LA LOGIA LAUTARO (1) (6/1812)

LA LOGIA LAUTARO (1). En Londres desarrollaba una intensa actividad lo que podía llamarse el “Grande Oriente Político” y de allí partían todas las comunicaciones, directivas y proyectos que se vinculaban con el innegable interés británico por el futuro de América y en Londres también, en 1797 el prócer venezolano FRANCISCO DE MIRANDA había fundado una sociedad secreta llamada “Gran Reunión Americana”, con los mismos propósitos independencistas En Cádiz, ya en 1808, existía un núcleo de esa asociación, correspondiente a la península que se llamaba Sociedad de “Caballeros Racionales” y que también tenía por objeto trabajar por la Independencia de América. En esta asociación, ramificada en el ejército y la marina y que en Cádiz solamente contaba con cuarenta iniciados en sus dos grados, y que estaba compuesta por americanos, entre ellos el chileno CARRERA y de algunos españoles, se afiliaron primero SAN MARTÍN y casi al mismo tiempo SIMÓN BOLÍVAR, ligándose así por un mismo juramento prestado en el Viejo Mundo los dos futuros libertadores del Nuevo Mundo, que partiendo con el mismo propósito, elevándose por iguales medios y a la misma altura, debían encontrarse más tarde frente a frente en la mitad de sus carreras. El teniente de marina JOSÉ MATÍAS ZAPIOLA, que se distinguió después en las guerras de la revolución, el capitán de carabineros CARLOS DE ALVEAR, llamado a brillante destino y el baron de HOLMBERG, destacado militar perteneciente a la nobleza alemana, siguieron el camino de San Martín y se afiliaron a la asociación de “C aballeros Racionales”. Al tener conocimiento, en 1811, de los sucesos acaecidos durante la Revolución de Mayo, San Martín pidió su baja en el ejército español y pasó a Londres, con la intención de embarcarse para Buenos Aires y ofrecer su espada y sus servicios al gobierno independiente. En Londres se encontró con sus amigos Alvear y Zapiola y se puso en contacto con MANUEL MORENO, que acababa de dar sepultura en el mar a su ilustre hermano y con el que fue, más tarde, uno de sus mejores amigos; el diplomático general TOMÁS GUIDO. Pocos meses después de su llegada a Inglaterra, en compañía de ZAPIOLA y ALVEAR, del capitán de caballería FRANCISCO DE VERA, del Capitán de milicias FRANCISCO CHILAVERT, del Subteniente ANTONIO ARELLANO y del Teniente Coronel de Guardias Valonas, el barón de HOLMBERG, se embarcó en el buque “George Canning” (recordar que este era el nombre del político, que como canciller inglés, fue quien bregó para que Inglaterra reconociera la Independencia Argentina), llegando a Buenos Aires el 9 de Marzo de 1812. Poco después de su llegada, San Martín, Alvear y Zapiola, introdujeron la masonería política en el Río de la Plata, fundando la “Logia Lautaro”, a semejanza y con similares propósitos que la “Gran Reunión Americana” fundada en Londres por FRANCISCO DE MIRANDA en 1797. Tomaron de la masonería su misterio, disciplina, jerarquías y algunos símbolos. “Los afiliados”, escribe Bartolomé Mitre, se daban el título de Hermanos y su leyenda mística estaba sibolizada por las letras U.F.V., que quiere decir Unión, Fe, Victoria”. Los miembros de la Logia Lautaro estaban ligados a misteriosos vínculos que mantuvieronnen secreto hasta la muerte. Datos de interés sobre la constitución de esta sociedad, se conocieron cuando muerto Bernardo de O’Higgins, se hallaron varios documentos aclaratorios, entre sus papeles. Los integrantes de la Logia debían ser americanos y además de juramentarse ayuda mutua, estaban obligados a consultar la voluntad de la sociedad, en caso de ocupar, cualquiera de ellos, un cargo público. La sociedad sostenía dos principios básicos: Independencia y Constitución Republicana y se comprometía a ser opositora de toda autoridad que no los respetara. Por esta causa no tardó en enfrentarse con el Triunvirato, dirigido en esa época, con mano firme, por Rivadavia. En esta circunstancia la logia Lautaro y la Sociedad Patriótica, unificaron su acción, pero mientras la primera actuaba en secreto, la agrupación liderada por Monteagudo, trabajana a través del periodismo y las reuniones públicas. Sus integrantes se propusieron trabajar por “la independencia de América y su felicidad, obrando con honor y procediendo con justicia”. Estaban decididos a participar activamente en los acontecimientos políticos que se avecinaban en estas tierras, donde las palabras libertad y soberanía, después de mayo de 1810, ya eran más que palabras, eran una necesidad incontrolable. La bautizaron “Lautaro ” en homenaje al bravío caudillo indígena chileno destacado en la lucha contra la dominación hispánica a comienzos de la conquista de Chile. Su finalidad concreta, relacionada con el ideario americanista del patriota venezolano FRANCISCO DE MIRANDA, era asegurar el triunfo de la causa revolucionaria americana y sus objetivos eran lograr la independencia, instaurar la democracia y dictar una Constitución. Tuvo filiales en Tucumán y Mendoza y también en Santiago de Chile y Lima, Perú y pronto se incorporaron a ella, ANCHORENA, MONTEAGUDO, la mayor parte de los hombres políticos que se distinguieron durante la época del Triunvirato y en la Asamblea del año 1812 y los dirigentes de la Sociedad Patriótica creada el 13 de enero de 1812. La Logia Lautaro tuvo un comienzo de actividades verdaderamente trascendente para la marcha de los intereses del nuevo estado que había nacido el 25 de mayo de 1810.trabajó con menos estridencias que otras sociedades de la época, pero también con mayor organización y disciplina y con planes concretos. Sus miembros, abocados al logro de sus objetivos, hasta 1820 –año en que fue disuelta por grandes divergencias internas y acusaciones de traición–, ejercieron gran influencia en los acontecimientos políticos rioplatenses y tuvieron activa participación en los hechos que desencadenaron la caída del Primer Tiunvirato, órgano de gobierno al que le atribuían la responsabilidad de una política irresoluta en materia de independencia y soberaníay que por ello se había trasformado en un escollo para sus aspiraciones de prescindencia total y absoluta del poder español, hecho que produjo el aceleramiento de los proyectos para llevar adelante la Independencia, A ella se le debe también, además de la organización de la Asamblea del año 13, la unión de los que luchaban por la Independencia sobre el Atlántico y sobre el Pacífico y por ella se fortaleció la unión con Chile, que sirvió luego para libertar al Perú. Una grave crisis produjo una escisión en la Logia, en el seno de la Asamblea de 1813, reunida con el fin de concretar esos mismos objetivos de independencia y soberanía. Al llegar de España noticias del retorno de Fernando VII, un grupo, acaudillado por Alvear, consideró oportuno retrasar la declaración de la independencia y tratar de llegar a un acuerdo con el restaurado Rey, mientras concentraba poder en un solo representante del Poder Ejecutivo: el futuro Directorio. El grupo sanmartiniano continuó fiel al mandato de la Logia pero, como sabemos, no logró su propósito pues la Asamblea no declaró la Independencia ni dictó la Constitución, aunque si hizo suyo el proyecto de Alvear, creando el Directorio, concentrando por ello el poder en una sola persona, cargo que, como consecuencia lógica, recaería más tarde en el mismo Alvear. El general Zapiola, con respecto a la formación de la Logia Lautaro, dice en sus “Memorias”, que ésta se llamaba en Cádiz Sociedad Lautaro y en Buenos Aires se llamó Logia de Lautaro. Que cinco eran los grados que la constituían: El primer grado de iniciación de los neófitos era el juramento de trabajar por la independencia americana; el segundo, la profesión de fe del dogma republicano, no recordando los demás, según dice en un informe, que redactó en base a un cuestionario formulado por el general BARTOLOMÉ MITRE. Por este informe también se sabe que “el. La forma del juramento del segundo grado era la siguiente: “Nunca reconocerás por gobierno legitimo de tu patria sino aquel que sea elegido por la libre y espontánea voluntad de los pueblos; y siendo el sistema republicano el más adaptable al gobierno de las Américas, propenderás por cuanto medio esté- a tus alcances a que los pueblos se decidan por él.” El autor de “Efemérides Sanmartinianas”, JACINTO YABEN transcribe la información del general Mitre que el historiador PAZ SOLDÁN, a su vez, reproduce en su “Historia del Perú Independiente”, diciendo: “Las sociedades secretas, compuestas de americanos, que antes de estallar la revolución se habían generalizado en Europa, revestían todas las formas de las logias masónicas; pero sólo tenían de tales los signos, las fórmulas, los grados y los juramentos. Su objeto era más elevado, y por su organización se asemejaban mucho a las ventas carbonarias. Compuestas en su mayor parte de jóvenes americanos fanatizados por las teorías de la Revolución francesa, no iniciaban en sus misterios sino a aquellos que profesaban el dogma republicano y se hallaban dispuestos a trabajar por la independencia de la América. Estas sociedades, que establecieron sus centros de dirección en Inglaterra y España, parece indudable que tuvieron su origen en una asociación que con aquellos propósitos y con el objeto inmediato de revolucionar a Caracas, fundó en Londres a fines del siglo pasado el célebre general Francisco de Miranda, quien buscó sucesivamente el apoyo de los Estados Unidos y de la Inglaterra en favor de su empresa. Sea que realmente la asociación de Miranda fuese la base de la que posteriormente se ramificó por toda la América del Sur, sea que a imitación de ella se organizase otra análoga, o que la idea brotase espontáneamente en algunas cabezas, el hecho es que en los primeros años del siglo XIX una vasta sociedad secreta, compuesta casi exclusivamente, de americanos, se había generalizado en España con- la denominación de Caballeros Racionales, contando entre sus miembros algunos títulos de la alta nobleza española. (1) En realidad hubo dos “Logias Lautaro”, ya que a partir de la revolución del 8 de octubre de 1812, dos tendenciás se pusieron en evidencia en su seno. El ideal revolucionar defendido por San Martín, fue reemplazado por la idea de un partido personalista propuesta por Alvear, lo que motivó la derrota de los partidarios del primero en la Asamblea del Año XIII. Ésta, que fue la primera Logia Lautaro, fue un dócil instrumento de Alvear y cayó junto con su jefe en 1815. Luego, en 1816, bajo la inspiración de San Martín surgió una segunda Logia Lautaro, esta vez, con la dirección de Tomás Guido.

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