LA MUERTE DE LA CONDESA DE LA SELVA (13/3/1899)

LA MUERTE DE LA CONDESA DE LA SELVA. La legendaria “condesa de la selva” muere víctima de un malón. Se llamaba ALICE LE SAIGE DE LA VILLESBRUMME y su historia podría ser el argumento de una novela romántica. Había nacido en un castillo cercano a París, era descendiente de nobles y fue educada como una princesa. A los 28 años, se casó con un conde y tuvo seis hijos. A los 45 años, cuando ya su vida parecía tranquilamente encaminada comenzó una relación amorosa con un tal MAGNI, el jardinero del palacio. Su esposo no quiso repudiarla y llegaron a un acuerdo: él se quedaría en Francia con las hijas mujeres y Alice viajaría a América con los dos varones. En 1888, también acompañada por Magni, consiguió cuatro pasajes de inmigración pagados por la Embajada argentina. Pero en vez de quedarse en Buenos Aires, Alice pidió permiso para instalarse como colona y así llegó al campo Arocena, situado a 8 leguas de Resistencia en la provincia de Chaco. Debió ser todo un espectáculo verla llegar con su piano, tapices, muebles y cristales que transportó en tres carretas hasta el medio del campo. Allí con la ayuda del gobernador levantó una casa de dos plantas, con todas las comodidades posibles. En los años que siguieron y con la ayuda de sus hijos, Alice llegó a tener una hacienda de cuatro mil cabezas y realizó importantes mejoras en el campo y la ganadería. Un día llegó a la estancia una pareja de peones que tenía un niño y la condesa se encariñó con él y lo rebautizó “Yenaró”. Mientras tanto la región era todavía escenario de fuertes enfrentamientos entre el ejército y los indios y posiblemente sin saberlo, Alice se había convertido en un símbolo de la odiada civilización blanca para los mocovíes de la zona. En los primeros días de marzo los dos hijos de la condesa debieron viajar por razones de trabajo y ella quedó sola con el mayordomo y Yenaró. De pronto veinte indios a caballo tomaron por asalto la casa. Alice tuvo tiempo de huir pero advirtió que el chico había quedado en la casa y regresó a buscarlo. Fue el fin: una lanza la atravezó y murió horas después.

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