LA POSICIÓN ARGENTINA DURANTE LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL (1914)

Aliadófilos y germanófilos. Estalla la guerra en Europa y el gobierno argentino declara la neutralidad, mientras la sociedad se divide en “aliadófilos”, “germanófilos” y “neutralistas”. Muchos argentinos se enrolan en la Legión Extranjera de Francia, como el piloto VICENTE ALMANDOS ALMONACID, que será declarado “héroe de guerra” por el gobierno de Francia. El fusilamiento del cónsul argentino en Dinant y del industrial belga REMY HIMMER, agudiza la discusión y varios diputados plantean la cuestión en el Congreso. Los diputados socialistas votan por la entrada en la guerra, pero en un congreso partidario predominan los neutralistas así que el gobierno opta por archivar el caso, mientras la opinión pública sigue ávidamente la lucha en Francia. EDUARDO AROLAS compone su tango “El Mame” y la ciudadanía se conmueve con la noticia de la batalla naval de las Malvinas, donde el almirante alemán Graf Spee, pierde sus cuatro acorazados.

Neutralistas y antineutralistas. A mediados de 1917, en Buenos Aires y en algunas capitales provinciales, recrudece la puja entre quienes apoyan la neutralidad y quienes exigen el inmediato rompimiento de las relaciones diplomáticas con Alemania y el 12 de setiembre de ese año, la situación estalla violentamente: Una muchedumbre asalta el Club Alemán, destroza vidrios y muebles; luego se dirige a la Legación Alemana, a la Compañía Alemana Transatlántica de Electricidad y al restaurante “Aue’s Keüer”. Poco antes, se había conocido un telegrama cifrado del embajador alemán, el conde Luxbuvg, recomendando hundir barcos argentinos, si era necesario, pero “sin dejar rastros” y pese a que Alemania ataca buques argentinos, el Presidente Yrigoyen defiende la neutralidad. Un sector importante de la opinión pública, que incluye a muchos radicales (su propio Partido), presiona para que el gobierno rompa relaciones con Alemania, pero también es fuerte la posición neutralista, aunque más heterogénea: una manifestación en apoyo de la neutralidad, reúne a inmigrantes de origen alemán, militantes yrigoyenistas, anarquistas y hasta sacerdotes y aunque el Congreso vota una recomendación de ruptura, el Presidente Yrigoyen, imperturbable, mantiene su posición neutralista.

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