LA SOCIEDAD PATRIÓTICA Y LITERARIA DE BUENOS AIRES (13/03/1811)

LA SOCIEDAD PATRIÓTICA Y LITERARIA DE BUENOS AIRES. Organización de jóvenes intelectuales patriotas de Buenos Aires, en su mayoría seguidores de Mariano Moreno. Formada a semejanza de los clubes revolucionarios franceses, usaban una divisa con los colores celeste y blanco. Debido a la creciente actividad de los opositores, la Junta Grande creó la Comisión de Seguridad Pública” el 20 de enero de 1811, con el propósito de vigilar “la conducta de los que formaren congregaciones, nocturnas o secretas”. A comienzos de marzo de ese año, los morenistas, que integraban una minoría intelectual, decidieron “reanimar el espíritu amortiguado de la revolución e ilustrar al pueblo sobre la necesidad de un cambio en la dirección del gobierno y con este propósito, fundaron un centro de actividades que llamaron “Sociedad Patriótica y Literaria” Esta sociedad, que reunió a los más apasionados defensores de la independencia americana, se fundó sobre la base del Club formado en 1810 en el Café de Marcos por un grupo, mayoritariamente “morenistas”, que defendía a ultranza los principios revolucionarios de 1810. No era una sociedad secreta pero tenía profundas vinculaciones con las logias masónicas de entonces, que perseguían fines específicamente políticos. Sus integrantes se destacaron por su acentuado “porteñismo” y contaban con el apoyo de Domingo French, comandante del Regimiento “La Estrella” , de Florencio Terrada, que estaba al mando del Regimiento “Granaderos de Fernando VII”, del doctor Pedro Agrelo, que utilizaba las páginas de “La Gazeta” para hacer propaganda política y de Julián Álvarez, dirigente de una Logia con tintes masones. Sus sesiones fueron inauguradas en la sede del Real Consulado de Buenos Aires, ubicado en la calle de la Catedral (hoy San Martín) entre las de la Piedad (Bartolomé Mitre) y Cangallo y en la solemne sesión inaugural, BERNARDO DE MONTEAGUDO, su Presidente, pronunció un discurso muy conceptuoso y vibrante, que impresionó a los concurrentes. Se acordó la publicación de un periódico que ilustrase y fortificase a los patriotas en el sentimiento de unión y libertad y se levantó una suscripción para rendir honores fúnebres a los que desde el 25 de Mayo habían muerto por la causa de la patria. Terminada la ceremonia todos los presentes salieron cantando la nueva composición que recientemente había compuesto ESTEBAN DE LUCA: “La América toda se conmueve al fin”. La Sociedad Patriótica y Literaria, que al principio no parecía tener otro fin que la lectura y discusión de las disertaciones que los socios llevaban escritas, se convirtió más tarde en verdadero club político, decididamente adverso al gobierno y representó a una de las dos tendencias que desde un principio dividieron a los revolucionarios. BERNARDO DE MONTEAGUDO, uno de sus miembros más inteligentes y audaces y primer Presidente de esa Sociedad, condenaba las decisiones del Triunvirato defendiendo el derecho del pueblo a manifestarse y denunció las actitudes del Triunvirato por alejarse de los lineamientos planteados por MARIANO MORENO, afirmando: “Desgraciado el pueblo donde el gobierno teme que los ciudadanos entren a examinar su conducta”. Alarmados los “saavedristas” por estas prédicas, lograron que el gobierno ordenara la asistencia de un comisionado de su entera confianza a las sesiones de la Sociedad, para que señalara cuáles de los puntos puestos en debate, podrían discutirse o no. Esta medida sólo sirvió para irritar a los miembros de la Sociedad y para hacer más hondas las diferencias que la separaban del gobierno. Finalmente, vistos como una amenaza para el grupo más moderado de los partidarios de Saavedra (quien aparente no estaba enterado de la acción planeada), sus adictos comenzaron una revolución a últimas horas de la noche del 5 de abril de 1811. Apoyados por los Patricios y otras unidades militares, exigían que Nicolás Rodríguez Peña, Hipólito Vieytes, Miguel de Azcuénaga y Juan Larrea fuesen expulsados de la Junta de gobierno. También pidieron que varios miembros del Club de Marcos, fueran deportados y acrecentado el poder de Saavedra. El fracaso de esta revolución, logró detener transitoriamente las actividades de la Sociedad Patriótica y Literaria, pero ésta fue revivida a principios de 1812, por su fogoso líder Bernardo de Monteagudo (q.v.), por entonces uno de los redactores “La Gaceta”. Su nuevo presidente fue Valentín Gómez y la sociedad consideraba ahora, dos clases de miembros: “los fundadores”, con derecho a voto, y el resto de los asociados, sin derecho a voto. En 1812, la existencia de la Sociedad se complicó, debido a la llegada del general José de San Martín, Carlos María de Alvear y sus compañeros, que formaron la rival Logia Lautaro (q.v.), como grupo de elite para guiar la revolución política y la organización del nuevo gobierno. Aunque había dejado de ser redactor de La Gaceta, Monteagudo continuaba mostrándose activo en la Sociedad Patriótica y bajo su dirección, a requerimiento del gobierno del Segundo Triunvirato, presentó a consideración de la Asamblea del año XIII (q.v.) un proyecto constitucional que constaba de doscientos once artículos, declaraba la independencia de las Provincias Unidas del Río de la Plata y sugería la creación de una Asociación de las Provincias de la América del Sur. Nada resultó de todo esto y después de 1813, la Sociedad Patriótica fue eclipsada o absorbida por la Logia Lautaro. La vida de este centro político fue muy breve. Disuelta pocos después de producida la asonada del 5/6 de abril de 1811 y sus miembros fueron encarcelados o desterrados.

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