LA JABONERÍA DE VIEYTES (00/04/1810)

JUAN HIPÓLITO VIEYTES -cuyo primer nombre quedó relegado- nació, de madre criolla y padre gallego, el 12 de agosto de 1762 en San Antonio de Areco (hoy provincia de Buenos Aires). Estudio filosofía en el porteño Colegio de San Carlos y aun cuando frecuentó las aulas de jurisprudencia no coronó su carrera con la licenciatura, según RAÚL A. MOLINA, “por haber comprendido que no satisfacía a su manera de ver ni pensar”. En cambio se lo puede considerar el primer periodista criollo por haber sido el editor, entre 1802 y 1807, del Semanario de agricultura, industria y comercio”. Suplió a Belgrano en la Secretaria del Consulado de Buenos Aires y durante las invasiones inglesas, se desempeñó como capitán de Patricios. Señalemos, como antecedente, que en su Semanario” publicó artículos, salidos de su pluma o no, sobre la fabricación del jabón, asunto que parecía interesarle a la par de los principios económicos sostenidos por los fisiócratas, en lo que coincidía con su amigo MANUEL BELGRANO.

 

“Después de dar por terminada su labor periodística -decía el historiador ROBERTO H. MARFANY en 1964-, que, a decir verdad, no tuvo toda la repercusión que él esperaba y de cuyo retraimiento dejó oír en el Semanario” palabras de amargo reproche, Vieytes decide encauzar sus actividades en una rama de la industria, que nunca fue especificado. Ningún autor hasta ahora, que sepamos, ha dado noticias ciertas acerca de la época ni de las características de esta explotación que Vieytes inició, asociado en la empresa con NICOLÁS RODRÍGUEZ PEÑA, pero hemos logrado sin embargo, encontrar una información precisa a ese respecto. Se trata de una carta particular de un comerciante de Buenos Aires, fechada el 16 de junio de 1808, donde se lee: “Vieytes, creo, ha dejado su carrera, porque se ha metido a fabricante de jabón en que gana muchos pesos. El allá en sus libros, ha encontrado el modo de fabricar el buen jabón y con poco gasto y también trajo marquetas de sebo” (Enrique Mario Mayochi).

Existió realmente?
“La casa del señor HIPÓLITO VIEYTES en la calle Venezuela y la de NICOLÁS RODRÍGUEZ PEÑA, en la calle de la Piedad tras la iglesia de San Miguel, servían de punto de reunión a los iniciados en el pensamiento de formar un gobierno independiente (1). Se reunían con este objeto en la jabonería de los doctores PEÑA y VIEYTES y en otras casas particulares. PEÑA, VIEYTES Y CASTELLI, eran acompañados por MANUEL BELGRANO, FELICIANO CHICLANA, MANUEL ALBERTI, AGUSTÍN DONADO, FRANCISCO PASO, MANUEL AGUIRRE y otros. También participaban los jefes de las milicias urbanas (patricios, granaderos, húsares y arribeños), VIAMONTE, PEREYRA, TERRADA, CRUZ, RODRÍGUEZ, BUSTOS, OCAMPO, BALCARCE y muchos otros subalternos que estaban decididos por la patria…” (Tal es lo que se pudo leer en “El 25 de Mayo de 1810” de Tomás Guido (1855) y en “La Gaceta Mercantil” del 25 de Mayo de 1826”.

Quedaba así registrado para la Historia, que uno de los más frecuentes lugares de reunión de los promotores porteños de la revolución de Mayo, fue la casa donde funcionaba la fábrica de jabón de NICOLÁS RODRÍGUEZ PEÑA y JUAN HIPÓLITO VIEYTES (tal su nombre completo), , lugar que pasó a la historia con el famoso nombre de la “Jabonería de Vieytes””.

Sin embargo, la falta de pruebas fehacientes ha impedido a los especialistas ponerse de acuerdo sobre su exacta ubicación. Una opinión de antigua data señala su emplazamiento en el solar que perteneció a RODRÍGUEZ PEÑA, comprendido por los actuales números 1050 al 1068 de la calle México, declarado “lugar histórico nacional” el 17 de marzo de 1966 y que muestra una vieja fotografía guardada en el Archivo General de la Nación. Según otra tradición más que centenaria, avalada por la opinión de algunos especialistas, la jabonería estaba situada en la esquina sudeste de las actuales calles Venezuela y Lima, donde ahora funciona un bar. La casa ostenta ahí una placa que dice: “En este solar don Hipólito Vieytes redactó el “Semanario de Agricultura, Industria y Comercio” (1802-1807)”. Ante una consulta formulada expresamente en 1961, la Academia Nacional de la Historia produjo un dictamen que en su parte esencia expresa: “Ante la carencia de un documento fehaciente que autorice a señalar con precisión el lugar en que funcionó la jabonería de Vieytes, dejamos de momento en suspenso nuestra opinión, pero establecemos que la casa situada en la esquina de Lima y Venezuela, a la que alude el expediente, no es mencionada en prueba alguna por los historiadores del pasado”. De todas maneras, el dictamen de la Academia no puso punto final a la discusión, que sigue ocupando y preocupando a no pocos especialistas. Como dato anecdótico, recordamos que hay una caldera de hierro que se usaba en la jabonería de Vieytes, conservada durante mucho tiempo en la quinta de los Rodríguez Peña, en la actual calle Callao al 900, de la Capital Federal, que luego fue donada al Museo Histórico Nacional, donde se halla ahora. (1) Según el historiador ROBERTO H. MARFANY,  este establecimiento se hallaba ubicado en la calle Méjico, entre Lima y Bernardo de Yrigoyen).

Para completar este informe, rescatamos un viejo artículo de Armando Alonso Piñeiro, referido a la “jabonería de Vieytes”:
“Quién no recuerda, de sus viejas lecturas históricas, el relato de aquellas reuniones secretas en las que los patriotas de Mayo debatían los prolegómenos de la Revolución? Logias misteriosas, sesiones nocturnas en casas particulares —como la de Viamonte al 600—, en quintas suburbanas —como las de SAAVEDRA y RODRÍGUEZ PEÑA— o en inocentes comercios porteños como la celebérrima jabonería de Vieytes”.

“En 1806, después de las Invasiones Inglesas, HIPÓLITO VIEYTES y su amigo NICOLÁS RODRÍGUEZ PEÑA se asociaron en un negocio para la elaboración de jabón. En ese mismo local tuvieron lugar varias reuniones patriotas en las jornadas previas al 25 de mayo de 1810, lo que ha convertido a la célebre jabonería, en un lugar de leyenda que Buenos Aires hubiera gustado conservar y que —como se verá más adelante— hoy sólo es posible evocar en los papeles”.

“Andando el siglo XX, historiadores y cronistas y aun conocedores de la vieja arquitectura porteña,  se enzarzaron en. una interesante discusión sobre la ubicación de la jabonería. Descartadas varias posibilidades, las alternativas quedaron bastante reducidas. Una de ellas, establecía la ubicación en la esquina del cruce de las calles Lima y Venezuela (en la época, calle Rosario entre las de San Cosme y San Damián). En 1960 el director del “Museo de Arte Hispano Americano Isaac Fernández Blanco”, el señor LUIS AQUINO, propuso al gobierno que la casi bicentenaria casa fuera declarada monumento nacional, destinándola, además, a cumplir un fin cultural para asegurar su permanente conservación. “Esta pequeña y humilde reliquia de la arquitectura de nuestro pe­ríodo hispánico —argumentaba Aquino—, previas las reparaciones indispensables y mínimas, se podría destinar para reinstalar cuadros, objetos, documentos y muebles antiguos que revivieran el clima de la época y evocaran su alma, o el Gabinete Municipal de Numismática”.

La casa ostentaba una pla­ca con la leyenda: “En este solar don Hipólito Vieytes redactó el “Semanario de Agricultura, Industria y Comercio (1802-1807)”. Prudentemente omitía toda referencia a la jabonería. En el mismo año del Sesquicentenario nacional, el  Concejo Deliberante de entonces, hizo suya la propuesta de AQUINO, disponiendo las gestiones correspondientes para declarar monumento nacional a la supuesta jabonería que —y vale la pena recalcarlo— suele ser injusta y parcialmente denominada “jabonería de Viey- tes”, cuando en realidad sus propietarios eran tanto Vieytes como Rodríguez Peña.

Pero el expediente se atascó, y dos años más tarde, le Academia Nacional de la Historia —entonces presidida por Carlos Alberto Pueyrredón— estudió los antecedentes y dictaminó que “ante la carencia de un documento fehaciente que autorice a señalar con precisión el lugar en que funcionó la jabonería de Vieytes, dejamos de momento en suspenso nuestra opinión, pero establecemos que la casa situada en la esquina de Lima y Venezuela, a la que alude el expediente, no es mencionada en prueba alguna por los historiadores del pasado”.

Y así era. Porque nuevos estudios, en 1966 —bajo la presidencia del doctor ARTURO ILLIA— declarar “lugar histórico” al solar ubicado en la calle México números 1050- 52-62-68, de esta Capital, que fuera de propiedad del prócer NICOLÁS RODRÍGUEZ PEÑA y donde funcionó la jabonería de Vieytes, establecimiento en el que se realizaron trascendentales reuniones en vísperas de la Revolución de Mayo”.

La precisión de la nueva ubicación se debía al historiador MANUEL CARLOS MELÓ, quien había dedicado varios estudios al problema, juzgando que en la entonces México al mil había funcionado el legendario establecimiento colonial. En rigor de verdad no existen pruebas documentales incontrovertibles de ninguna de las dos localizaciones edilicias sino meras inferencias, las cuales parecen acumularse en favor de la de México al mil.

En 1963 la inminencia de la ampliación de la avenida 9 de Julio hizo que el problema saltara a primer plano, enta­blándose una discusión sobre la necesidad de conservar una u otra casa. “La diversidad de opiniones autorizadas, dudas y contradicciones sobre la verdadera ubicación de la jabonería de Vieytes —insistía Aquino— demuestra que ninguna de ellas es incontrovertible. En este caso sólo cabe aceptar la opinión tradicional, de más de cien años, que reconoce como su sede la evocadora casona virreinal de la esquina sudeste del cruce de las calles Lima y Venezuela, que hasta hoy se ha defendido heroicamente del tiempo, de los historiadores y de la dureza insensible de la piqueta demoledora, man­teniendo sus muros donde resonaron los clarines de la reconquista y la ronca alegría de los tambores candomberos en viejos carnavales”.

Los arquitectos JOSÉ XAVIER MARTÍN y JOSÉ MARÍA PE­ÑA, miembros de la “Comisión Municipal para la Re­cuperación de Elementos de Antiguos Edificios de la Ciu­dad de Buenos Aires”, entendieron por su parte, que no solamente en aquel edificio no había funcionado la jabonería sino que el mismo carecía de cualquier valor como para justificar su conservación: “Lamentablemente nuestra pseudo jabonería de Venezuela y Lima no posee tampoco aquellos méritos visuales que pudiesen reemplazar la parquedad con que fue tratada por la historia. Es un edificio mutilado; cortaron su esquina para formar una ochava en la que colocaron un anodino balcón de principios del siglo XX; limpiaron sus cornisas originales en algún momento en que, sin duda, amenazaron caerse y las reemplazaron por otras; dentro instalaron un bar a precio de cambiar, a principios de siglo, pisos, puertas y ventanas. Sólo quedan del edificio primitivo dos rejas de balcón que datan, presumiblemente, de fines de siglo XVIII o principios del XIX. Creemos que ello no da motivo alguno para conservar tan ruinoso conjunto, particularmente en razón del perjuicio que se ocasionaría a la futura avenida, para no mencionar la injusticia que se cometería con edificios mucho más importantes que éste y cuya suerte es igualmente incierta. . .”.

Implacablemente, la piqueta municipal actuó en definitiva de manera salomónica, y como lo puede apreciar cualquier habitante de Buenos Aires, ya no queda ninguno de los dos edificios. Un último dato para la melancolía: En el Museo Histórico Nacional hay una caldera de hierro que se usaba para elaborar la ma­teria prima en la jabonería de Vieytes y que durante muchos años se conservó en la quinta de Rodríguez Peña, ubicada en la manza­na de la actual Callao al 900”.

COPIA DE UNA NOTA PUBLICADA EN EL DIARIO LA NACIÓN DE BUENOS AIRES EN LA SECCIÓN “CARTAS DE LECTORES”.

Señor Director:
“El Instituto Histórico de la Ciudad de Buenos Aires, con referencia a la nota publicada el 14 del actual sobre la ubicación de la Jabonería de Vieytes informa: “A instancias de la Comisión Nacional de Museos, Monumentos y Lugares Históricos, el Poder Ejecutivo, por decreto N° 1919/66 declaró lugar histórico al solar ubicado en la calle México Nos. 1050/1056/1062/1068, propiedad del prócer Nicolás Rodríguez Peña y donde funcionó la jabonería de Vieytes, establecimiento en el que se realizaron trascendentales reuniones en vísperas de la Revolución de Mayo. “La ubicación exacta de la Jabonería de Vieytes. ratificada por la Comisión de Museos, Monumentos y Lugares Históricos, fue determinada por el historiador Manuel Carlos Melo,  en un exhaustivo trabajo aparecido en el suplemento de La Nación del 15/11/1961 y ampliado en su obra  “Dos casas de mi ciudad, esclarecimiento histórico”, Cuaderno de Buenos Aires XXXI, Bs. As. 1969”..

“En cuanto a las calles mencionadas en la nota, se aclara que la actual Bernardo de Irigoyen y su extensión Carlos Pellegrini, se denominaban “Santos Cosme y Damian”, mientras que Lima llevaba el nombre “Monserrat” (Plano División Eclesiástica de la Ciudad de Buenos Aires hecho en 1769).

“Por lo tanto ese Instituto señala que es correcto el lugar donde está colocada la placa en la plazoleta “Provincia  del Chubut” de la Av. 9 de Julio”. Liliana Barela de Balbi, Directora, Córdoba 1556. Capital

10 Comentarios

  1. Anónimo

    no dicccccccccccccccccccccccccccccccccccccccccccccccccccccccccccccccccccccccjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjj

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  2. Anónimo
  3. hjk

    no entiendoooooooo

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    1. Horacio

      Por favor, dígame qué es lo que no entiende. Con mucho gusto trataré de explicarle lo que no tenga claro.

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  4. Eduardo Guillermo Morck

    Estoy leyendo “Manuel Belgrano, el hombre del bicentenario” de F Pigna. En pag 210, alude al “grupo de los 7” (Belgrano, Vieytes, Chiclana, Paso, Castelli, Rodríguez Peña y Donado -el patriota olvidado) pero en ningún momento habla de la dichosa jabonería.
    El “lugar histórico” lo ubicaría de manera virtual, un espacio de discusión que sin duda existió y donde por un motivo u otro se creó una bisagra en nuestra historia.
    No creo que las cosas hayan cambiado demasiado antes y después de la bisagra, pero los ideales no mueren.

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  5. Anónimo

    muy largo

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  6. Xxy

    Larguísimo.

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  7. pablo garcia

    Clarito. Ahora en ese lugar está el Metrobus de la 9 de Julio.

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  8. Anónimo

    👍👍👍👍👍

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  9. Anónimo

    👍👍👍👍👍 pero es muy largo😭😭😭

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