LAS AVENTURAS DE CABEZA DE VACA (25/07/1536)

LAS AVENTURAS DE CABEZA DE VACA. El conquistador español Alvar NÚÑEZ CABEZA DE VACA, quien años después llegaría al Río de la Plata como Segundo Adelantado del reino de España, llegó a la ciudad de México, al término de una fantástica expedición que lo convirtió en el primer europeo que recorrió el sur de los actuales Estados Unidos. La increíble historia fue contada por el mismo Alvar Núñez Cabeza de Vaca, que fue uno de los cuatro sobrevivientes de la aventura. En junio de 1527 partió de España como tesorero de la expedición que comandaba Pánfilo de Narváez, con la misión de colonizar el Golfo de México y la Florida. En la primavera de 1528, cerca de las costas de Cuba, una tormenta dirigió la nave hacia la península de la Florida y allí comenzó la desdichada odisea que se prolongó ocho años. Durante ese tiempo los españoles avanzaron por la costa, se internaron en el territorio americano, convivieron con distintas tribus y muchos fueron muriendo a causa de accidentes o asesinados por los indígenas. Como tantos otros conquistadores, fueron seducidos por la leyenda de una ciudad repleta de oro y en busca de ese sueño varios expedicionarios dejaron la vida. Los sobrevivientes construyeron canoas para navegar por el Misisipí y allí se ahogó el capitán Pánfilo de Narváez. Cabeza de Vaca fue prisionero de los indígenas y logró salvarse actuando como chamán o curandero. En su relato cuenta que rezó junto a un indio enfermo ya que de la curación del hombre dependía su propia vida y milagrosamente el hombre sanó. Más tarde logró con éxito extraer una punta de flecha alojada junto al corazón de un herido y desde entonces adquirió fama de santo. Junto con los tres compañeros que le quedaban, marchó a pie hacia el oeste, a lo largo del río Grande, hasta llegar a Sinaloa, donde entró en contacto con un grupo de españoles que los ayudaron a llegar a México. Pocos meses después escribió su historia, conocida en España con el nombre de “”Naufragios””..

Relato de un expedicionario (01/01/1542). A un  día del mes de enero del año del Señor de 1542, que el gobernador de Asunción, ALVAR NÚÑEZ CABEZA DE VACA y su gente partió de los pueblos de los indios, fué caminando por tierras de montaña y cañaverales muy espesos, donde la gente pasó harto trabajo, porque hasta los cinco días del mes no hallaron poblado alguno; y demás del trabajo, pasaron mucha hambre y se sostuvo con mucho trabajo abriendo camino por los cañaverales. En los cañutos de estas cañas había unos gusanos blancos, tan gruesos y largos como un dedo, los cuales la gente freían para comer y salía de ellos tanta manteca que bastaba para freírse muy bien y los comían toda la gente y los tenían por muy buena comida; y de los cañutos de otras cañas sacaban agua que bebían y era muy buena, y se holgaban con ella. Esto andaban a buscar para comer en todo el camino, por manera que con ello se sustentaron v remediaron su necesidad y hambre por aquel despoblado. En el camino se pasaron dos ríos grandes y muy caudalosos con trabajo; su corriente es al norte. Otro día, seis de enero, yendo caminando por la tierra adentro sin hallar poblado alguno vinieron a dormir a la ribera de otro río caudaloso de grandes corrientes y de muchos cañaverales donde la gente sacaban de los gusanos de las cañas para su comida, con que se sustentaron; y de allí partió el go­bernador con su gente. Otro día siguiente fué caminando por tierra muy buena y de buenas aguas y de mucha caza y puer­cos montescos y venados, y se mataban algunos y se repartían entre las gentes: este día pasaron dos ríos pequeños. Plugo a Dios que no adoleció en este tiempo ningún cristiano y todos iban caminando buenos con esperanza de llegar presto a la ciudad de la Asunción donde estaban los españoles que iban a socorrer.

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