La baguala

El medio geográfico, especialmente la topografía, ha influído grandemente, no sólo en los usos y las costumbres de los individuos de las comunidades, en cierto modo primitivas, sino también en la formación de su carácter. De ahí, las manifiestas diferencias que se encuentran de región a región. El antigüo viajero por la llanura, tenía y tiene, en el silbido, un compañero en su soledad. Es que el panorama, abierto a la mirada hacia todos los rumbos, permanentemente uniforme, sin secretos que muevan a imaginar fantasías y el suelo sin obstáculos naturales que se opongan a una marcha rápida, predisponen al recogimiento y el silbido, suave, casi mecánico, no altera la serenidad del paisaje ni la intimidad de quien silba mientras marcha.

Qué distinto es cuando el viajero transita entre sierras y montañas !!. Para ellos que prefieren el canto como compañero de sus soledades, ha nacido “la baguala”, voz de origen quichua, cuya grafía correcta sería “wawalla”, lo que permite suponer que “baguala”  es una simple adaptación fonética  y que en consecuencia no tiene ninguna relación  con “bagual”,  que se aplica en la llanura al caballo chúcaro o cimarrón

La “baguala” identifica a un canto muy parecido a “la  vidala” y que por eso también se lo llama “vidala coya”. “Es una canción de hondo dulzor, de extraña melodía, que envuelve  el espíritu en remembranzas,  pareciendo ecos de la tierra para la sangre; como dolor de la entraña popular que convive el recuerdo entre la soledad , el silencio, el amor y la fe en su raza. Ella le sirve de estímulo y compañía  en su largo y lento ambular  por entre cerros y picachos que lo cercan por todos lados, limitándole el paisaje”

 

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