LA SOCIEDAD DE BENEFICENCIA (02/01/1823)

LA SOCIEDAD DE BENEFICENCIA. Impulsada por Bernardino Rivadavia, el Gobernador de Buenos Aires, MARTÍN RODRÍGUEZ, el 2 de enero de 1823, firmó el Decreto creando en  Buenos Aires la “Sociedad de Beneficencia”, destinada a brindar educación y asistencia a las mujeres de las clases más humildes.

El grupo fundacional, estaba integrado por varias señoras y niñas de la sociedad porteña, entre las que se encontraban MARÍA CABRERA, MARÍA SÁNCHEZ DE MENDEVILLE, MANUELA AGUIRRE, JUSTA FOLGUET DE SÁNCHES, MARÍA DEL ROSARIO AZCUÉNAGA, BERNARDINA CHAVARRÍA DE VIAMONTE, ISABEL CASAMAYOR DE LUCA, CIPRIANA VIANA DE BONEO y MARÍA JOSEFA RAMOS.

Ese día se reunieron en la casa de los Escalada y doña MERCEDES LASALA DE RIGLÓS, fue elegida para ejercer la presidencia de la entidad, acompañada por doña ISABEL CASAMAYOR DE LUCA corno secretaria. La institución se organizó siguiendo el modelo de la Société Philanthropique de Francia y según el consejo del filósofo inglés JEREMÍAS BENTHAM,  muy amigo de RIVADAVIA, con quien mantenía una continua correspondencia. La inauguración oficial se realizó el 2 de abril de ese año, en el patio de la Casa de Expósitos, ceremonia en la que no faltó ningún integrante del gobierno, y desde entonces, ha desarrollado una encomiable labor, siempre con la colaboración desinteresada y “ad honorem” de señoras que aportan su esfuerzo personal y en muchos casos, los medios económicos que le son necesarios. El decreto de creación dejaba a cargo de la Sociedad “la dirección e inspección de las escuelas de niñas, de la Casa de Expósitos, de la Casa de Partos Públicos y Ocultos, del Hospital de Mujeres, del Colegio de Huérfanos y todo otro establecimiento público dirigido al bien de los individuos del sexo femenino”

Las participantes pusieron en su tarea mucho entusiasmo y lograron abrir nuevas escuelas de primeras letras en la ciudad y en el campo. La secretaria, ISABEL DE LUCA, tradujo del francés un libro de enseñanza llamado ““Manual para las escuelas elementales de niñas o resúmen de la enseñanza mutua, aplicada a la lectura, escritura, cálculo y costura””. También se importó de Europa, material didáctico, que en su mayor parte, fue provisto por el librero RODOLFO ACKERMAN de Londres. Dentro del contexto de la época, La Sociedad de Beneficencia, realizó una obra muy importante, aunque su actividad estuvo signada por los vaivenes pde la política. La guerra con el Brasil en 1825, afectó sus trabajos y durante el gobierno de ROSAS, quedó reducida a una mínima expresión. De esa comunión de ideales que las convocó, nació aquella célebre frase: “Yo armé el brazo de ese valiente, que aseguró su gloria y nuestra libertad” y que se refería a la entrega a las autoridades de aquella época, de una importante suma de dinero para afectarla al pago de armas que eran necesarias para combatir a los realistas. Al día siguiente los miembros del gobierno se impusieron de la generosa y patriótica donación y mientras agradecían por escrito y felicitaban a sus autoras, sacaban recursos de su escasez para completar la suma que era requerida por los comisionados, a fin de pagar los fusiles que harían retroceder al invasor en Tucumán y rechazar en el Cerrito a los dominadores de Montevideo. Cada uno de esos fusiles fue costeado por ese ilustre grupo de señoras y niñas argentinas.

En 1834 se instaló en una propiedad de  la calle Reconquista 269 (en 1950 este edificio fue declarado “Edificio Histórico”). En 1959 el Ministro de Asistencia Social y Salud Pública de la Nación, doctor HÉCTOR NOBLÍA, informó la firma de un Decreto, otorgando  “Personería Jurídica”,  a la “Sociedad de Beneficencia”, por los grandes méritos de la entidad y como un justiciero homenaje a la labor que desarrolló durante más de un siglo.

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