LA FRAGATA “LA ARGENTINA” (9/7/1817)

LA FRAGATA “LA ARGENTINA”. Un glorioso buque de nuestra armada. Cuatro buques han llevado en su proa el nombre de “La Argentina”. El primero de ellos fue una ex goleta francesa, llamada “Hydre” y rebautizada luego con este nombre al ser adquirida mediante suscripción popular para integrar la escuadra que se puso al mando de Guillermo Brown en 1814. La segunda la histórica fragata con que el capitán Hipólito Bouchard cumplió su memorable campaña de corso en 1817. Una corbeta construida en Italia en 1884, para ser destinada como buque escuela de nuestra Armada, cuyo casco puede verse todavía recostado en las márgenes del Riachuelo, fue la tercera, y por último, lleva ese mismo nombre el actual crucero destinado en principio a buque escuela. La fragata “La Argentina”, fue precursora del “General Brown”, de la corbeta “Uruguay”, de la corbeta “La Argentina” y de la Fragata “Sarmiento”, como buque escuela de la marina de guerra de nuestro país.

De todas las que llevaron ese nombre, quizás la más famosa fue la que, originariamente llamada “La Consecuencia”, comandada por HIPÓLITO BOUCHARD, y armada con cuarenta y dos cañones, cuatrocientos cincuenta tripulantes y provisiones para seis meses, zarpó de Buenos Aires el 9 de julio de 1817 con patente de corso otorgada por el Director Supremo JUAN MARTÍN DE PUEYRREDÓN y con instrucciones para navegar hacia el este, cruzando el Atlántico e interceptar navíos españoles en camino hacia las Filipinas. Bouchard era un francés acriollado, corpulento y provisto de una gran nariz y una melena siempre revuelta, que por estas tierras pasó a llamarse Bouchardo. Combatió a los españoles junto a GUILLERMO BROWN y como botín de uno de esos enfrentamientos obtuvo la fragata “Consecuencia” que rebautizó “La Argentina”.

La campaña de corso de la fragata “La Argentina”. El 9 de julio de 1817, la fragata “La Argentina”, al mando del capitán de marina Hipólito Bouchard, zarpó del puerto de Ensenada, justamente un año después que en el Congreso de Tucumán se declarara la Independenciaués de las Provincias Unidas del Sud, iniciando así un crucero con misión de “corso” dispuesto por el gobierno de Buenos Aires. Al dejar la Ensenada, puso proa a Cabo de Hornos, arrimando dos meses después a Tamatave, en Madagascar, donde cooperó con las autoridades británicas, que esperaban una corbeta de guerra inglesa, para combatir los buques negreros dedicados al inhumano tráfico de esclavos. Once días después reanudó el crucero en dirección el Estrecho de Sunda. En esta travesía que duró mes y medio, la tripulación sufrió los efectos del escorbuto, contándose singladuras en que hubo 84 atacados; muchos de los cuales murieron.

El 7 de noviembre de 1817 ancló en la Isla Nueva, de la cabeza de Java, donde desembarcó a todos sus enfermos, llevándolos a tiendas de campaña instaladas en tierra. Pocos días después, mejorada la gente y habiendo perdido alrededor de cincuenta hombres desde que saliera de Ensenada, puso proa a las Filipinas. Al pasar por el estrecho Macasar, tuvo una extraña sorpresa. Cinco proas malayas tripuladas por piratas atacaron la fragata y trataron de abordarla. Luego de hora y media de lucha, los piratas fueron rechazados, resultando “La Argentina” con siete heridos, entre ellos, su primer oficial, el bravo SOMMERS y el primer teniente GRISSAC. Siguió Bouchard con su buque hacia la Isla de Joló, donde después de refrescar víveres, tomó rumbo a Manila, en cuya zona actuó con eficacia, ya que en sólo dos meses, apresó y echó a pique 16 barcos españoles con importantes cargamentos. Destruido el tráfico español en ese punto, Bouchard puso proa al canal de los Galeones. Frente al puerto de Santa Cruz, avista a un bergantín español al que ataca decididamente, trabándose en combate. En esta acción Bouchard pierde catorce hombres de su ya menguada tripulación, entre ellos el intrépido capit án Sommers, no obstante lo cual, logra apresar el bergantín y tres días después capturaba una goleta ricamente cargada.

Más adelante La Argentina se dirigió a interceptar la ruta comercial Manila-Pekín, sufiendo en la travesía, los efect os de un recio temporal y la pérdida de otros tres hombres de su tripulación, ya decididamente diezmada. Al llegar a la latitud 41º norte, debió cambiar el rumbo y dirigirse a las islas Sandwich, llegando a las tan ansiadas costas de Hawai. Allí encontró la corbeta argentina “Santa Rosa”, cuya tripulación se había sublevado mientras navegaba frente a las costas de Chile, abandonando en tierra a la oficialidad para encaminarse hacia esas aguas con la intención de “piratear” en su propio beneficio, pero llegados a Hawai, habían preferido vender la nave al rey KAMEHAMEHA. Enterado Bouchard de esto, se propuso recobrar la corbeta, castigar a los culpables y salvar la dignidad del pabellón. Para ello inició de inmediato conversaciones con el rey Kamehameha, las que después de varias incidencias y momentos de tirantez, fueron coronadas por el éxito, firmando Bouchard, en nombre de las Provincias Unidas del Sud, un tratado de amistad y comercio, con lo que el mencionado monarca fue el primero en reconocer la independencia de nuestro país. Además Bouchard recuperó el barco y se le autorizó para castigar a los culpables de la rebelión, cuyo cabecilla fue pasado por las armas. Descansada la tripulación y renovados los víveres, junto con la Santa Rosa puso proa a las costas de California, donde tenía intenciones de dirigirse para atacar a la plaza española de Monterrey. Llegado allí, después de las alternativas de un corto y encarnizado combate, logró vencer a los españoles y tomar luego esa plaza.

El parte de Bouchard al respecto, expresaba con severo laconismo: “A las ocho horas desembarcamos, a la una y diez ya estaba en mi poder la batería y la bandera de mi patria tremolaba en el asta de la fortaleza”. Después de permanecer un mes en las costas de la Baja California, puso rumbo a las de Centroamérica, llevando ataques a San Blas, Camamas, Sonsonate y Realejo, este último sólidamente fortificado y artillado y donde logró apresar dos barcos. Siguiendo su itinerario, el 12 de julio de 1819 llegó a Valparaíso y ni bien desembarcado, Bouchard fue tomado preso y luego procesado por orden de COCHRANE (Jefe naval de la Expedición que preparaba San Martín para liberar al Perú de la dominación española). Permaneció detenido durante tres meses. Hasta que fue absuelto de los cargos que se le imputaban. Ya en libertad, Bouchard, siempre al mando de la heroica fragata, juntamente con la “Chacabuco”, se incorporaron a las fuerzas que San Martín preparaba para emprender su expedición libertadora al Alto Perú, gesta en la cual, “La Argentina” logró honrosos laureles para las armas de la Patria.

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