LA CONSTITUCIÓN DE 1819 (20/04/1819)

Establecido el Congreso en Buenos Aires, el 11 de agosto de 1817 había designado una Comisión de cinco miembros para que redactase un proyecto de Constitución permanente. La designación recayó en los diputados: BUSTAMANTE, SERRANO, ZABALETA, PASO y SÁENZ, quienes fueron instruídos para que respetaran las tendencias unitaria y monárquica, que predominaban en el Congreso. Recordemos que a través de la vía diplomática se estaba negociando la coronación de un príncipe en el Río de la Plata y que la monarquía era la forma de gobierno con mayor número de adeptos entre los integrantes del gobierno. Como mientras esta Comisión, elaboraba su proyecto, el Congreso seguía debatiendo los contenidos del Reglamento Provisional, la Comisión pudo introducir reformas sustanciales en el nuevo trabajo que se le había encomendado. Para ello, la Comisión redactora tuvo en cuenta las resoluciones dictadas partir de mayo de 1810, los proyectos de la Sociedad Patriótica y los de la Comisión oficial que fueron presentados ante la Asamblea del año XIII, el Estatuto de 1815 y el Reglamento Provisorio de 1817. En el orden externo, fue consultada la Constitución de los Estados Unidos de Norteamérica, la Constitución francesa de 1789 y la Constitución de Cádiz de 1812 Después de nueve meses de debates, la Constitución fue finalmente sancionada el 20 de abril de 1819 y promulgada el 22 de ese mismo mes y año, aunque la jura se aplazó hasta el 25 de mayo de ese año. Acotemos que la Constitución de 1819 fue redactada por la Comisión de los cinco diputados que hemos nombrado y no por el Deán Funes como afirmaron algunos autores. La realidad es que el citado sacerdote —representante de Córdoba— fue el autor de un Manifiesto que encabezó el proyecto. La Constitución constaba de seis secciones que comprendían en total 138 artículos. Primera Sección. Proclamaba como religión del Estado a la Católica Apostólica Romana. Segunda Sección. Estaba dedicada al Poder Legislativo, organizado en base a un sistema bicamarista. La “Cámara de Representantes” estaba integrada por diputados, elegidos uno por cada 25.000 habitantes o fracción no inferior a 16.000. Sus miembros debían tener un mínimo de 26 años de edad cumplidos, siete años de ciudadanía y una renta de 4.000 pesos. El procedimiento de elección era indirecto, duraban en el cargo cuatro años, pero la Cámara se renovaba por mitades cada bienio. La “Cámara de Senadores” estaba formada por un representante por cada provincia: tres senadores debían ser militares, cuatro religiosos —un obispo y tres eclesiásticos— un senador por cada Universidad, a los que se agregaría el Director de Estado, una vez concluido su mandato. Para ser electo senador se requería un mínimo de 30 años de edad, con nueve de ciudadanía y una renta de 8.000 pesos. Duraban doce años en sus cargos, pero la Cámara se renovaba por tercios cada cuatro años. Los representantes de las Provincias eran elegidos por el propio Senado, en base a una terna elevada por dos electores de cada Municipalidad. El Director de Estado nombraba a los senadores militares —con grado no inferior a coronel mayor— el clero a los eclesiásticos y el Consejo de Profesores a los representantes de la Universidad. Conviene destacar que los diputados representaban a las provincias y los senadores a la Nación, aspecto que era diametralmente opuesto al establecido en 1853, donde los diputados representan a la Nación y los senadores a las provincias.. Tercera Sección — Trata del Poder Ejecutivo, representado por el Director de Estado, ciudadano nativo con un mínimo de 35 años de edad y diez de ciudadanía. Era elegido por ambas Cámaras por simple mayoría de sufragios y permanecía cinco años en el ejercicio de sus funciones. Podía ser reelecto una sola vez si reunía los dos tercios de los votos y sus atribuciones eran semejantes a las que rigen actualmente, por cuanto tenía la autoridad suprema sobre todo el Estado. Cuarta Sección. Estaba dedicada al Poder Judicial y establecía que la justicia sería ejercida por una “Alta Corte de Justicia” secundada por los demás tribunales inferiores. Esta Corte estaba compuesta por siete jueces y dos fiscales, todos ellos abogados, con un mínimo de 40 años de edad y ocho en el ejercicio de su profesión. Eran nombrados por el Director, con acuerdo del Senado y permanecían en funciones mientras mereciesen la confianza general. Las secciones “Quinta” y “Sexta” estaban dedicadas a las garantías individuales, los derechos de los particulares y la finalidad de las cárceles. Facultaba al Congreso para reformar algunos artículos de esa Constitución, y trataba otros diversos temas de variada índole y jurisdicción. Porqué fue rechazada?. La Constitución de 1819 fue rechazada por su contenido “centralista, monarquista y aristocrático”. Mientras las provincias se sentían impulsadas por un sentimiento autonomista o federal, la Constitución de 1819 establecía un sistema de gobierno unitario a través de una orientación monárquica, que respondía a la política imperante en esa época, entre la clase dirigente. La Constitución fue entusiastamente jurada por el pueblo de Buenos Aires el 25 de mayo de 1819, “pero no lo hicieron en las provincias de Entre Ríos, Santa Fe, Corrientes y la Banda Oriental, todas ellas distanciadas políticamente del Directorio y acaudilladas por Artigas, que vieron en ella su esencia aristocrática, fuertemente decidida hacia la centralización del poder, y destinada a priorizar los intereses de Buenos Aires, antes que lo de las provincias. Luego los rechazos se fueron sumando y fue paulatinamente perdiendo vigor hasta que finalmente perdió toda su vigencia hasta que en 1824, l gobierno de Buenos Aires requirió a cada gobierno provincial que expresara sus puntos de vista sobre cuáles deberían se las bases de una nueva Constitución y qué forma debería adoptar el nuevo gobierno, convocatoria que desembocó en la Constitución de 1826. Los juristas que redactaron la Constitución de 1819, pretendieron imponer una serie de leyes perfectas, que no tenían aplicación en un país convulsionado por las disensiones internas. Como bien se ha dicho “era un traje magnifico, pero equivocado en las medidas e inepto por consiguiente a quien se lo destinaba”. Esta Carta fundamental, pretendía organizar un gobierno unitario o centralista del cual dependerían las provincias. Por eso, cuando el Congreso trató el proyecto referente al Poder Ejecutivo, se votó favor del sistema unipersonal que satisfacía a la tendencia monárquica. El Senado sería un cuerpo aristocrático, integrado por hombres distinguidos civiles, militares, eclesiásticos— semejante a la Cámara de los Lores de Inglaterra. Los diputados de la Cámara de Representantes serían ciudadanos “de la Clase común” A pesar de todos sus errores, la Constitución de 1819 señala una etapa importante en la Historia del Derecho Argentino y fue el antecedente más destacado, anterior aún a la Constitución de 1853, para organizar la Nación sobre bases estables.

Una opinión del general BARTOLOMÉ MITRE.
“En realidad, la primera Constitución política que tuvo el pueblo argentino, fue aquel conjunto de reglas que juraron los miembros de la Primera Junta de Gobierno el 25 de mayo de 1810, estableciendo la división de los poderes, la responsabilidad de los funcionarios, la publicidad de las cuentas, la seguridad individual, el voto de las contribuciones por el municipio y la inmediata convocatoria del Congreso general que debía estatuir sobre todo, en nombre del pueblo y determinar definitivamente la forma de gobierno que se adoptaría. Tal fue la primera Constitución política que tuvo el pueblo argentino. Hija de una revolución transcendental y votada por un solo municipio, fundada sobre la base del derecho colonial, admitiendo como principio la representación de los Cabildos y haciendo intervenir la fuerza para promulgarla. Ella contenía los únicos elementos de gobierno orgánico que por entonces poseyese la colonia y entrañaba los dos principios que debían pugnar hasta dar leyes coherentes apropiadas a su naturaleza, a aquel gigante informe que se llamaba el Virreinato del Río de la Plata” (véase “Historia de San Martín y de la emancipación Sudamericana”, Bartolomé Mitre).

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