LA DIAGONAL NORTE (01/01/1913)

LA DIAGONAL NORTE. Hacía tiempo ya  que la “Gran Aldea”  se estaba convirtiendo en la gran ciudad. El crecimiento demográfico, especialmente  como consecuencia de la intensa corriente inmigratoria, avanzaba a grandes pasos. Ya, a principios de siglo, la implantación del servicio  de tranvías eléctricos, había sido un trascendental progreso para la ciudad de Buenos Aires que, como consecuencia del mismo, se fue extendiendo cada vez más , poblándose  muchos barrios que hasta ese entonces, habían sido verdaderos desiertos. Esa ampliación constante de su ejido, exigía como contrapartida, que afanosamente se buscaran medidas que permitieran descongestionar el centro, que era donde se concentraba la mayor cantidad de habitantes. Con la instalación de tranvía eléctrico, ya se había logrado algo, pero no era suficiente. Era necesario hacer algo más, ya que por otra parte, los barrios, ahora más poblados que nunca, imponían sus exigencias y la misma ciudad pretendía emular a las grandes capitales del mundo y aspiraba, no sólo a extenderse, sino que también quería ser una ciudad moderna, respirar un aire sano, gozar con la placidez de plazas y parques arbolados, buenas vías de comunicación, etc., etc.

Por tales razones, poco después de acallados los rumores del festejo del Centenario de la Revolución de Mayo, comenzaron a proyectarse algunas obras de gran aliento para satisfacer estas lógicas demandas de los porteños. Fueron prioritarios los intentos para embellecer la ciudad y para dotarla de vías de descongestión  del intenso tránsito que ya se registraba en sus calles y la Municipalidad capitalina se puso a tono con estas necesidades y desempolvó un viejo proyecto que propiciaba la construcción de un juego de diagonales, que partiendo del centro, liberaran rápidamente el movimiento vehicular hacia la periferia, solucionando de esta manera, las dificultades que impedían el desarrollo de la ciudad.

EL 1º de enero de 1913 se dio comienzo a las obras que definirían la Diagonal Norte (hoy diagonal Roque Sáenz Peña), una vía, que partiendo desde Plaza de Mayo, debía llegar  hasta la Plaza Lavalle. Grandes edificios cayeron demolidos por la piqueta, ante el asombro de los porteños, que miraban maravillados la rápida transformación que iban sufriendo los espacios que les eran familiares.  Porque, al mismo tiempo que el centro de la ciudad cambiaba su aspecto, los arrabales se embellecían surgiendo nuevos barrios y, nuevas casas y edificios de departamentos, que construían los vecinos , que llegaba huyendo del “centro” en busca de la paz que le brindaban esos nuevos “barrios residenciales”.

La construcción de la Diagonal Norte constituyó un paso gigantesco en la evolución de Buenos Aires, porque no sólo se había decidido abrir el tránsito hacia su periferia, sino que en el plan de obras, se había previsto el reemplazo de las viejas casas que fueron demolidas, por modernos edificios, con un especial estilo, con sentido urbanístico y una impronta propia de la más modernas metrópolis.

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