LA EPOPEYA DE LAVALLEJA (17/04/1825)

En 1825, el imperio de Brasil ocupaba el territorio de la Banda Oriental, originalmente perteneciente al virreinato del Río de la Plata y hasta ese entonces integrado a las Provincias Unidas del Río de la Plata. Apoyados por el gobierno de Buenos Aires, una expedición de treinta y tres uruguayos (1) bajo el mando de JUAN ANTONIO LAVALLEJA (q.v.), el 18 de abril de 1825 partieron desde suelo argentino, para dirigirse hacia la Banda Oriental, con la intención de expulsar a los brasileños que en nombre de PEDRO I se habían apoderado de su patria (hoy la República Oriental del Uruguay).

Allá por el año 1825, en Buenos Aires vivía un importante grupo de orientales emigrados, que inspirados por el amor a su Patria y decididos a luchar en favor de su independencia, comenzaron a organizar una operación para liberarla del yugo portugués, que sería luego conocida históricamente como “La Expedición de los 33 Orientales”. JUAN ANTONIO DE LAVALLEJA, era uno de esos emigrado en Buenos Aires;  trabajaba en un saladero de Barracas, de propiedad de PASCUAL COSTA, y allí y en la casa de CEFERINO DE LA TORRE, se celebraban reuniones con el coronel MANUEL ORIBE, PABLO ZUFRIÁTEGUI, MANUEL MENÉNDEZ, SIMÓN DEL PINO y otros emigrados orientales, todos fervorosos defensores de la libertad de su Patria.

Apoyados por un llamado (no oficial) “Comité de Propaganda de Buenos Aires”, económicamente sostenido por DORREGO, ALVEAR, VICENTE CASARES, TOMÁS MANUEL DE ANCHORENA, y otros notables, entre los que se encontraban algunos ganaderos bonaerenses (como JUAN MANUEL DE ROSAS), que conscientes de que la dominación brasileña en la Banda Oriental era un serio peligro para la expansión de sus negocios, pronto su proyecto fue tomando cuerpo (2)

Prontamente fueron recibiendo importantes aportes de diversos elementos, armas y recursos (VICENTE BALLESTEROS les envió 192 fusiles, 720 carabinas, 10.000 tiros a bala y 760 sables), de quienes coincidían con el ideal libertario de los orientales y así, en abril de 1825, habiendo finalizado la organización de la expedición que los llevará a la gloria, treinta y tres hombres bajo el mando de  JUAN ANTONIO LAVALLEJA, se aprestan para cruzar el río de la Plata, bien armados y pertrechados,

Parten desde Buenos Aires
Embarcados en dos lanchones, desde San Isidro, actual provincia de Buenos Aires, el 17 de abril de 1825,  parte ANTONIO DE LAVALLEJA al frente de sus “33 orientales” (3), decididos a lograr la lbertad de su tierra.  Hacía casi cuatro años que los portugueses habían anexado la Banda Oriental al Brasil pero los orientales no simpatizaban ni con la monarquía española ni con la portuguesa.

Los Treinta y Tres Orientales desembarcan en la Banda Oriental
Luego de costean el río de la Plata hasta los riachos del Delta, el 19 de abril de 1825, llegaron a la costa uruguaya y desembarcaron en la solitaria playa de «la Agraciada», al norte del arroyo de Las Vacas, en cercanías del puerto de Maldonado. Cuando los brasileños reciben la noticia de este desembarco, ya será tarde para impedirlo y el Cónsul de Brasil en Buenos Aires, PEREIRA SODRÉ  sólo podrá limitarse a informar al comandante brasileño EN Clonia que “Ayer a las diez de la noche, se me avisó que pasaron para esa banda hace 3ó 4 días Lavalleja, Oribe, Alemán  y algunos otros oficiales con 30 o 40 soldados, bastante  armamento y mucho dinero”

La marcha hacia Montevideo.
Ya consolidada una necesaria “cabeza de puente”, el grupo expedicionario emprende la marcha hacia el norte, incorporando en el camino a  nuevos voluntarios que deseaban sumarse a esta epopeya. Ya no eran sólo un reducidogrupo de audaces, sino que ahora eran un pequeño pero decidido ejército de 270 hombres que a medida que avanzaban iba engrosando sus filas, hasta que el 20 de mayo, ya siendo un ejército de 2.000 hombres,  están en los altos del Cerrito, frente a Montevideo y el 7 de junio formalizan el cerco con el que sitiarán a la capital uruguaya, donde Lecor  quedrará así encerrado. Levantada toda la campaña a favor de los libertadores, el 14 de junio de 1825  LAVALLEJA  convocó a los pueblos en La Florida, para que decidiera  su destino y el voto general se expresó «por la unidad con las demás provincias unidas del Río de la Plata a la que siempre perteneció por los vínculos más sagrados que el mundo conoce».

El Congreso de La Florida.
Pero los orientales iban por más y  el  25 de agosto, de 1825 una Asamblea realizada con la participación de todos los representantes de los Cabildos, reunida en el mismo lugar,  conocida como el “Congreso de la Florida”, declaró la independencia de la Banda Oriental del reino de Portugal. De inmediato se dispuso la formación de un gobierno provisional, el que bajo la presidencia de MANUEL CALLEROS, comenzó a actuar desde esa misma localidad. Este gobierno provisional  nombró a JAVIER GOMENSORO Diputado ante e Congreso de Buenos Aires y convocó a una Asamblea de Representantes de los Cabildos de todos los pueblos de la Banda Oriental, la que inició sus funciones el 20 de agosto bajo la presidencia DE JUAN FRANCISCO LARROBIA.

Ante estos acontecimientos, el Congreso de Buenos Aires, aprobó los diplomas de los diputados orientales y declaró la incorporación formal de la Banda Oriental a las Provincias Unidas del Río de la Plata,  decisión ésta que fue  “sumamente embarazosa”, según lo expresara  el Embajador de los Estados Unidos ante el gibierno de las Provincias Unidas, JOHN MURRAY FORBES, ya que sobre la  misma giraba la paz o la guerra con el Brasil. Y así fue, porque el Imperio de Brasil declaró formalmente rotas las relaciones diplomáticas con las Provincias Unidas.

Pronto, LAVALLEJA entra triunfa lmente en Soriano. Se le incorporan las fuerzas de BONIFACIO CALDERÓN y de FRUCTUOSOS RIVERA (3), el líder uruguayo que hasta poco antes, había estado al servicio del imperio de Brasil  Se sumó al grupo con su cuerpo de caballería y el 24 de setiembre de 1825,   se enfrentó con los imperiales y los derrotó en la batalla del  Rincón de las Gallinas. LAVALLEJA, por su parte, el 12 de octubre del mismo año los derrotó en la batalla de Sarandí y avanzó hacia Montevideo, al mando de una fuerza compuesta por 2.000 efectivos. Llegado a La Florida, estableció allí su campamento y lanzó una Proclama declarando rotos los vínculos con el Brasil

La inquietud de un embajador.
WOODBINE PARISH, el representante británico, comienza a comprender que esta  expedición era  un hecho de suma importancia, y sin demora se entrevista con MANUEL JOSÉ GARCÍA, Ministro de Relaciones Exteriores de las Provincias Unidas para sondearlo y saber qué opinaba acerca de ello. GARCÍA afecta tratar el asunto con ligereza atribuyéndolo a. la «efervescencia de sentimientos por parte de unos pocos individuos arruinados y desesperados». El inglés no se deja engañar  y presuroso informa la situación al ministro de Relaciones Eteriores del gobierno inglés George Canning, manifestándole que «… tengo razones para creer que el gobierno está ansioso y en extremo preocupado por las consecuencias del suceso».

GARCÍA, entretanto, insiste en asegurar a Parish que los sucesos que lo preocupan son simples intentos de una minoría que no merecen atención y que llevar el conflicto a un nivel de de mayores proporciones, podría afectar  las relaciones con Btasil, que ya ha considerado  satisfactorias las declaraciones de prescindencia del Gobierno de las Provincias Unidas. Ratificando esa neutralidad, el gobierno de Buenos Aires, a principios de julio, había dictado una proclama prohibiendo el abastecimiento de corsarios rebeldes en los puertos de las Provincias Unidas.

Fuera de la capital, apenas resisten Mercedes y Colonia, cuyo puerto defiende la escuadra brasileña. En pocas semanas, los Treinta y Tres se han apoderado de casi toda la Banda Oriental. Después y con el apoyo del gobernador de Buenos Aires, general LAS HERAS, se enviaron  expediciones hacia Colonia con las goletas Serpiente y Druida, que llegaron a su destino burlando la vigilancia de la respetable escuadra que mandaba el almirante LOBO.

Guerra con Brasil.
Estimando que la situación ya le era incotrolable, el 10 de diciembre de 1825, el emperador declaró la guerra a las Provincias Unidas de Sud América y el  21 de diciembre la flota imperial comandada por el almirante PEREIRA DA SOTO bloqueaba el puerto de Buenos Aires, mientras una fuerza compuesta por 3.000 hombres era enviada hacia la Banda Oriental, para reforzar la guarnición que comandaba LECOR, decidido a mantener enhiesta la bandera del imperio en Montevideo.

 (1).. Según el historiador Aníbal Barrios Pintos, entre los llamados “33 orientales”, hubo en realidad catorce orientales, cuatro argentinos, cuatro paraguayos y uno nacido en Mozambique (Joaquín Artigas).

(2).. En 1868 JUAN MANUEL DE ROSAS escribió “… recuerdo al fijarme en los sucesos que tuve en la empresa de  de los 33 orientales, procedí en todo de acuerdo  con el ilustre general Juan Antonio de Lavalleja y fui yo quien facilitó una gran parte del donero necesario para la empresa de los “33”

(3).. Salvando un error histórico, diremos que los que iniciaron la campaña libertadora de la provincia oriental, no fueron, como generalmente se afirma, 33, sino 34. Un humilde paisano, TIBURCIO GÓMEZ, que fue el encargado de quedar en custodia de las embarcaciones que los había transportado, fue suprimido de las listas por Lavalleja y Oribe; pero el soldado reclamó de esta omisión, que se ha reputado intencionada. El expediente que se hizo luego, demuestra el derecho y razón de Gómez a ser contado entre los libertadores de su patria y así se publicó en el tomo V del Boletín de la Inspección de Armas de Montevideo –catálogo de la Correspondencia Militar de 1825.

(4).. En una de las acciones libradas en su avance hacia Montevideo, fue tomado prisio0nero el general FRUCTUOSO RIVERA, pero convencido por los revolucionarios, se comprometió a luchar con ellos.

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.