La peinada

Los caballos excesivamente vivaces, llamados “prontos”, “aviados” y “ladinos”, según modismos de diversas regiones de la Argentina, no necesitan ser acicateados para responder de inmediato y con todas sus energías, a las exigencias del jinete. Más aún, tanto en una marcha sostenida, como en el trabajo con la hacienda o en una carrera, el empleo de las espuelas o el rebenque, puede resultar contraproducente para esta clase de animales. De ahí, que los hombres de campo, conocedores de las condiciones de sus cabalgaduras, cuando tiene necesidad de estimularlos para que den “hasta su último aliento”, no usen ni unas ni el otro, sino que se limitan a “peinar” al animal. Le pasan suavemente por las tablas del cogote, las paletas o las ancas, de arriba abajo y a favor del pelo, la lonja del rebenque doblada sobre el mango, tal como se pasa un peine por el cabello. A veces, hacen esta maniobra,  directamente con la mano, si el caballo es receptivo ante este contacto menos riguroso. La “peinada” con la mano, también se usa para tranquilizar o quietar a los “silleros”, animales de silla o “de andar”, excesivamente nerviosos o asustadizos.

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