ORÍGENES DE LA CAJA NACIONAL DE AHORRO POSTAL (06/10/1914)

Luego de ser aprobado por el Senado el 29 de setiembre de 1914, el 6 de octubre del mismo año, se sancionó la ley 9527 por la que se creó la Caja Nacional de Ahorro Postal,  un verdadero símbolo de la economía de otros tiempos, en los que el Ahorro podía llegar a ser la base de la fortuna. Hace algunos años, y todavía hay muchos que lo recuerdan, cuando nacía una criatura, se le abría una libreta de Ahorros, donde pesito a pesito se iba asegurando su futuro. La Caja Nacional de Ahorro Postal se creó precisamente para recolectar esos pequeños fondos que debían destinarse a préstamos personales, la construcción de viviendas y la inversión en títulos de la deuda pública.

Fue un proyecto impulsado por el diputado cordobés ARTURO MATEO BAS, que contó con el apoyo de JULIO A. ROCA, ANTONIO DE TOMASO y ALFREDO PALACIOS, entre otros. Pretendía con él, ofrecer a los más humildes la posibilidad de acumular un capital con pequeños esfuerzos diarios. Por eso, para abrir una cuenta en la Caja bastaba con contar solamente con un peso, pero no más de 500, porque el que disponía de una suma mayor,  podía solicitar una cuenta en cualquier Banco comercial. Una vez abierta la cuenta, la Caja otorgaba una libreta en la que se iba registrando el ahorro mediante estampillas postales que se podían adquirir en cualquiera de las Sucursales del Correo, en las Escuelas y hasta en algunos almacenes adheridos, donde en vez de dar la tradicional «yapa», es decir, un poquito más de lo qué se compraba, regalaban estampillas de medio centavo. Porque el valor de las estampillas también era pequeño: de medio, de 1 y 2 centavos y de 5 y 10 centavos hasta la suma de 5 pesos.

 El 5 de abril de 1915, la Caja abrió sus puertas al público en un modesto edificio ubicado en la esquina de Talcahuano y Viamonte., contando con el apoyo del Correo, que de inmediato habilitó oficinas de ahorro postal en todas sus sucursales del país. Se vivían entoncen tiempos difíciles por lo que la Caja nació bajo muy malos presagios: la primera guerra muncial ya afectaba seriamente la economía nacional y había una fuerte desocupación. Además, se aseguraba que el proyecto iba a fracasar porque los argentinos rechazaban la previsión. Sin embargo, la Caja tuvo un éxito increíble,

En la jornada inaugural 350 personas concurrieron a depositar sus ahorros, totalizando un total de 4.358 pesos moneda nacional, mientras que simultáneamente, en 194 oficinas de Correos distribuidas por todo el país, comenzaron a captar esos ahorros. Pocos meses después de la inauguración, la revista Caras y Caretas publicaba un chiste en el que se veía una multitud peleando frente al edificio. El epígrafe decía: “¿Será esta la Caja de Ahorros o una academia de box?.  Al finalizar ese año el número de ahorristas captados por la Caja, ya eran  73.366 y la suma depositada era de más de 2 millones de pesos. Pero pronto, la cantidad de depositantes fue tal que el edificio resultó chico y tuvieron que mudarse a otro que estaba ubicado en Bartolomé Mitre y Callao, hasta que en 1942 se instalaron en Solís e Hipólito Yrigoyen.

El éxito de una buena idea
La idea del diputado BAS había dado sus frutos,  considerando que pensó la Caja de Ahorro,  no como un negocio financiero, sino como un instrumento para educar los hábitos del pueblo. Tal como lo había expresado en su proyecto cuando dijo: “Carecemos desgraciadamente de autonomía económica, porque el capital de nuestros bancos, ferrocarriles, fábricas, frigoríficos, todo es extranjero. Porque no hay rique­za nacional acumulada para invertir en nuestros títulos y asegurar la cotización y estabilidad que les corresponde, como hacen al ejemplo de Francia las demás naciones del globo. Porque no contamos con ahorro nacional. El ahorro es el medio más seguro para, después de cimentar hábitos  de moralidad en el individuo apartándole de las fuentes del vicio, asegurarle la posesión de un porvenir tranquilo, al convertir su trabajo acumulado en capital productivo”.

Finalmente, BAS contrapuso el ahorro al hábito del juego y señaló: «Si el obrero ha de tener como única esperanza un golpe de suerte para mejorar su situación económica, el porvenir de esa pobre gente es fácil adivinarlo”, por eso “con el ahorro postal tengo esperanza de que la lotería representará en pocos años más un pasado de ignorancia y ofuscación intelectual de la clase proletaria».

De esta manera, el legislador actualizaba en el siglo XX las ideas que en la centuria anterior había sostenido JUAN BAUTISTA ALBERDI cuando, al reflexionar sobre las causas de la crisis económica de 1876, había asegurado que “todas las teorías que pretenden explicar la producción de la riqueza y la supresión de la pobreza por otros medios que no sean el trabajo y el ahorro, en vez de la ociosidad y el dispendio, son teorías falsas, de engaño y de ruina que, lejos de servir para remediar las crisis, sólo sirven para producirlas y agravarlas”.

Pero no era la primera experiencia de una institución de este tipo. En 1823, BERNARDINO RIVADAVIA había intentado la creación de una caja de ahorros afirmando su importancia social y su significación para la economía nacional. La caja de entonces era de carácter parroquial: la parroquia funcionaba al mismo tiempo como escuela y registro civil. Los curas párrocos, las personas autorizadas para orientar y recibir el ahorro, eran llamados patronos. Esta institución sobrevivió hasta 1853 y después desapareció. DOMINGO FAUSTINO SARMIENTO quiso reflotarla, siguiendo los modelos que funcionaban en otros países del mundo, pero pasaron muchos años antes de que se hiciera realidad.

El fin de una buena idea
La importancia alcanzada en nuevos servicios que se fueron incorporando, como ser préstamos y seguros, ahorro postal, certificados de ahorro con estímulo y otros, llevó a la modificación de su nombre primitivo y en virtud de la Ley 20.127 del 6 de febrero de 1973, pasó a llamarse “Caja Nacional de Ahorro y Seguro, pero tanto RIVADAVIA, como ALBERDI, SARMIENTO y el diputado BAS, no conocían el fenómeno de la inflación que se sumó a las devaluaciones del peso y al endeudamiento externo cada vez mayor de gobiernos que olvidaron el hábito del ahorro y la Caja de Ahorro Postal cerró sus puertas en 1994..

8 Comentarios

  1. Alejandra soto

    Mi papá me dejó una caja de ahorro yo quisiera saber si todavía esta vigente desde ya muchas gracias

    Responder
  2. Haydeé

    Hola! también mi papá me creo una caja de Ahorro en 1960. Que fue de la caja? Muchas gracias!!

    Responder
  3. Verónica

    Hola mi papá también me abrió una cuenta de ahorro y seguro !!!! Sigue vigente desde 1978 ??? Hracias

    Responder
  4. Julio

    Hola.mi papá me dejó una cuenta abierta como.se puede hacer para recuperar esa plata

    Responder
  5. Torres Carlos Gabriel

    A cuanto de nosotros nuestros padres nos depositaron dinero en la «» Caja Nacional de Ahorro y Seguro «». DONDE ESTA TODA ESA GUITA??. SI DESAPARECIO ALGUIEN SE LA ROBO. PORQUE A LOS BENEFICIARIOS NUNCA SE LA DIERON . OJALA ALGUNA VEZ SE INVESTIGUE. PORQUE ESTAFARON A NUESTROS PADRES Y A NOSOTROS!!.

    Responder
  6. Teresa

    Hola mi papa tenia una cuenta quisiera que paso con su ahorro

    Responder
  7. Luis

    Que pasa con los ahorros, tienen vigencia o caducaron ?

    Responder
    1. Horacio

      Sus ahorros en la vieja Caja Nacional de Ahorros ya no existen. Consuélese pensando que quizás, cuando se cerró esa benemérita Institución, los dineros allí depositados por muchos ilusos como Usted (y yo) que creyeron sus declaraciones de perdurabilidad, tuvieron algún buen destino.

      Responder

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.