La boca como pororó

Cuando se fríe maíz para hacer “pororó”, el grano revienta con estrépito y una serie de explosiones continuadas semejantes al tableteo de una pequeña ametralladora, preanuncian el final de la cocción. Por analogía, la gente de campo en la Argentina, dice que alguien tiene “la boca como pororó”, cuando habla permanente e ininterrumpidamente, dejando salir las palabras en montón, atropelladamente como si quisiera decir todo de golpe, pero sin terminar de hacerlo nunca.

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