LA MUERTE DE FACUNDO QUIROGA (16/02/1835)

LA MUERTE DE FACUNDO QUIROGA. Debido a un conflicto producido entre los gobernadores HEREDIA (de Tucumán) y LATORRE (de Salta), Quiroga fue comisionado hacia el norte en misión conciliadora y el 16 de febrero de 1835, el Tigre de los Llanos, a pesar de las advertencias de una conspiración, después de cumplir con su misión, decidió no postergar su retorno y emprendió el regresaba a Buenos Aires. Al llegar a Barranca Yaco, en la provincia de Córdoba, fue emboscado por SANTOS PÉREZ al mando de un grupo de treinta hombres, quienes, además de matar a Quiroga, su principal objetivo, asesinaron a sus acompañantes, incluido un chico de doce años que iba de postillón, tratando así de disfrazar la acción, haciéndola pasar por el ataque de un grupo de bandoleros ya que no se dejó ningún testigo vivo. Quiroga había llegado a Buenos Aires a fines de 1833. Atraído por la vida urbana fue bien recibido por la culta sociedad portelña de la época, donde era agasajado y reconocido como la figura más destacada del federalismo, en el interior del país. Como en una novela policial, se barajaron los nombres de los posibles instigadores y entre ellos el del gobernador Rosas. Durante los meses siguientes, JOSÉ VICENTE REINAFÉ, gobernador de Córdoba, lanzó acusaciones sobre otros dirigentes del interior y hasta dirigió una supuesta investigación, encargando al mismo SANTOS PÉREZ para que detuviera a los ejecutores del crimen. Pero los Reynafé, cuatro hermanos que controlaban la provincia de Córdoba, tenían motivos para acabar con Quiroga porque competía con su poder. Cuando José Vicente Reynafé terminó su mandato, fue enjuiciado junto con sus hermanos en su provincia y se los declaró inocentes. Rosas ordenó entonces que se le entregase a los acusados, quienes fueron sometidos a nuevo juicio en Buenos Aires, donde se los condenó a muerte. El 25 de octubre de 1837, los hermanos JOSÉ VICENTE y GUILLERMO REYNAFÉ fueron fusilados junto con SANTOS PÉREZ, jefe de la partida que cometió el crimen y tres de los soldados que tomaron parte (Acotemos que JOSÉ ANTONIO había muerto poco antes en la cárcel).  Después, los cuerpos de los tres principales acusados fueron colgados y exhibidos en la Plaza de Mayo, durante seis horas. Con este siniestro espectáculo se daban fin a la tragedia que había tenido lugar en Barranca Yaco, el 16 de febrero de 1835 (ver “Asesinato de Facundo Quiroga”)

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