LA TIENDA GATH & CHAVES (07/07/1883)

LA TIENDA GATH & CHAVES. Abrió sus puertas Gath& Chaves, la tienda que simbolizó una época de prosperidad del país y fue el lugar de reunión de la paquetería porteña. Eran los tiempos de las vacas gordas cuando la Argentina comenzaba a perfilarse como “el granero del mundo”. Entonces la burguesía elegante miraba hacia París y Londres para aprender qué debía ponerse cada mañana. Aprovechando ese afán de elegancia, dos jóvenes empleados de la tienda Burgos: el inglés ALFREDO H. GATH y el santiagueño LORENZO CHAVES decidieron asociarse y abrir su propio negocio. Comenzaron con un comercio ubicado en la calle San Martín 569 donde vendían solamente artículos para caballeros que importaban directamente de Londres. El local, desde sus inicios fijó las reglas de la elegancia masculina y el negocio pronto adquirió prestigio entre la “buena sociedad” argentina, prosperó económicamente y encontró el apoyo de firmas europeas. Como el antiguo local ya resultaba chico, el 18 de setiembre de 1914, Gath& Chaves inauguró un nuevo edificio en la otra esquina y se comunicaba con el central, por medio de un pasaje subterráneo. En 1914, como el antigüo local ya le resultaba chico, decidió edificar un nuevo edificio y el 18 de setiembre de ese año, la famosa tienda Gath y Chaves inauguró su nuevo local de Florida y Cangallo, símbolo de una empresa que floreció, acompañando tiempos de prosperidad. La obra, un hermosos edificio de ocho pisos y 2.695 metros cuadrados de superficie cubierta, construido con el mayor lujo, tenía el frente revestido con mármoles de Carrara y fue amueblado lujosamente, convirtiéndose pronto en lugar de cita de la burgesía porteña y por su salón de té, ubicado en las terrazas, pasaron los famosos de la época, desde políticos hasta estrellas del espectáculo. Tomar el té en Gath& Chaves era una tradición para los porteños y una necesidad para los viajeros que llegaban de las provincias o del exterior. Entre los clientes del salón de té, ubicado en la terraza del octavo piso se contaron LUIS SÁENZ PEÑA, MARCELO T. DE ALVEAR y JULIO A. ROCA. Al principio tuvo carruajes a caballo y triciclos y más tarde camiones pintados de verde que hacían el reparto de mercadería por toda la ciudad. Llegó a tener 16 sucursales en el interior del país y algunas en el exterior La tienda ofrecía todo lo que un consumidor exigente podía soñar en materia de ropa o accesorios para el hogar e impuso la moda en distintos momentos de su existencia, como la de los trajecitos de marinero para los chicos, las gorras escocesas con visera al estilo “jackie Coogan”, o los sombreros de paja italiana para los hombres. Y como expresión de máxima excelencia, tuvo un servicio de reparto a domicilio que usaba carruajes a caballo y triciclos, que más tarde fueron remplazados por camioncitos pintados de verde, que recorrían toda la ciudad, repartiendo las compras de sus clientes. Llegó a tener 16 sucursales en el interior del país y algunas en el exterior y en 1929 inauguró un nuevo edificio en la otra esquina de la misma manzana, que se comunicaba con el central, por medio de un pasaje subterráneo. Treinta años después de su inauguración, la Tienda Gath & Chaves todavía era un negocio sólido, pero sus socios decidieron dar por finalizada su actividad y fue absorbida por Harrods, la otra tienda famosa de aquella época, hasta que terminó cerrando sus puertas en 1974.

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.