LA BIBLIOTECA NACIONAL DE LIMA (14/9/1822)

LA BIBLIOTECA NACIONAL DE LIMA. En 1812, cuando San Martín llegó a Buenos Aires, procedente de España y de paso por Inglaterra, al desembarcar, casi todo su equipaje consistía en varios cajones de libros que había logrado reunir laboriosamente. Él mismo, de puño y letra, había realizado el inventario de su biblioteca, formada por seiscientos volúmenes, especialmente de arte, literatura, historia, viajes y ciencias. Cuando partió para Mendoza, se llevó lo que llamaba su “librería” y también la transportó a través de los Andes en su campaña libertadora de Chile y desde allí trasladó su libros al Perú, donde los donó para formar la base de la Biblioteca Nacional de Lima, que fundó el 14 de setiembre. de 1822. Tal vez no le haya resultado fácil desprenderse de esa biblioteca, una de las cosas que más apreció en su vida y sus propias palabras explican la razón de esa donación: “… A los progresos del espíritu se, debe la conservación de los de­rechos de los pueblos”. Además de firmar el Decreto de creación de la Biblioteca y de regalar sus libros, dispuso los fondos para el sostenimiento de la institución y redactó su Reglamento, también de puño y letra. Nombró al Director y le dio jerarquía de ministro de Estado, fijó un sueldo elevado para los bibliotecarios, determinó al personal de conservadores, oficiales y amanuenses encargados de los ficheros y ni siquiera se olvidó del portero. Como si fuera poco, incluyó en el decreto instrucciones minuciosas para el manejo de la Biblioteca: cómo hacer un inventario, atención al público y asesoramiento de lectores, aseo, limpieza, y hasta disposiciones sobre la iluminación de las salas y el número de copias de los documentos que debían ser archivados. En su discurso de inauguración dijo: “La Biblioteca es des­tinada a la ilustración universal, más poderosa que nuestros ejércitos, para sostener la Independencia”.

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