LA EXPEDICIÓN DE FREYCINET (16/09/1817)

El capitán francés LOUIS CLAUDE DE FREYCINET partió en una de las mayores expediciones del siglo. Había terminado ya el tiempo de los descubrimientos y la nueva preocupación era el trazado de mapas más perfectos y el estudio del magnetismo terrestre y los fenómenos meteorológicos. FREYCINET salió del puerto de Tolón con una modesta corbeta llamada “Uranie”. A bordo iban 100 hombres y entre ellos conocidos científicos. Hizo escala en el cabo de Buena Esperanza y más tarde recorrió las costas de Australia. Visitó Timor, las islas del Sonda y realizó estudios en Nueva Guinea. Siguió a las islas Marianas y luego a las Hawai. Después continuó el viaje hacia el sur. Descubrió un arrecife que no existía en los mapas y lo bautizó Rosa, en honor a su esposa. Fue el único descubrimiento de la expedición. En febrero de 1820 dobló el cabo de Hornos y pocos días más tarde el barco encalló en las islas Malvinas. Por suerte se pudo rescatar el material científico, pero FREYCINET se vio obligado a comprar un ballenero americano en las islas para seguir el viaje. En noviembre de 1820 regresó triunfalmente al puerto de El Havre. Traía a bordo 25 especies de mamíferos, 313 de aves, 45 reptiles, 164 peces y 3.000 especies de plantas de las cuales 500 eran prácticamente desconocidas. El rey nombró a Freycinet capitán de navío. Pero de pronto estalló el escándalo, cuando se supo que el explorador había embarcado a su mujer clandestinamente, disfrazada de marinero. Sin embargo, la conducta de la señora FREYCINET durante el viaje había sido tan discreta, que la marina aparentó ignorar la presencia ilegal de una mujer a bordo. En el relato de la travesía se sacó toda alusión a la presencia de “la Comandante” y se censuraron los dibujos donde aparecía la mujer. Esas ilustraciones se volvieron valiosísimas para los coleccionistas.

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