Las boleadoras

Las primitivas “boleadoras” utilizadas por los aborígenes, fueron en las manos del gaycho, un arma formidable. Son dos o tres bolas de piedra forradas con cuero fresco sin curtir y sujetas por ramales de cuero retorcido o tientos trenzados, de unos dos metros de longitud cada uno. Nuestro hombre de campo las llamaba “las tres Marías” a esas de tres bolas, las que le servían como arma o para bolear potros chúcaros. Unas veces las llevaba atadas a la cintura y otras atadas en la cabecera de los bastos. Las boleadoras de dos bolas, mucho más livianas, las usaban para cazar ñanduces, gamos y guanacos, y las llamaban “ñanduceras”.

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.