LA MASONERÍA EN LA ARGENTINA

La masonería.
La “francmasonería” o “masonería” es una institución de carácter iniciático, filantrópico, simbólico, filosófico, secreto, selectivo, jerárquico, internacional, humanista y con una estructura federal, fundada en un sentimiento de fraternidad. Afirma tener como objetivo la búsqueda de la verdad, el estudio filosófico de la conducta humana, de las ciencias y de las artes y el fomento del desarrollo social y moral del ser humano, orientándolo hacia su evolución personal, además del progreso social, y ejemplifica sus enseñanzas, con símbolos y alegorías tradicionales, tomadas de la albañilería, o más específicamente, del “Arte real de la Construcción”.

Los orígenes de la asociación son antiguos y oscuros. Algunos historiadores afirman que sus comienzos se remontan a los mismísimos tiempos de Adán; otros los ubican en la época del rey Salomón, en los años en que las Cruzadas intentaban reconquistar Tierra Santa o en el esplendoroso Egipto de los faraones. Pero la mayoría coincide en que la masonería tuvo sus orígenes en los gremios de arquitectos y albañiles que durante la Edad Media construyeron las grandes catedrales góticas y se juramentaron para guardar los secretos de su oficio.

Durante los siglos XI y XII, los primeros masones que comenzaron a llamarse como tales en Europa, fueron albañiles, constructores de castillos, abadías e iglesias. En 1717, con la fundación de la Gran Logia de Inglaterra y su difusión a partir de esa fecha por el viejo y el nuevo mundo, dejaron de ser ser obreros de la construcción material, para construir el templo interior del ser humano y como era el siglo de la ilustración, la masonería adhiere a los principios de la Revolución Francesa: Libertad, Igualdad y Fraternidad, por lo que entre sus miembros, todos son y se llaman “hermanos”

Es por eso que los símbolos de la sociedad son las herramientas de los albañiles: la plomada, el nivel, la escuadra y el compás, aunque la escuadra (símbolo de la virtud) y el compás (símbolo de los límites con los que debe mantenerse cualquier masón respecto a los demás) son quizá los dos símbolos masónicos más conocidos junto con las letras “G” y “A”, que representan al  “Gran Arquitecto del Universo”, concepto utilizado sobre todo en el rito escocés.

Muchos estudios coinciden en que la masonería moderna (o especulativa), aparecida en Europa entre finales del siglo XVII y principios del XVIII, y ha sido descrita a menudo como “un sistema peculiar de moral, bajo el velo de alegorías y enseñado por símbolos”. Se presenta a sí misma como una herramienta de formación, con un método particular que, basado en el simbolismo de la construcción, permite a sus miembros desarrollar su capacidad de escucha, de reflexión y de diálogo, para transmitir estos valores a su entorno. Los grupos o logias dispersos se unieron en el siglo XVIII cuando TEÓFILO DE DESAGULLERE, profesor de Oxford y predicador anglicano de la corte inglesa, reunió las siete logias dispersas de Inglaterra y fundó la Gran Logia Unida. En ese momento nació la Masonería moderna.

La historia institucional de la masonería presenta numerosas disidencias, cuyas principales causas, con importantes matices y derivaciones, están relacionadas con la admisión de la mujer en las logias de hombres, la cuestión de las creencias religiosas o metafísicas, la naturaleza de los temas tratados o la forma de trabajar de las logias, así como con las bases sobre las que se fundamenta la “regularidad masónica”. La existencia de distintos puntos de vista sobre estos y otros temas ha dado lugar al desarrollo de distintas ramas o corrientes masónicas, que a menudo no se reconocen entre ellas. Una de las creencias que une a los miembros de las logias es la figura del Gran Arquitecto del Universo, especie de ser supremo que simboliza al creador. Como todos los datos que rodean a la sociedad, la fecha y forma en que llegó al país es también fuente de confusión y polémica. Algunos afirman que vino de Inglaterra pero hay quienes sostienen que fue traída por los españoles aproximadamente en 1795. Entre tantos datos dudosos, parece ser verdad que muchos argentinos ilustres fueron masones. Hubo escritores, artistas, militares, periodistas y hasta 14 presidentes entre los masones argentinos y entre tantos nombres se destacan los de  SAN MARTÍN, BELGRANO, SARMIENTO, YRIGOYEN y JOSÉ INGENIEROS.

Máximas del Código Moral Masónio
*. Quiere a todos los hombres como si fueran tus propios hermanos.
*. Estima a los buenos, ama a los débiles, huye de los malos, pero no odies a nadie.
*. No adules a tu hermano, porque es una traición; si tu hermano te adula, teme que te corrompa.
*. Escucha siempre la voz de tu conciencia.
*. Evita las querellas, prevé los insultos, procura que la razón quede siempre de tu lado.
*. No seas ligero en airarte, porque la ira reposa en el seno del necio.
*. El corazón de los sabios está donde se practica la virtud, y el corazón de los necios, donde se festeja la vanidad.
*. Si tienes un hijo, regocíjate; pero tiembla del depósito que se te confía.
*. Haz que hasta los diez años te admire, hasta los veinte te ame y hasta la muerte te respete. Hasta los diez años sé su maestro, hasta los veinte su padre y hasta la muerte, su amigo. Piensa en darle buenos        principios antes que bellas maneras; que te deba rectitud esclarecida y no frívola elegancia. Haz un hombre honesto, antes que un hombre hábil.
*. Lee y aprovecha, ve e imita, reflexiona y trabaja, ocúpate siempre en el bien de tus hermanos y trabajarás para ti mismo.
*. Sé entre los profanos libre sin licencia, grande sin orgullo, humilde sin bajeza; y entre los hermanos, firme sin ser tenaz, severo sin ser inflexible y sumiso sin ser servil.
*. Habla moderadamente con los grandes, prudentemente con tus iguales, sinceramente con tus amigos, dulcemente con los pequeños y eternamente con los pobres.
*. Justo y valeroso defenderás al oprimido, protegerás la inocencia, sin reparar en nada de los servicios que prestares.
*. Exacto apreciador de los hombres y de las cosas, no atenderás más que al mérito personal, sean cuales fueren el rango, el estado y la fortuna.

La masonería en la Argentina.
Según documentos encontrados en la ciudad de Buenos Aires y por otros existentes en el archivo de la Gran Logia de Inglaterra, en esta última, con fecha 17 de abril de 1735, siendo su Gran Maestre Tomás, segundo vizconde de Weymouth, designa al caballero Randolph Took como Gran Maestre Provincial para América del Sud. Hay registros de la presencia de Took en Buenos Aires entre 1735 y 1737, ocupándose aparentemente de negocios, ya que realiza varios viajes entre la ciudad de Buenos Aires y la región del Caribe y Brasil.

La Logia Independencia.. Es recién a finales del siglo XVIII, que la masonería comienza a estar presente en el Río de la Plata, luego de que, estimativamente en 1795, se creara la Logia denominada “Independencia”, que fue la primera en existir y cuyo nombre, evidentemente, fue adoptado como una clara señal de que ya en ese entonces, la idea de la Libertad, bullía en la cabeza de los pobladores de estas colonias, porque fueron ellos, muchos de ellos los que luego, se pusieron a la cabeza para rechazar a los invasores ingleses en 1806 y fue precisamente a partir de estos acontecimientos, cuando la masonería comenzó a tomar cuerpo en el Río de la Plata.

En 1806, durante las invasiones inglesas, integrando los regimientos que llegaron a Buenos Aires, había miembros de Logias que funcionaban con Carta Constitutiva de la Gran Logia de Irlanda y ellos, durante su permanencia en Buenos Aires, fueron quienes organizaron la primera logia masónica que tuvo actividad en los territorios del virreinato del Río de la Plata. En efecto, el 14 de julio de 1806 fundaron la logia masónica “Estrella del Sud”, situada en la calle San Carlos (hoy Alsina) y la Logia “Hijos de Hiram”, establecida en la calle San Cosme y Damián, actualmente Bernardo de Irigoyen (ambas también con Carta Constitutiva de la Gran Logia de Irlanda), y en cuyo seno fueron iniciados muchos criollos, que luego se destacaron en la creación del Primer Gobierno Patrio; estuvieron en todos aquellos escenarios donde se librara una confrontación por las armas, una gestión política y en los quehaceres de las artes, las ciencias, y la educación.

Al producirse la Revolución de Mayo existía en Buenos Aires una logia presidida por el doctor JULIÁN B. ÁLVAREZ. Se desconoce con exactitud el nombre de la referida logia, ya que unas veces aparece con el de “San Juan” y otras con el de “Independencia”, pero como todas las Logias Masónicas se denominan Logias de San Juan, cabria la hipótesis de que el de Independencia fuera el verdadero titulo distintivo de la Logia y esta fuera la misma fundada a fines del siglo XVIII. Esta Logia, tiene una importancia fundamental por cuanto de entre sus miembros fueron seleccionados aquellos que secundarían a ALVEAR, SAN MARTÍN, ZAPIOLA y a los demás masones viajeros que llegaron en la fragata Jorge Canning, para la fundación de la Logia Lautaro de Buenos Aires.

La masonería y la Revolución de Mayo (material extraído de una nota publicada en la revista “Siete Días”).
“Con curiosa persistencia, firmemente adherida a la leyenda de 1810, pero nimbada por el tradicional secreto que caracteriza sus acciones, las vagas referencias a la masonería y logias masónicas que surcan la historia de Mayo, fueron explicitadas a viva voz por el “soberano gran comendador” del “Supremo Consejo del Grado 33 de la Gran Logia de la Argentina de Libres y Aceptados Masones”, pomposo título que no oculta el médico ALBERTO MASSIOTTI, quien expresó: “Si los ideales emancipadores, sobre todo entre las clases cultas, los proveyeron las revoluciones americana y francesa y toda la literatura expandida por el mundo a raíz de ella, el elemento coadyuvante fue la organización francomasónica. Los principios liberales, tanto filosóficos como políticos, se expanden en el Rio de la Plata, con las logias que se instalan entre 1794 y 1797, coincidiendo su fundación, con la de las primeras asociaciones que agruparon a los patriotas.

Así, en 1800, iniciaba sus actividades la “Sociedad Patriótica Literaria y Económica”, cuyo Director era FRANCISCO DE CABELLO Y MESA. Poco antes, un caballero portugués llamado JUAN DE SILVA CORDEIRO, fundaba una logia masónica bajo la advocación y título de “San Juan de Jerusalem de la Felicidad” de esta parte de América. Otra agrupación masónica de importancia en los acontecimientos emancipadores, fue la “Logia Independencia”, creada en 1797. La llamada “Sociedad de los Siete” (número de hermanos mínimo, para asegurar, de acuerdo al rito, el funcionamiento de una Logia), cuya labor se incrementa luego de las invasiones inglesas, posee decidida inspiración masónica y nuclea, junto con otras logias, nombres de patriotas, tales como Matias Irlgoyen, Juan José Castetli, Feliciano Chiciana, Agustín Donado, Juan José Paso, Nicolás Rodríguez Peña, Hipólito Vieytes, Manuel Belgrano y Luis Berutl. Luego de Mayo. La importancia de la masonería siguió siendo preponderante con la aparición de San Martín y la fundación de la Logia Lautaro.

La Logia LautaroLa Logia Lautaro fue fundada en 1812 y sus integrantes formaron posteriormente las lautarinas o lautarias de las ciudades de San Fe, Córdoba y Mendoza en la Argentina, y la de Santiago de Chile. Además de las Logias lautarinas, durante las guerras de la independencia hubo sendas Logias en el Ejercito de los Andes y en el Ejercito del Norte, la primera presidida por el Libertador y la segunda por Belgrano, quien además, fundó la “Logia Argentina” en la ciudad de Tucumán, denominada posteriormente “Unidad Argentina” y que trabajo con Carta Constitutiva otorgada par la Masonería de Nueva Granada. Acerca de esas Logias se ha entablado una polémica, más de una vez apasionada, sobre si eran o no masónicas. Los que les negaron tal carácter sostienen que “aparte del formulismo masónico esas agrupaciones tenían fines patrióticos y que sus componentes eran profundamente católicos”.

Por datos aportados  por JOSÉ MATÍAS ZAPIOLA, mediante un cuidadoso registro que llevara sobre sus actividades como miembro de la Logia Lautaro, se sabe que JOSÉ DE SAN MARTÍN ingresó en la masonería con el apoyo de James Duff, un noble escocés y que estando en Londres,  se conectó con TOMÁS GUIDO, ANDRÉS BELLO, JOSÉ MATÍAS ZAPIOLA y CARLOS MARÍA DE ALVEAR, todos miembros de la Logia que había creado allí el caudillo venezolano FRANCISCO DE MIRANDA y que ya en Buenos Aire, con todos los nombrados, levantó la Logia Lautaro, logrando luego la incorporación de GERVASIO ANTONIO DE POSADAS  y JUAN MARTÍN DE PUEYRREDÓN.

Poco menos de medio siglo después, el 11 de diciembre de 1857, (aunque algunos autores estiman que fue el 1º de setiembre de 1859)  fue fundada con gran secreto, la Masonería en la Argentina, una institución que a partir de entonces, protagonizó una larga y compleja historia en la que supo sumar enemigos acérrimos y defensores a ultranza.

Hoy, en la República Argentina trabajan entre doce y quince logias masónicas con diferentes nombres y que tienen como órgano central a la Gran Logia de la Argentina de Libres y Aceptados Masones. Hay cerca de 12 mil masones, de los cuales 7 mil son afiliados activos y cada uno de ellos paga una cuota. En comparación con Brasil, es un número pequeño de afiliados: allá hay más de 270 mil; y en Estados Unidos, por poner un ejemplo, más de un millón y medio.

Ciudadanos destacados, reconocidos masonesInvitados a conocer la nómina de los miembros de las varias Logias existentes en el país, podemos decir que luego de una muy rápida recorrida de la misma, hemos comprobado que hasta 1930, catorce ciudadanos que ocuparon la Presidencia de la República fueron masones. De todos los políticos y dirigentes que fueron Vicepresidentes de la Nación, siete fueron masones, aparte de otros muchos ciudadanos que, en virtud de la ley de acefalía, ocuparon transitoria o circunstancialmente la vicepresidencia o ejercieron la primera magistratura. Podemos agregar también que sin agotar la nomina, encontramos que pertenecieron o pertenecen a alguna Logia, más de 450 destacados ciudadanos argentinos dedicados a la enseñanza, las letras, las artes, el periodismo, las profesiones liberales, las fuerzas armadas, la política  y hasta el sacerdocio, contabilizándose entre ellos, 35 escritores de fama, cerca de 28 renombrados periodistas, 36 científicos e investigadores, 54 militares y 214 entre artistas, profesionales diversos y personas destacadas.

Este informe ha sido confeccionado con material extraído de un reportaje que se le hiciera al doctor Antonio Las Heras,  de “Masones que cambiaron la Historia”, Gustavo Vidal Manzanares, Buenos Aires 1953; “Las sociedades secretas políticas y masónicas”, Martín Lezcano, Buenos Aires, 1927; La masonería en la Argentina y en el mundo”, Aníbal Rottjer, Editorial Nuevo Orden, Buenos Aires, 1973, “Historia de la masonería argentina” y “Gran Logia de la Argentina”

A partir de aquí, transcribimos una nota firmada por el periodista, escritor y diplomático ALBINO GÓMEZ, publicada en la revista argentina “Noticias” el 18 de junio de 2011.
“La masonería es una institución iniciática, no religiosa, filantrópica, simbólica, filosófica y fundada en el Sentimiento de fraternidad. Se propone la búsqueda de la verdad a través de la razón, el fomento del desarrollo intelectual y moral del individuo y social”. “Hacia 1717 en Europa, la Masonería pasó de sus formas  operativas (arquitectos, constructores que levantaban catedrales y castillos, entre otras obras monumentales), a un estado filosófico o especulativo  como se la conoce hoy en todo el mundo. En esta nueva etapa, tomó como sus símbolos los elementos de esos oficios fundacionales,  entre ellos el nivel, la plomada, la piedra, la escuadra y el compás. La construcción ya no es externa (concretada en grandes edificios), sino que es interna; solo inherente a cada persona en pos de su mejoramiento espiritual y desde allí, hacia toda la sociedad. Cada aprendiz masón talla  su propia “piedra bruta” interior hasta llegar a la piedra cúbica, momento en que encastra perfectamente en la construcción colectiva”.

“En la Edad Media, los constructores y los albañiles se denominaban “masones” (de maçon, en francés). Se reunían en logias, pequeños galpones próximos a las obras en construcción donde, además, guardaban sus elementos de trabajo. Dictaban sus propios reglamentos y normas de conducta; organizaban sus reuniones a través de un rito que fijaba el temario, el orden de circulación de la palabra de sus miembros y escalonaba el acceso a los conocimientos que, a su vez, habilitaba el ejercicio de las tareas dentro de la obra en construcción”. Durante su primera época operativa, sus actividades eran ocultas. Hoy, el secreto es mera tradición simbólica”.

“Esas pequeñas logias o pequeñas entidades gremiales,  figuran en el “Código de Hammurabi”, rey de Babilonia, que dictó un código que es considerado como el primer cuerpo de leyes escritas de la historia y que sirvió de base al “Derecho Romano”. Sin embargo, en materia masónica, el primer código que ordenó esta actividad fue el de las “Constituciones de York”,  dictada por el rey ATHELSTAN de Inglaterra, “el Glorioso”, quien gobernó los reinos sajones al sur del río Humber entre los años 924 y 939. Este manuscrito fue reescrito de memoria después de  que se extravió su original. Entonces se considera el original más antiguo, es la Carta de Boloña (1248), que  regula los usos, costumbres, justicia y administración  del gremio de los constructores. Posteriormente aparecieron como fuentes de regulación masónica, el Poema Regius (1390), el Manuscrito Cooke (1410), el Manuscrito de Estrasburgo (1459), los estatutos de Ratisbona (1459), de Shaw (1598), de Absolion (1668) y el de Sloane (1700). En todos los casos, se trata de documentos referidos a la denominación  “masonería operativa”, también conocidos “constituciones  góticas”. Hacia 1630 se dieron documentos referidos a los rituales de la masonería escocesa. Sin embargo, el ritual masónico más antiguo, es el denominado Compagnonnage de 1655.

La historia presenta debates al interior de la Masonería, en especial, por la admisión de las mujeres y por las creencias religiosas; otros temas corresponden al momento inicial de la Masonería. Algunos se remontan al arquitecto que construyó el Templo de Salomón en Jerusalem (Hiram Abif),  otros otorgan la calidad fundacional a figuras bíblicas, entre ellas Tubalcaín, Moisés, Noé y retroceden, inclusive hasta el propio Adán. Con todo, la controversia histórica parece centrada entre los constructores de las pirámides egipcias, los Collegia Fabrorum romanos, la Orden de los Templarios, los Rosacruces y los pensadores del Renacimiento

Fue en el siglo XVII cuando algunas logias de masones operativos,  aceptaron recibir a personas que no desarrollaban las actividades de los constructores. Se los consideraba “masones aceptados” y eran en general,  estudiosos de la antigüedad, el hermetismo (por Hermes Trimigesto) y las ciencias que pudieran corroborarse en los hechos. Nació así el libre pensamiento y la especulación filosófica, especialmente en Escocia, desde donde se extiende a Inglaterra e Irlanda.

Las logias londinenses, denominadas respectivamente  “La Corona”, “El Ganso y “La Parrilla”,  “El Manzano”, “El Racimo” y “La Jarra”,  (estas tres últimas llamadas así por las tabernas donde realizaban sus encuentros),  celebraron una reunión conjunta el 24 de junio de 1717 y decidieron la creación de una institución a la que llamaron “Gran Logia de Londres y de Westminster” y designaron a ANTHONY SAYERY, como su  primer Gran Maestre. La nueva entidad estaba compuesta por miembros de  la Royal Society, próximos a ISAAC NEWTON. En 1723 se dio una Constitución que fue preparada por  JEAN THEÓPHILE DESAGULLERS y JAMES ANDERSON, ambos pastores protestantes. Este último fue el compilador  y por eso se conocen como “Constituciones de Anderson”, que fundamentalmente subrayan condiciones masónicas:  la tolerancia y la consecuente aceptación de hombres de diferentes razas, opiniones y creencias. La Masonería especulativa constituyó luego la “Gran Logia de Irlanda” (1725), la  “Gran Logia de Francia”  (hacia 1730), la “Gran Logia Provincial de Pennsylva (1731), la “Gran Logia Provincial de Massachussets (1733), y la “Gran Logia de Escocia” (1736).

Con el paso del tiempo, la Masonería universal reconoce dos vertientes. Una es la considerada “regular”, que  responde a la “Gran Logia Unida de Inglaterra” que incluye a las Logias y Grandes Logias de las Islas Británicas, Estados Unidos, los países de la Commonwealth, América Latina y países de Europa que reconocen como antecede común,  a las “Constituciones de Anderson”, la creencia en Dios o en un Ser Supremo (el “Gran Arquitecto del Universo”,  a quien cada masón le atribuye los contenidos que  desea en su fuero íntimo). Los integrantes de la corriente “regular”,  son varones que juran sobre el “Volumen de la Ley Sagrada”, que puede ser la Biblia u otro libro o símbolo de lo trascendente, asentando sobre él, la Escuadra y el Compás.  En estas logias no se permiten las  discusiones sobre política partidaria  ni religión.

La otra vertiente es la “liberal” o “dogmática”,  basada en el “Gran Oriente de Francia”  (que incluye logias de África francófona y algunos países de Europa y América Latina y preferentemente, las Obediencias femeninas y mixtas). Reconoce la absoluta libertad de conciencia e incluye a creyentes y ateos. Practican los juramentos sobre el “Libro de las Constituciones de la Orden” o sobre el “Volumen de la Ley Sagrada”, sobre los que se asientan la Escuadra y el Compás. La “corriente liberal” admite el debate de ideas, incluso sobre política y religión y también la participación social.

En todos los casos, la Masonería especulativa reconoce los grados de aprendiz, compañero y maestro que a su vez, representan los tres grandes ciclos del desarrollo personal. En algunas órdenes masónicas se otorgan otros grados numéricos, que se consideran complementarios al grado de maestro.

Secreto y secretismo. En la época operativa, las actividades masónicas se mantenían en secreto para protección de sus miembros. En la actual etapa simbólica, el secreto solo tiene que ver con el reconocimiento entre masones a través de las denominadas “palabras de pase” y los “toques” durante el saludo que sólo se transmiten en el interior de la institución. Como deformación del secreto, aparece el “secretismo”,  que es la extensión indebida de los referidos recaudos.

Mujeres en la masonería. “Al comienzo de la masonería especulativa, las mujeres no estaban emancipadas y ese fue el motivo por el cual no fueron incluídas en las “Constituciones de Anderson  (1723). Sin embargo, en la “Guia Inglesa” de los carpinteros de Norwich (1375), a la que pertenecían los albañiles de York, se mencionaba a sus integrantes como “hermanos” y “hermanas”. Otro tanto ocurrió con los constructores de catedrales, entre ellos SABINE DE PIERREFONDAS, hija de HERVÉ DE PIERREFONDS, el principal constructor de la Catedral de Estrasburgo, que además esculpió  algunas de las estatuas de Notre Dame de París; fue maestro de obra y consecuentemente formó numerosos aprendices. En un Acta de los archivos de la “Logia de York” N° 236, integrante de la antigua Gran Logia  de toda Inglaterra, un manuscrito ritual de 1693 dice: “Uno de los antiguos toma el Libro, y aquel o aquella que del  ser hecho masón, posa las manos sobre el Libro y le son dadas las instrucciones”.

“El 10 de junio de 1774, el Gran Oriente de Francia,  tomó bajo su protección a logias formadas por mujeres tuteladas por los masones varones. El 11 de marzo de 1775, el marqués de Saisseval formó la Logia  “El Candor” cuya primera gran maestra fue la duquesa de BOURBON. Más tarde ocuparon ese cargo  la princesa de  LAMBALLE (1780), la emperatriz JOSEFINA (1805), madame de VAUDEMONT (1807) y madame DE VILLETE (1809), amiga personal de Voltaire. Hacia 1882, la logia “Los Librepensadores” inició a MARIE DERAISMES,  escritora y militante de los derechos de la mujer, quien fundó un año después, junto con el senador GEORGES MARTIN la “Gran Logia Simbólica Escocesa de Francia -Le Droit Humain”, Logia que daría origen a la “Orden Masónica Mixta Internacional El Derecho Humano”. Posteriormente, esa Masonería denominada “de Adopción” se convirtió en masonería femenina hacia l945 y culminó en 1952 con la creación de la “Gran Logia Femenina de Francia”. Actualmente, las organizaciones masónicas masculinas consideran  “irregular” la presencia de mujeres en la institución, aunque ahora existen organizaciones masónicas mixtas o solamente femeninas”.

Rechazo de la masonería. “En nuestro tiempo todavía existen  prejuicios antimasónicos, más allá de que se trate exclusivamente de Obediencias exclusivamente masculinas o aquellas que alberguen a mujeres o que sean mixtas.  La principal objeción proviene de  la Iglesia Católica,  cuyos papas CLEMENTE XII y LEÓN XIII,  dictaron a ese respecto las encíclicas  “In Eminenti” y “Humanum Genus” respectivamente. Otros pontífices  ratificaron esa posición, actitud  que llega hasta nuestros días: BENEDICTO XIV, con su encíclica “Constitución Apostólica”; PÍO VII con su “Ecclesiam a Jesu Christo”; PÍO VIII con su “Carta Encíclica Traditi Humilitati”; GREGORIO XVI con su “Carta Encíclica Mirari Vos”; PÍO IX  con su “Carta Encíclica Qui Pluribus”; PÍO XI con su “Carta Encíclica Non Abbiamo Bisogno”; PÍO XII   expresa su opinión en una carta que el 29 de mayo de 1958 le envía a Monseñor MONTINI. También el “Código de Derecho Canónico” publicado en 1917, promulgado bajo el pontificado de BENEDICTO XV, el Sínodo Romano de 1960 y el “Nuevo Código de Derecho Canónico” de 1983, reiteraron el rechazo de la Iglesia Católica a la Masonería”. “En el mismo sentido se encuentra la posición del “Integrismo Islámico” desde el advenimiento al poder del Ayatollah Jomeini en Irán. El zar ALEJANDRO I de Rusia, los reyes CARLOS III, FELIPE V, FERNANDO VI y FERNANDO VII de España, los gobernantes PRIMO DE RIVERA, HITLER, FRANCO, OLIVEIRA SALAZAR, MUSSOLINI y en 1821 la Unión Soviética, prohibieron y persiguieron las actividades masónicas. Cuba, en cambio, no tomó idéntica medida, porque el Padre de la Patria de los cubanos, JOSÉ MARTÍ, era masón”.

La masonería en la Argentina.“En la República Argentina  los masones se organizan en talleres de ideas o logias, que se agrupan en una organización denominada “Gran Logia de Libres y Aceptados Masones” que tiene su sede en la calle Presidente. Perón (ex Cangallo) 1242 de la Capital Federal. También se reúnen con organizaciones continentales, a los únicos fines del intercambio y la fraternidad, pero en ningún caso reconocen otra autoridad que la de sus propios países. Todas las ceremonias masónicas están presididas por la bandera nacional”. Hemos recordado para hacer este breve comentario, a aquellos que tuvieron destacada actuación en el seno de la “Gran Logia de la Argentina” durante los siglos XVIII al XX y a quienes forjaron la libertad y grandeza del país en los diversos órdenes de las ciencias, la enseñanza, las letras, las artes, el periodismo, las profesiones liberales, las fuerzas armadas, las actividades políticas, etc. Ex profeso no incluimos eclesiásticos, que los hubo y los hay, omisión que se debe al deseo de evitar que su memoria, tan querida para los masones, sean ellos, obispos o simples miembros del clero regular o secular, se vea librada de críticas fundadas en la irracionalidad del fanatismo. Claro está que en cambio podemos incluir los nombres de sacerdotes que en forma pública rompieron sus vínculos con la Iglesia Católica Romana, como JULIÁN S. DE AGÜERO, el doctor EMILIO CASTRO BOEDO, el doctor CELESTINO LOGIA PERA, o el doctor JOSÉ E. LABBE. Por supuesto, en su momento la Iglesia tomó las medidas que creyó convenientes y ellos supieron asumir su propia defensa en forma brillante”.

“No está de más recordar a la “Comisión Masónica” de ayuda a las víctimas del cólera que azotó a Buenos Aires y otras ciudades. Posteriormente se creó la de ayuda a las víctimas de la fiebre amarilla, durante la espantosa epidemia de ese flagelo, que asoló a Buenos Aires en 1871, presidiendo el cuerpo médico el doctor JUAN JOSÉ MONTES DE OCA. Esta última comisión, que se transformaría en la famosa “Comisión Popular de Lucha contra la Fiebre Amarilla”, fue presidida, con celo infatigable por el doctor JOSÉ ROQUE PÉREZ, el primer gran maestre de esta Gran Logia, quien, junto con muchos otros hermanos, como ARGERICH, PEREYRA LUCENA. KEIL, GUILLERMO ZAPIOLA. MARTINEZ DE HOZ, perdieron la vida en el noble desempeño de su humanitario deber, voluntariamente asumido. También fueron miembros de esta Gran Logia, quienes acudieron en ayuda de las víctimas del terremoto de Mendoza en 1874. Y en 1880, cuando hizo crisis en un movimiento armado, el conflicto cuyo epilogo fue el establecimiento de la ciudad de Buenos Aires como capital de la República, un “Cuerpo Masónico de Ayuda a los Heridos”, tuvo destacada actuación, y fue el germen fecundo, entre nosotros, de esa emérita institución que es la Cruz Roja Argentina”.

“Fueron también masones  quienes promovieron la discusión y la aprobación de la Ley de Registro Civil y de Matrimonio Civil, e hicieron  posible la sanción  de esa sabia Ley 1420 de Educación Común, estableciendo la enseñanza primaria obligatoria, gratuita y laica, eficaz instrumento civilizador, e imprescindible antecedente de la “Ley Avellaneda”,  sobre enseñanza universitaria, que tanto ha contribuido a nuestro progreso cultural y social. Larga es la lista de eventos que con la participación de miembros de la masonería argentina, lograron su consagración, baste recordar que propiciaron la inclusión del divorcio absoluto en la legislación argentina; y propugnaron siempre la equiparación de derechos entre la mujer y el hombre”.

“En todas partes donde haya habido en la República,  masones agrupados en logias, surgieron instituciones progresistas, centros culturales, bibliotecas y asociaciones filantrópicas, como testimonio de su celo y actividad. Las primeras bibliotecas populares, la primera Comisión Municipal que existió en la ciudad de Buenos Aires, germen de su actual gobierno comunal, la primera escuela de artes y oficios que : se organizara en el país, la “Sociedad Tipográfica Bonaerense”,  la “Sociedad Farmacéutica y Bioquímica Argentina”, el “Colegio de Escribanos”, la “Sociedad Geográfica Argentina”, “la Sociedad Amigos de la Astronomía” y la “Sociedad Rural Argentina”, son algunas de ellas”.

“También su participación influyó decididamente en el nacimiento de la “Sociedad Científica Argentina”, la “Primera Academia de Medicina”, el “Circulo Medico Argentino”, el “Instituto Geográfico Argentino”, el “Centro Naval”, el “Círculo Militar”, “La Fraternidad” (ferroviaria), “La Fraternidad” de Concepción del Uruguay, la “Sociedad Protectora de Animales”. la “Unión Industrial Argentina”, el “Circulo de la Prensa”, el “Ateneo Iberoamericano” de Buenos Aires, el “Asilo de Mendigos”, el “Asilo de Sordomudos”, el “Hospital Durand”, el “Hospital de Niños” y todos los hospitales de colectividades extranjeras que hoy brindan sus servicios no solo a esas colectividades, sino también a gran parte de la población”.

“Los integrantes de la actual “Gran Logia en la Argentina” consideran que sus predecesores sirvieron al país decorosamente y con absoluta lealtad, por lo cual lucen sin vana jactancia ni exagerada ostentación, este pasado que acabamos de mostrar fragmentaria y muy brevemente. Pero que da pruebas de su patriotismo y amor a la humanidad, de su devoción por todo lo que atañe al hombre, a sus necesidades y derechos, a su vocación altruista, filantrópica y progresista, para servir al país, pasado que también los compromete a perseverar en la labor, siempre inconclusa, del francmasón, inspirándolos para ello, el honroso ejemplo de quienes los precedieron, siguiendo siempre su trayectoria hacia el logro de nobles y elevados ideales”.

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