LA SOCIEDAD LITERARIA (29/12/1821)

LA SOCIEDAD LITERARIA. Por iniciativa del doctor JULIÁN SEGUNDO AGÜERO, durante el gobierno de MARTÍN RODRÍGUEZ, se fundó en Buenos Aires la “Sociedad Literaria”. Se reunió por primera vez el 1º de enero de 1822 en la casa de su líder y presidente JULIÁN SEGUNDO AGÜERO (q.v.) y se dedicó más directamente a cometidos culturales. Entre sus miembros se encontraban Esteban de Luca y Patrón, Vicente López y Planes, Antonio Sáenz, Manuel Moreno, Cosme Argerich, Valentín Alsina, Juan Crisóstomo Lafinur, Irineo Portela e Ignacio Núñez. Poco después de su fundación comenzó a editar dos publicaciones: la revista mensual “La Abeja Argentina”, que proporcionaba información precisa a extranjeros, sobre la situación argentina y que serviría para formar la opinión pública en Buenos Aires, y el semanario, “El Argos de Buenos”. La Sociedad estaba compuesta en un principio por doce miembros que más tarde llegaron a veinticinco y en sus reuniones, se debatía sobre política y se leían trabajos jurídicos, literarios y filosóficos. Contaba con representantes fuera de Buenos Aires, como Tomás Godoy Cruy y Remigio Castellano en Mendoza, Joseph Redhead en Salta, José Molina en Tucumán y Camilo Henríquez en Chile. Se aceptaba con agrado la incorporación de miembros extranjeros, entre los que figuraron el coronel Duane, redactor del “Philadelphia Dawn”, y Joseph Laws de París. Bernardino Rivadavia, entonces, el más importante de los ministros del gobierno, brindó su apoyo personal al grupo y ayuda económica de parte del gobierno. La sociedad también dio los primeros pasos para la creación de un Teatro nacional y habiéndose propuesto difundir la cultura hacia todos los estamentos de la sociedad, hizo publicar “El Argos”, periódico que aparecía dos veces por semana y se ocupó de editar “La Abeja Argentina”, una revista de aparición mensual con contenido científico y literario. La Sociedad Literaria se disolvió en 1824, en gran parte, debido a que sus miembros estaban demasiado envueltos en actividades de la vida pública, como para poder dedicarle tiempo. Durante su efímera vida causó un impacto muy grande que nunca llegó a olvidarse por completo, tanto en la vida intelectual de la joven nación, por mérito de la difusión de una nutrida información al mundo sobre el país, como por la relación que tuvieron luego sus integrantes con los acontecimientos políticos que sucedieron.

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