a este misterio?. Le agradeceremos su colaboración y la instalaremos en esta página, para darlo por terminado.
Chonino
En la noche lluviosa del 2 de junio de 1983, los policías JORGE IÁNNI y LUIS SILBERT les pidieron identificarse a unos sospechosos que merodeaban en la zona de la Av. General Paz y Lastra. Como respuesta, los delincuentes dispararon y ambos agentes resultaron heridos. Pero no estaban solos. Chonino, un ovejero alemán nacido en 1975, adiestrado en la Policía Federal, inscripto con la matrícula N° 716, se lanzó sobre uno de los atacantes, y llegó a arrancarle el bolsillo de la campera. Chonino murió en cumplimiento del deber. Los delincuentes fueron detenidos gracias a que en ese pedazo de tela quedaron atrapados los documentos de uno de ellos. La historia la cuenta Jorge Oscar Cánido Borges en su libro “Buenos Aires, esa desconocida” (Ed. Corregidor). En homenaje a Chonino hoy se celebra cada 2 de junio el Día Nacional del Perro. Numerosos sitios de Internet sobre mascotas lo recuerdan como un héroe. Y también la calle de acceso a la División Perros que une Salguero y Casares.
Lobos
Calle poco transitada de Caballito, en su origen era conocida como Coronel Machado y posteriormente se la designó Guayquiraró, nombre que ahora lleva otra arteria pero de Parque Patricios. En 1939 le fue colocada su actual denominación en homenaje a quien fuera varias veces ministro y decano de la Facultad de Ciencias Económicas.
Elvira Rawson de Dellepiane
Así se llama una calle del barrio “Puerto Madero”, que honra el recuerdo de una notable mujer argentina. Nacida en Junín, provincia de Buenos Aires en 1867, era hija del coronel RAWSON y se propuso seguir la carrera de Medicina, aventura que antes solamente dos mujeres habían intentado. Al estallar la revolución de 1890, pidió asistir a los heridos en el Hospital Rivadavia, curando a víctimas de los dos bandos. Partidaria de la Unión Cívica, luchó por los derechos de la mujer. En 1892 se recibió de médica y su Tesis fue “Apuntes sobre higiene de la mujer”. En Mendoza, fundó la primera Colonia de Niñas Débiles. En 1905 fundó el “Centro Feminista” y en 1919, junto a ALFONSINA STORNI, entre otras, fundó la “Asociación Pro Derechos de la Mujer”. Falleció en Buenos Aires el 4 de junio de 1954.
Eva Perón
Era una ancha huella que los pocos pobladores de Floresta conocían como Camino de las carretas porque por allí circulaban esos vehículos que trasladaban leña para los hornos de ladrillos. Luego se la denominó Camino de Campana o avenida Campana, hasta que en 1949 recibió el de Avenida del Trabajo, reemplazado en la década del ’80 por el actual, que recuerda a la segunda esposa de Juan Domingo Perón, hábil militante del “peronismo”, que pasó a la Historia como “Evita”, reconociéndosele una visceral identificación con el pueblo y sus necesidades.
Humberto 1º
Su primer nombre fue “Betlem” (1769) en honor de los frailes betlemitas y corría a metros de un brazo del Riachuelo. En 1822, se la rebautizó “Del Comercio” y sobre ella funcionó la Facultad de Medicina que dirigía el doctor FRANCISCO JAVIER MUÑIZ. Su actual denominación le fue impuesta en  1900 en homenaje al rey de Italia que fuera asesinado por los anarquistas
Juan Manuel de Rosas
El 11 de abril de 2002, la Legislatura porteña fue el escenario de acaloradas discusiones como las de un siglo y medio atrás. Partidarios de Rosas y Sarmiento demostraron que el viejo enfrentamiento entre unitarios y federales sigue marcando el ritmo de la historia argentina. Fue en una audiencia pública para debatir un proyecto presentado por el entonces legislador y reconocido histo­riador, Mario O’Donnell, quien impulsaba que un tramo de la Avenida Sarmiento, en Palermo, pasara a llamarse Juan Manuel de Rosas. Así, los eternos enemigos podrían convivir simbólicamente a favor de la unidad nacional. “El callejero de Buenos Aires celebra el triunfalismo unitario sobre los federales, algo que es importante corregir, porque las heridas abiertas hace tanto tiempo aún no están cerradas”, dice O’Donnell en aquella oportunidad, antes de recordar que el famoso busto de Sarmiento esculpido por Auguste Rodin, fue emplazado en los bosques de Palermo, precisamente donde estaba la demolida quinta de Rosas. “La Ciudad tampoco recuerda a los caudillos provinciales Estanislao López, Francisco Ramírez y Juan Bautista Bustos, varios de ellos de destacada actuación en las Guerras de la Independencia, pero la ausencia de Rosas es flagrante”, continúa. Finalmente, el 27 de noviembre la ley 1198 estableció que la autopista ribereña, que unirá la Buenos Aires-La Plata y la Illia, se llamará Brigadier General Juan Manuel de Rosas.
Martín García
Durante.muchos años se la conoció como “Colonia” y hacia 1881 los vecinos pidieron que se le pusiese un nombre definitivo, porque aparecía alternativamente como “San Luis”, “Almirante Brown” o “General Brown”. En 1893 se la bautizó con el nombre que, además de la isla, recuerda la primera batalla naval ganada por la flota patriota contra la escuadra española en 1814.
México
En el siglo XVIII, aunque se llamaba “San Bartolomé” se la conocía como “la calle del Hospital”, porque en esa arteria, frente a la Iglesia de San Pedro Telmo, estaba el “Real Hospital de San Martín de Tours”. Desde 1822, se la conoce con el nombre actual. En esa calle, a fines del siglo XIX, se construyeron la Casa de la Moneda y la Biblioteca Nacional y con la ampliación de la avenida 9 de julio, (década de 1960), desapareció la famosa “jabonería de Vieytes,  que según se dice, funcionó allí.
Monasterio
En el barrio de Parque Patricios hay una calle llamada “Monasterio”. Tiene apenas seis cuadras, desde la avenida Caseros hasta la zona de la estación Buenos Aires, del Ferrocarril Belgrano Sur. Su nombre se puso en homenaje de una figura que se destacó durante la lucha por nuestra independencia: el coronel ÁNGEL MONASTERIO (Su nombre completo era ANGEL AUGUSTO DE MONASTERIO E IBÁÑEZ). Nació el 28 de febrero de 1777 en Santo Domingo de la Calzada, en Castilla La Vieja. Su padre era un hidalgo y reconocido escultor del Reino de España. Eso influyó para que el joven Ángel siguiera en esa línea: estudiará en Madrid y hasta ganará premios por sus trabajos. Pero en 1803 empezó a estudiar ingeniería y en 1808 se recibió. Designado para trabajar en el Virreinato del Río de la Plata, Ángel Monasterio se dirigió hacia  Buenos Aires, a instancias de su primo Martín de Monasterio, entonces un rico comerciante,  vinculado con MANUEL DE SARRATEA, quien luego sería cuñado de Ángel, ya que, en 1813, el ingeniero se casó con JUANA NEPOMUCENA MARÍA DE LOS DOLORES DE SARRATEA Y ALTOLAGUIRRE, con quien tuvo cinco hijos. Pero su llegada a Buenos Aires, tuvo algunas dificultades. Cuando Monasterio estaba en la Banda Oriental (actual República Oriental del Uruguay), el 21 de mayo de 1811, comenzó un bloqueo puesto a ese puerto por ARTIGAS, en oposición a la presencia del virrey  ELÍO, nombrado por España y fue detenido por sus vinculaciones con el gobierno revolucionario de Buenos Aires y justo cuando estaba por ser deportado a España, hubo un acuerdo y lo liberaron. Ya entre los porteños, se sumó al movimiento patriótico y lo incorporaron al ejército con el grado de capitán. En mayo de 1812 y ya ascendido a teniente coronel, el Triunvirato le encargó el montaje de una fábrica de cañones. La necesidad de ese material resultaba fundamental para los ejércitos patriotas, en plena Guerra de la Independencia. La instalación de la fábrica de cañones se hizo en dos desmanteladas naves de la “Iglesia de la Residencia”, en la zona de las actuales Humberto Primo y Defensa. Allí se fabricaron los primeros morteros identificados como Túpac Amaru y Mangoré, que se usaron en el Segundo Sitio de Montevideo. La tercera pieza fundida allí, llevaba el nombre de su creador: mortero Monasterio. Ya en 1814 en ese lugar también se fabricaban cañones livianos para el Ejército Auxiliar del Norte que había comandado MANUEL BELGRANO y que tras las derrotas de Vilcapugio y Ayohuma, quedó a cargo del entonces coronel JOSÉ DE SAN MARTÍN, luego reemplazado por el coronel JOSÉ RONDEAU. La vida de Monasterio tiene también una parte oscura. La caída de CARLOS MARÍA DE ALVEAR en 1815, lo arrastró, ya que era su amigo. Fue arrestado, enjuiciado y condenado. Entonces marchó al exilio en Río de Janeiro, donde estaba Alvear. Y dicen que allí tuvo contacto con los portugueses que ambicionaban quedarse con tierras rioplatenses. ÁNGEL MONASTERIO murió el 18 de septiembre de 1817 cuando iba hacia Montevideo en la fragata inglesa Susana. Fue en la zona de la playa Santa Rosa (actual Departamento uruguayo de Canelones) en medio de una fuerte tormenta. Actualmente, el Batallón de Arsenales 602 del Ejército Argentino lleva su nombre, igual que esa calle de Parque Patricios. Una curiosidad: en la avenida Caseros la calle Monasterio cambia de nombre. Y la continuación homenajea a otro español que también fue importante en la lucha revolucionaria, ya que, entre sus distintas actividades, fue Director de la Fábrica de Fusiles destinados a armar a los ejércitos libertadores. Se llamaba DOMINGO BARTOLOMÉ MATHEU (extraído de un artículo de Eduardo Parise).
Montes de Oca
Primero era el “camino a las pampas” y después la “calle larga de Barracas”. Por allí marcharon las columnas inglesas en 1806 y las tropas de carretas que abastecían a la población de la ciudad de Buenos Aires. Preanunciaba el suburbio donde estaban las pulperías como la famosa “La banderita” y comenzaban “las quintas”, aquellas señoriales casas de descanso en “las afueras de la ciudad”, que tenían los Balcarce, los Álzaga, los Luro, los Sáenz Peña y los Montes de Oca, familia esta última, que quien sabe porqué, le dió nombre definitivo en 1883.
Necochea
Es una de de las calles más antigüas del barrio de la Boca, que homenajea a la ciudad atlántica del mismo nombre (aunque nadie sabe a quien se le ocurrió) Cuando este barrio no era más que algunas casillas sobre el Riachuelo, se la conocía como “Camino viejo” o “la calle del bote”, porque se anegaba con facilidad y para entrar o salir era necesario hacerlo en bote. Después albergó cafetines y tabernas típicas de puerto, hasta que un Tango la hizo famosa emparentándola con la avenida Suárez. Luego, a partir de los años 60, se transformó en el sitio elegido por las famosas “cantinas italianas” y ya fue incontenible la afluencia de turistas a la zona.
Parera
Es una calle que se abrió a fines del siglo XIX cuando se urbanizó la zona de Recoleta y se dividieron algunas de las quintas que allí había (como la de los Almeyra), que fue atravesada por esta calle. Esa obra provocó la desaparición de los primeros “palos borrachos” y “algarrobos” que tuvo la ciudad y la calle Parera fue la primera que se pavimentó con adoquines de madera (en lugar de los de granito), que aún sobreviven, cubiertos hoy por una capa de asfalto. Fue bautizada así para honrar la memoria del compositor BLAS PARERA, autor de la letra del Himno Nacional Argentino
Pasco
En la segunda mitad del siglo XIX, el barrio de Balvanera y esta calle en particular, se fue poblando de casas de una incipiente clase media, conventillos y hasta algunos prostíbulos “protegidos por la autoridad”, que la hicieron popular . En la Plaza “1º de Mayo” que está allí, funcionó hasta 1923 el Cementerio de Disidentes donde se enterraba a súbditos ingleses , norteamericanos y alemanes no católicos, entre ellos, la esposa de nuestro admirado almirante, héroe de la Independencia GUILLERMO BROWN. Recuerda la Batalla del Cerro de Pasco, importante victoria del Ejército de SAN MARTÍN esta vez integrado por tropas peruanas comandadas por el general Juan Antonio ALVAREZ DE ARENALES, quien derrota rotundamente a los realistas conducidos por el brigadier general O’REILLY el 6 de diciembre de 1820.
Pedro de Mendoza
Es una de las avenidas características del barrio de la Boca, sobre todo, a la altura de la “Vuelta de Rocha”, inmortalizada por el pintor BENITO QUINQUELA MARTÍN en sus cuadros. En los mapas del siglo XIX ya recibía su actual denominación, cuando bordeaba una ribera donde se erigían los saladeros y comenzaba a poblarse con pescadores de origen genovés.
Pedro Goyena
Ubicada en el barrio de Caballito, hasta 1917 se la conoció como Río Cuarto, cuando en la zona abundaban aún las quintas añejas y los hornos de ladrillo que luego fueron reemplazados por chalets de estilo inglés o residencias con toques de arquitectura francesa. Su actual nombre es un homenaje al periodista, político y jurisconsulto que fue un caracterizado vecino de Flores (ver Goyena, Pedro en Personajes).
Sarmiento
Su primer nombre fue Santa Lucía, impuesto por su cercanía de una Capillita que estaba ubicada en la esquina de esa calle y Montevideo. En la época de BERNARDINO RIVADAVIA (1826), se la bautizó “Cuyo”, cuando bordeaba una arrabal famoso por sus pantanos y esa denominación se mantuvo hasta 1911, cuando se resolvió realizar un homenaje al ilustre sanjuanino, que había tenido su domicilio en esa calle.
Tacuarí
En su origen se la conocía como Santo Tomás. Luego se la llamó San Miguel y en 1806, después de las invasiones inglesas, se la bautizó “Pareja” y más tarde “Tacuarí” en homenaje a la batalla librada por MANUEL BELGRANO en Paraguay en 1811, donde murió heroicamente  PEDRO RÍOS (“el Tambor de Tacuarí”). En la intersección de esta calle con Alsina, durante la época del virreinato, funcionó allí un presidio y más tarde, en ese mismo solar se erigió la cada natal del general LUCIO V. MANSILLA.
Venezuela
Era una de las calles más distinguidas del barrio Sur. Allí vivieron SARRATEA, LINIERS y más tarde la familia ESTRADA. En una casona ubicada en su intersección con la calle Balcarce,  se reunían los miembros de la Logia Lautaro y tenían su sede, algunos de los negocios más importantes de la Colonia. Se la llamó alternativamente Santa Catalina, Rosario, Basualdo y finalmente Venezuela.

Antigüos nombres de algunas calles de Buenos Aires (ver).
(Ponemos primero el nombre actual y a continuación el que tuvo en sus orígenes):

Alsina (San Carlos)
Av. Belgrano (Santo Domingo)
Av. Córdoba (Santa Rosa)
Av. Corrientes (San Nicolás)
Av. Independencia (Concepción)
Av. Rivadavia (Las Torres y en otra época Los Reynos de arriba)
Bartolomé Mitre (Santa Teresa, después Lezica y finalmente Piedad  o De la Piedad)
Bernardo de Hirigoyen (San Cosme y luego San Damián)
Cangallo (de la Merced)
Carlos Calvo (San Fermín)
Carlos Pellegrini/Bernardo de Irigoyen (San Cosme y San Damián)
Cerrito/Lima (Monserrat)
Charcas (Santa María)
Chile (San Andrés)
Cochabamba (Santa Bárbara)
Esmeralda/Piedras (San Juan)
Estados Unidos (San Isidro)
Florida/(Perú (San José)
Hipólito Yrigoyen (Del Cabildo).
Humberto 1º (Betlem)
Lavalle (Santa Teresa)

Las Heras (Chavango)
Libertad/Salta (San Pablo).
Maipú/Chacabuco (San Pedro).
Méjico (San Bartolomé)
Moreno (San Francisco)
Paraguay (Santo Tomás)
Reconquista/Defensa (San Martín, por San Martín de Tours)
San Juan (San Cristóbal)
San Martín/Bolívar (Santísima Trinidad)
Santa Fe (San Gregorio)
San José (Pazos)
Sarmiento (Santa Lucía y después Cuyo))
Suiipacha/Tacuarí (San Miguel)
Tacuarí (Santo Tomás, luego San Miguel)
Tucumán (Santiago de Compostela)
Uruguay (en el siglo XVIII, se la conocía como la calle que “sigue a la Plaza de La Piedad”. En 1807 se la llamó “José Pazos” en homenaje del edecán del virrey ELÍO, de heroico comportamiento durante la segunda invasión de los ingleses y en 1882, se le dio su actual nombre)
Venezuela (Santa Catalina, luego Rosario y más tarde Basualdo)
Viamonte (Santa Catalina)
Victoria (Cabildo)
Virrey Ceballos (Mardena)

8 Comentarios

  1. Maximino Verza

    Muy ameno y enriquecedor los datos. Enriquecieron a mis pocos
    conocimientos sobre las calles de la Ciudad de Buenos Aires.
    Saludos.
    Maximino Verza

    Responder
  2. Maria Ester Abad

    Es graciosa la historia de coronel Díaz, arteria tan importante como ignoto es el homenajeado. Adviértase que, si hubo muchos coroneles así apellidados, ninguno trascendió demasiado en la historia. Bueno sería que se recordara en esta avenida a algún personaje importante, como el Dr Favaloro. Y a ningún político, faltaba más.
    Muy interesantes las reflexiones de Pigna. Agregaría a ellas varios absurdos.,como que se crucen Cervantes y Magariños Cervantes. O Dolores y Remedios. O que sean paralelas Aranguren y Arengreen, que desafían cualquier lectura rápida del cartel indicador.

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  3. Juan Pablo Romero

    Muy bueno el articulo. Un consulta, he estado mirando planos de la manzana de las luces del año 1860 y la numeración de los edificios de la calle moreno no concuerdan con los actuales. Puede ser que haya habido un cambio de numeración?. Muchas gracias y sdos,

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  4. LILIAN FADEL

    ME RESULTO MUY DIDACTICO Y SUMAMENTE ILUSTRATIVO. SON LAS PEQUEÑAS Y GRANDES HISTORIAS QUE NOS DAN IDENTIDAD.

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  5. maxi

    alguien tiene idea de cuando se cambio de nombre la calle “Del Crucero” por “Del Valle Iberlucea” ?? gracias

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    1. Horacio (Publicaciones Autor)

      Señor/a Anónimo/a: El doctor Enrique del Valle Iberlucea fue un prestigioso hombre público nacido en España en 1877. Llegó a la Argentina con su familia en 1855 y se radicó en Rosario. En 1895 se mudó a Buenos Aires, terminó sus estudios secundarios y se recibió de abogado. Aquí ejerció el periodismo y se dedicó a la política, actuando con los paradigmas del ideario socialista (Alicia Moreau de Justo, Alfredo Palacios, entre otros), llegando a ser proclamado en 1913, como el primer Senador Socialista de América, méritos por los que sin duda es muy merecedor del honor que significa que una calle de su ciudad adoptiva, lleve su nombre. Ahora bien. Porqué reemplazó en la nomenclatura a la calle Del Crucero y no a el de otra?. No podemos saberlo, aunque nos atrevemos a opinar que quizás tal decisión, haya sido impulsada por algún grupo de vecinos o agrupación política, que consideró irrelevante mantener vigente un nombre que venía de la época de la Colonia, sin ningún significado histórico.
      Recordemos que además de la que usted cita en el Barrio La Boca, una calle en el Barrio Lisandro de La Torre (popularmente conocido como “Arroyito” en la ciudad de Rosario se llama “Iberlucea”, lo mismo que otras que se encuentran en la ciudad de Godoy Cruz, provincia de Mendoza y en las localidades de Haedo y Lanús, ambas en la provincia de Buenos Aires.
      Con respecto a la fecha del cambio de nombre, podemos decirle que en la obra “Las calles de Buenos Aires” de Alberto Gabriel Piñeiro, Editada por el Instituto Histórico de la Ciudad de Buenos Aires, en 2003, figura que así se dispuso por medio de la Ordenanza Municipal Nº 15.725 de año 1959.

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    2. Horacio (Publicaciones Autor)

      Maxi. El doctor Enrique del Valle Iberlucea fue un prestigioso hombre público nacido en España en 1877. Llegó a la Argentina con su familia en 1885 y se radicó en Rosario. En 1895 se mudó a Buenos Aires, terminó sus estudios secundarios y se recibió de abogado. Aquí ejerció el periodismo y se dedicó a la política, actuando con los paradigmas del ideario socialista (Alicia Moreau de Justo, Alfredo Palacios, entre otros), llegando a ser proclamado en 1913, como el primer Senador Socialista de América, méritos por los que sin duda es muy merecedor del honor que significa que una calle de su ciudad adoptiva, lleve su nombre. Ahora bien. Porqué reemplazó en la nomenclatura a la calle Del Crucero y no a el de otra?. No podemos saberlo, aunque nos atrevemos a opinar que quizás tal decisión, haya sido impulsada por algún grupo de vecinos o agrupación política, que consideró irrelevante mantener vigente un nombre que venía de la época de la Colonia, sin ningún significado histórico.
      Recordemos que además de la que usted cita en el Barrio La Boca, una calle en el Ba-rrio Lisandro de La Torre (popularmente conocido como “Arroyito” en la ciudad de Rosario se llama “Iberlucea”, lo mismo que otras que se encuentran en la ciudad de Godoy Cruz, provincia de Mendoza y en las localidades de Haedo y Lanús, ambas en la provincia de Buenos Aires.
      Con respecto a la fecha del cambio de nombre, podemos decirle que en la obra “Las calles de Buenos Aires” de Alberto Gabriel Piñeiro, Editada por el Instituto Histórico de la Ciudad de Buenos Aires, en 2003, figura que así se dispuso por medio de la Ordenanza Municipal Nº 15.725 de año 1959.

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  6. Anónimo

    Encontré lo que buscaba la calle orioste/ o urioste homenaje a que MUJER

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