LA UNIÓN SINDICAL ARGENTINA (00/03/1922)

La Unión Sindical Argentina (USA.) fue una central obrera dominada por el sindicalismo revolucionario que se fundó en la República Argentina en 1922. Se originó como consecuencia de la fusión de la Federación Obrera con varios sindicatos independientes  Editó un periódico llamado “Bandera Proletaria”, que tuvo  poca vida.

En 1924, el poderoso sindicato de empleados municipales, la “Unión Obrera Municipal”, cuyo Secretario General era el dirigente socialista FRANCISCO PÉREZ LIRÓS, se retiró de la USA y a éste,  lo siguieron otros sindicatos dirigidos por socialistas, como la “Unión de Obreros Curtidores”. “En esos días, los dirigentes comunistas de nuestro país se encontraban, en una orfandad teórica respecto de sus centrales internacionales y los grupos de comunistas habían recibido la directiva proveniente de Moscú, en la que se especificaba la necesidad de penetrar en el movimiento proletario a fin de reforzar al Partido Comunista. La gravitación de la gran masa de dirigentes sindicales que se fueron volcando a esa ideología se acrecentó tremendamente en los últimos tiempos. El campo de interés que atendían las directivas de la Internacional Sindical Roja crecía en número y poder y los dirigentes comunistas de nuestro país, así lo comprendieron (“Historia y Política en el Sindicalismo Argentino).

Los sindicalistas revolucionarios agrupados en la USA se aliaron entonces con los comunistas aceptando las directivas impartidas desde Moscú que ordenaba: “Desconocer todo derecho de intervención y tutelaje a las fracciones organizadas en partidos políticos, en cuestiones fundamentales que atañen e interesan al proletariado organizado en las filas de la Unión Sindical Argentina. Declinar toda invitación de partidos políticos para intervenir en campañas electorales o de protesta con fines políticos. Proclamar, como principio invariable en el período de lucha contra el capitalismo, la insuperable superioridad de las armas que ofrece la acción directa, desde la huelga, el boicot y el sabotaje, hasta los movimientos insurreccionales y la propia revolución social. Afirmar que la única vanguardia revolucionaria del proletariado argentino la constituyen los aguerridos sindicatos que integran la U.S.A., haciendo suya la tesis: “todo el poder a los sindicatos”, para el caso de una efectiva revolución, como la única que encuadra a la tradición sindical revolucionaria del país. No prestar apoyo incondicional al partido político extremista que lograra copar la dirección de un movimiento revolucionario, por entender que a la U.S.A. —única genuina representación de los trabajadores— corresponde toda la suma de poderes revolucionarios en su doble aspecto político y económico. Trabajar incansablemente para que ningún sindicato que persiga fines de mejoramiento económico y de reivindicaciones sociales permanentes permanezca autónomo de la institución regional; adoptar medidas de carácter compulsivo hacia los sindicatos que caprichosamente accionen contra la unidad revolucionaria del proletariado. La finalidad de la U.S.A. es la conquista, para todos los hombres, hermanados en una sola clase de productores, del máximo de bienestar y libertad compatibles con el grado de educación alcanzado en los períodos diversos de la reconstrucción revolucionaria comunista. Se declara antiestatal, porque un Estado fuerte proletario sólo se concibe ejerciendo un partido político la tutela de los intereses de la clase trabajadora. La USA aspira a crear la verdadera sociedad del trabajo, mediante el esfuerzo, la inteligencia y la dirección de los mismos trabajadores. Aconseja y permite en su seno la exposición de todas las doctrinas de transformación social, como un coeficiente poderoso para educar a las masas que militan en la organización”. Puestas las cosas así, en 1925, en ocasión de la visita al país, del Director General de la Organización Internacional del Trabajo”, ALBERT THOMAS, expresaron su repudio a dicha organización.

En 1924 estando la Unión Cívica Radical en el Gobierno, se opuso al proyecto de Ley de Jubilaciones, que presentara para su debate, considerando que toda Ley que proponía el Estado debía ser rechazada. Paradójicamente su posición fue apoyada  por fuerzas de la “ultraderecha” agrupadas en la “Asociación Nacional del Trabajo, que convocó al empresariado a apoyar este rechazo, cerrando las puertas de sus comercios y locales de trabajo, logrando que por fin, se cancelara  este proyecto. Finalmente, en 1930, la USA se fusionó con la “Confederación Obrera Argentina” y crearon la “Confederación General el Trabajo”.

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