LA REVOLUCIÓN DE LOS RESTAURADORES (11/10/1833)

LA REVOLUCIÓN DE LOS RESTAURADORES. El general JUAN RAMÓN GONZÁLEZ BALCARCE, Gobernador de Buenos Aires, debe enfrentar una revolución comandada por el general AGUSTÍN PINEDO que se conocerá como la “Revolución de los Restauradores”, y que intentaba derrocarlo. Este acto en el que dirimían sus fuerzas los “apostólicos” y los “cismáticos”, tuvo como resultado la deposición de González Balcarce y la asunción al poder del general JUAN JOSÉ VIAMONTE., que asumirá el 3 de noviembre del mismo año. Los dos grupos en pugna, en realidad, eran ambos federales, pero mientras los apostólicos respaldaban por completo a JUAN MANUEL DE ROSAS, los cismáticos rechazaban su absolutismo y respondían al gobernador BALCARCE. A partir de las elecciones de Diputados a la Legislatura porteña, que debían realizarse el 16 de junio pero que había sido suspendida, los dos bandos desataron una violenta campaña periodística en la que no se ahorraban insultos ni agravios. La principal promotora del movimiento contra Balcarce era doña ENCARNACIÓN EZCURRA, esposa de Rosas, quien entonces se encontraba realizando una campaña al desierto, pero que mantenía constante comunicación con su mujer a través del correo de postas. El objetivo de doña Encarnación, era reponer a su marido en el mando y para lograrlo no desdeñó medios ni alianzas con los sectores más corruptos de la sociedad. En el escandaloso enfrentamiento periodístico tuvo participación el propio gobierno, pero en especial el periódico el “Restaurador de las Leyes”, órgano de los rosistas, por lo cual los oficialistas decidieron iniciarle un juicio que debía comenzar a las 10 de la mañana de esta fecha. El nombre del periódico se prestaba al juego de palabras, por lo que se consideró que se estaba juzgando al Restaurador de las Leyes, es decir al mismísimo Rosas. Frente al Tribunal donde debía realizarse el juicio, se congregaron cerca de dos mil personas adictas a doña Encarnación, que exigieron la renuncia del gobernador. El jurado no pudo reunirse y el grupo, que logró el apoyo de algunos sectores militares, puso sitio a la ciudad. Días más tarde, Balcarce fue obligado a dejar el mando y reemplazado por el general JUAN JOSÉ VIAMONTE, preparando así el camino para el regreso de ROSAS con todos los poderes extraordinarios que había exigido el 02 de diciembre de 1832, cuando había renunciado a la reelección si no se los renovaba.

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