LA CALLE MONASTERIO

En el barrio de Parque Patricios hay una calle llamada “Monasterio”. Tiene apenas seis cuadras, desde la avenida Caseros hasta la zona de la estación Buenos Aires, del Ferrocarril Belgrano Sur. Su nombre se puso en homenaje de una figura que se destacó durante la lucha por nuestra independencia: el coronel ÁNGEL MONASTERIO (Su nombre completo era ANGEL AUGUSTO DE MONASTERIO E IBÁÑEZ). Nació el 28 de febrero de 1777 en Santo Domingo de la Calzada, en Castilla La Vieja. Su padre era un hidalgo y reconocido escultor del Reino de España. Eso influyó para que el joven Ángel siguiera en esa línea: estudiará en Madrid y hasta ganará premios por sus trabajos. Pero en 1803 empezó a estudiar ingeniería y en 1808 se recibió. Designado para trabajar en el Virreinato del Río de la Plata, Ángel Monasterio se dirigió hacia  Buenos Aires, a instancias de su primo Martín de Monasterio, entonces un rico comerciante,  vinculado con MANUEL DE SARRATEA, quien luego sería cuñado de Ángel, ya que, en 1813, el ingeniero se casó con JUANA NEPOMUCENA MARÍA DE LOS DOLORES DE SARRATEA Y ALTOLAGUIRRE, con quien tuvo cinco hijos.

Pero su llegada a Buenos Aires, tuvo algunas dificultades. Cuando Monasterio estaba en la Banda Oriental (actual República Oriental del Uruguay), el 21 de mayo de 1811, comenzó un bloqueo puesto a ese puerto por ARTIGAS, en oposición a la presencia del virrey  ELÍO, nombrado por España y fue detenido por sus vinculaciones con el gobierno revolucionario de Buenos Aires y justo cuando estaba por ser deportado a España, hubo un acuerdo y lo liberaron. Ya entre los porteños, se sumó al movimiento patriótico y lo incorporaron al ejército con el grado de capitán. En mayo de 1812 y ya ascendido a teniente coronel, el Triunvirato le encargó el montaje de una fábrica de cañones. La necesidad de ese material resultaba fundamental para los ejércitos patriotas, en plena Guerra de la Independencia.

La instalación de la fábrica de cañones se hizo en dos desmanteladas naves de la “Iglesia de la Residencia”, en la zona de las actuales Humberto Primo y Defensa. Allí se fabricaron los primeros morteros identificados como Túpac Amaru y Mangoré, que se usaron en el Segundo Sitio de Montevideo. La tercera pieza fundida allí, llevaba el nombre de su creador: mortero Monasterio. Ya en 1814 en ese lugar también se fabricaban cañones livianos para el Ejército Auxiliar del Norte que había comandado MANUEL BELGRANO y que tras las derrotas de Vilcapugio y Ayohuma, quedó a cargo del entonces coronel JOSÉ DE SAN MARTÍN, luego reemplazado por el coronel JOSÉ RONDEAU.

La vida de Monasterio tiene también una parte oscura. La caída de CARLOS MARÍA DE ALVEAR en 1815, lo arrastró, ya que era su amigo. Fue arrestado, enjuiciado y condenado. Entonces marchó al exilio en Río de Janeiro, donde estaba Alvear. Y dicen que allí tuvo contacto con los portugueses que ambicionaban quedarse con tierras rioplatenses. ÁNGEL MONASTERIO murió el 18 de septiembre de 1817 cuando iba hacia Montevideo en la fragata inglesa Susana. Fue en la zona de la playa Santa Rosa (actual Departamento uruguayo de Canelones) en medio de una fuerte tormenta. Actualmente, el Batallón de Arsenales 602 del Ejército Argentino lleva su nombre, igual que esa calle de Parque Patricios. Una curiosidad: en la avenida Caseros la calle Monasterio cambia de nombre. Y la continuación homenajea a otro español que también fue importante en la lucha revolucionaria, ya que, entre sus distintas actividades, fue Director de la Fábrica de Fusiles destinados a armar a los ejércitos libertadores. Se llamaba DOMINGO BARTOLOMÉ MATHEU (extraído de un artículo de Eduardo Parise).

Ver “El nombre de nuestras calles” en Temas Puntuales.

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