LA MANZANA DE LAS LUCES (01/09/1821)

El 1º de setiembre de 1821 se comienza a identificar como Manzana de las Luces, a la comprendida entre las calles Perú, Alsina, Bolívar y Moreno, la zona más antigua de la ciudad de Buenos Aires, que se había cosntituído en la sede de numerosas entidades vinculadas con la cultura. Fue nombrada así, por primera vez, en un artículo publicado por el diario “El Argos”, que en su Editorial del 1º de setiembre de 1821, propuso llamar “la Manzana de las Luces” a esta zona de la ciudad de Buenos Aires, debido a que las “numerosas instituciones culturales que se hallaban instaladas en esa manzana, iluminaban el intelecto del país”

En comparación con otras ciudades de América latina, Buenos Aires guarda muy poco de su pasado colonial. Por eso es que, dada la importancia de este pedazo de tierra, protagonista fundamental de la Historia Argentina, se hace necesario atesorar los contenidos que la hacen tan especial. Comencemos diciendo que los primeros en establecerse en el lugar, fueron los jesuitas. Instalados desde su llegada al Río de la Plata (1608), en terrenos cercanos al Fuerte de Buenos Aires, en la parte oriental de la Plaza de la Victoria (actual Plaza de Mayo), temiendo el ataque de corsarios a la ciudad,  en 1661 deciden trasladar el “Colegio San Ignacio” al predio comprendido por las actuales calles Bolívar, Moreno, Alsina, Avenida Julio A. Roca y Perú, que les había sido donado por ISABEL CARVAJAL y el 20 de agosto de 1662, lo inauguraron.

Ese fue el comienzo de este lugar emblemático de la ciudad de Buenos Aires, porque allí, en 1686 comenzó luego la construcción de la “Iglesia de San Ignacio”, que abrió sus puertas en 1722 y fue consagrada en 1734; en 1710 se inició la construcción del Claustro del “Colegio San Ignacio” que se inaugurará en  1729; en 1730, los jesuitas construyeron la “Procuraduría de las Misiones”, en la actual esquina de Perú y Alsina, desde donde administraban las “misiones” y daban albergue a los aborígenes que pasaban por Buenos Aires, lugar en el que luego, en 1780, fue puesto en funcionamiento el “Protomedicato”, destinado a controlar el ejercicio de la medicina;

En 1772, habiendo remodelado las antigüas aulas e instalaciones del Colegio San Ignacio, comenzó  a desarrollar sus actividades el “Real Colegio de San Carlos”,  rebautizado en 1783 con el nombre de “Colegio Convictorio Carolino”, cuyo edificio será ocupado luego, a partir del 14 de marzo de 1863 por el actual “Colegio Nacional de Buenos Aires”. En 1780, en la intersección de las actuales calles Perú y Moreno, comenzó a funcionar la “Real Imprenta de Niños Expósitos”, traída por el virrey JUAN JOSÉ DE VÉRTIZ Y SALCEDO para solventar los gastos que demandaba el mantenimiento de la “Casa de Niños Expósitos”. En 1783 fue trasladada a la esquina de Perú y Alsina y allí funcionó hasta 1824. En 1783, en lo que era la ranchería del Colegio, frente a la Manzana, se construyó el primer Teatro que tuvo Buenos Aires. Se llamaba  “Teatro de la Ranchería”, se inauguró el 30 de noviembre de 1783  y llegó para darle un gran impulso a la vida cultural de la ciudad

Llegado el siglo XIX, el lugar fue sede de la Biblioteca Pública (16 de julio de 1812; del “Colegio de la Unión del Sud”, creado el 18 de junio de 1817 por el Director Supremo, JUAN MARTÍN DE PUEYRREDÓN. Fue inaugurado un año más tarde y en 1823, se transformó en el “Colegio de Ciencias Morales”, institución en la que estudiaron ESTEBAN ECHEVERRÍA, VICENTE  FIDEL LÓPEZ , JUAN MARÍA GUTIÉRREZ, MIGUEL CANÉ (padre), JOSÉ MÁRMOL, FÉLIX FRÍAS, MARCOS PAZ y JUAN BAUTISTA ALBERDI entre otros hombres notables de la época el colegio

Y varios fueron luego los eventos y las instituciones que tuvieron su sede allí. Algunos de estos fueron  la Sala de Representantes de la ciuad de Buenos Aires (entre 1820 y 1854); la Legislatura Provincial (desde 1822 hsta 1884, salvo un interregno de dos años y medio); la Universidad de Buenos Aires, que fundada el 12 de agosto de 1821, se instaló en en Perú y Alsina; el Archivo General de la Provincia de Buenos Aires (28/08/1821), que el 29 de agosto de 1884 cambió su nombre por el de “Archivo General de la Nación”,  que funcionó en el mismo lugar durante varios años; el Tribunal de Cuentas de la Nación  (28/08/1821); el Banco de la Provincia de Buenos Aires (06/09/1822 hasta 1827); el Museo Público de Buenos Aires (diciembre de 1826), que tuvo el honor de contar entre sus Directores a CARLOS GERMÁN BURMEISTER, FLORENTINO AMEGHINO, CARLOS BERG y ÁNGEL GALLARDO.  En 1854 fue trasladado desde su sede inicial, el Convento de Santo Domingo, hasta la ex Procuraduría de las Misiones, en donde ocupaba cuatro salas: el Congreso General Constituyente (entre 1824 y 1827); el Congreso Nacional en esa misma fecha y luego desde 1862 hasta 1864; las Convenciones Provinciales reunidas en 1860 y 1870; el Archivo General de la Nación  (29/08/1884); la Administración de la Vacuna, el Departamento de Escuelas,  el Departamento Topográfico,  el Juzgado de Comercio,  la Escribanía General de Gobierno, la Aduana de Buenos Aires,  el diario “La Prensa”, la Academia Nacional de Historia,   las Facultades e Ciencias Exactas y Naturales y de Arquitectura de la Universidad de Buenos Aires,

A su rica historia como sede de importantes referentes de la cultura nacional, sin duda un singular atractivo para recorrer sus calles, se suma hoy que la “Manzana de las luces” es además, el punto de partida de una misteriosa red de túneles que corren por debajo de Buenos Aires. Fueron excavados a cinco metros de profundidad y se supone que conectaban los edificios con el Fuerte y eran una vía de escape ante un posible ataque de piratas.

2 Comentarios

  1. Anónimo

    ¿Quién donó los terrenos donde se encuentra La Manzana de las Luces. ¿Qué pidió a cambio?

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    1. Horacio

      Señor/a Anónimo/a: El terreno limitados por las actuales calles Perú, Bolívar, Moreno y Alsina (donde hoy se encuentra la llamada “Manzana de las luces”), fue donado alrededor de 1661 por ISABEL DE CARVAJAL para que los jesuita trasladaran allí la Misión que habían establecido en la Plaza de la Victoria (actual Plaza de Mayo), obligados a ello por el temor de sufrir ataques por parte de los piratas que comenzaban a amenazar estas costas.

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