EL ENSANCHE DE LA CALLE CORRIENTES (1928)

En tiempos de la colonia la llamaban “Sendero del Sol”. La alusión era porque en su primer recorrido se veía la salida del sol sobre el río. En unos años, cuando desaparecieron las tunas y los arbustos y aparecieron las casas de adobe y las pulperías, formó parte del “barrio recio”. Ya en 1738,  la conocían como la calle de San Nicolás, por la iglesia que, una vez demolida, cedió su lugar al Obelisco. Hacia 1808, en reconocimiento al destacado trabajo que el regidor del Cabildo había tenido contra el enemigo en las dos invasiones inglesas, se la llamó “de Inchaurregui”. Recién en 1822 se convirtió en calle Corrientes, por el apoyo que esa ciudad mesopotámica le había dado a la Revolución de 1810. Estos nombres eran para el tramo que cubre desde el Bajo hasta la actual avenida Callao. Y aunque después vino el ensanche (el primer tramo se inauguró en 1936), sigue con ese apelativo de “calle” (y no avenida),  por aquellos tiempos en los que la gente se saludaba de vereda a vereda y el tranvía afeitaba  el borde de los cordones.

La decisión de convertirla en calle ancha venía de los tiempos en que Bernardino Rivadavia era secretario de Gobierno de MARTÍN RODRÍGUEZ (1822). Quería que tuviera 30 varas (26 metros). El tema se retomó recién en 1910, cuando el intendente JOAQUÍN MANUEL DE ANCHORENA, mediante una ordenanza, pidió ejecutar aquella iniciativa. Era el momento del Primer Centenario de la Revolución de 1810 y Buenos Aires aspiraba a destacar su condición de ser la “París de América del Sur”. Entonces ya se pensó en una nueva línea de construcción para la vereda de los números pares. Es decir: la más cercana a la paralela calle Lavalle.

En 1928, el Gobierno Nacional contrató un empréstito con un Banco norteamericano para hacer frente a los gastos que demandará la expropiación, de propiedades, que será necesario demoler, pero la crisis económica de 1929 obligará  a suspender el proyecto. Las obras, que comenzaron con la demolición de los edificios que estaban ubicados sobre la vereda Norte, recién empezaron en 1931 con el tramo comprendido entre las calles Paraná y Uruguay, durante la intendencia de JOSÉ GUERRICO, quien también proyectó tener avenidas semejantes en las calles Córdoba y Santa Fe (hacia el Noreste) y Belgrano e Independencia (hacia el Sur).

Las tareas para el ensanche de ese primer tramo (entre Uruguay y Parará), finalizaron en 1936 y el 12 de octubre de ese año, se realizó la ceremonia de inauguración, punto de partida para la renovación de los trabajos para terminar con la “Corrientes angosta” y su típica esquina con Esmeralda, que se convertirán así en símbolos de la ciudad anterior a la modernidad.

La fama de la vida nocturna sobre la calle Corrientes se basaba en los muchos cafés, las confiterías y los teatros que se acumulaban en la zona desde Callao hasta Leandro Alem. En el cruce con Suipacha ya no estaba la pulpería El Caimán (aquella que lucía sus toneles de vino en la calle para que fueran referencia) ni en Reconquista la casa de MARIE ANNE PÉRICHON DE VANDEUIL, casada con THOMAS O’GORMAN, a quien todos conocían como “la Perichona” y que cuando su marido la abandonó, fue la amante de SANTIAGO DE LINIERS. Pero en una de las esquinas de Suipacha se destacaba la Antigua Pastelería “Reybaldi y Gaudini”, famosa por el pan dulce artesanal que elaboraba. Después, en el cruce con Esmeralda, la familia REYBALDI instaló la “Confitería del Buen Gusto”, frente al café “Guaraní”, donde solían parar CARLOS GARDEL y JOSÉ RAZZANO. La lista podría convertirse en interminable si se mencionaran todos los lugares. Pero algo de lo que se llevó la piqueta del ensanche y que merece destacarse es el viejo Teatro de la Ópera que cayó en 1935.  De todas maneras, algo de la vieja bohemia se mantuvo porque calificaron a Corrientes como “la calle que nunca duerme”. Y como contraposición al primitivo nombre de Sendero del Sol, también la llamaron Sendero de la Luna, en alusión al mundo nocturno que se vivía en las décadas de 1940 y 1950, con el tango como protagonista central de bares y cabarets.

Hoy, con una década y media del siglo XXI encima, la “calle” Corrientes todavía mantiene alguno de sus rasgos que la hacen referente de los porteños. Claro que no es lo mismo desde Callao hacia el Oeste, cuando deja atrás la zona de San Nicolás y atraviesa otros cuatro barrios (Balvanera, Almagro, Villa Crespo y Chacarita). Lo que sí conserva en sus entrañas y a lo largo de sus nueve kilómetros es el recorrido de la línea B del subte. Su primer gran tramo entre las estaciones Lacroze y Callao se inauguró el 17 de octubre de 1930. El segundo, hasta Carlos Pellegrini, el 22 de junio de 1931. Y el tercero, hasta Alem, el 1° de diciembre, también de 1931. Su construcción, con Corrientes aún angosta, requirió mucho esfuerzo en el trabajo y también se llevó la vida de muchos obreros (información completada con datos extraídos de una nota del historiador Eduardo Perise)

5 Comentarios

  1. Silvia Finino

    Lamento mucho que los comentarios y relatos acerca del ensanche de Corrientes ocurrido en la década del ’30 se copien unos a otros y que sea imposible encontrar alguno diferente, más pormenorizado, porque parece que dichas obras hubieran concernido solamente a la vereda norte entre Uruguay y Paraná… nada se dice del resto de las cuadras ni de su demolición. De modo tal que el investigador, o simplemente el curioso, debe contentarse con la simple observación y lo poco que dicen los textos consultados….una pena

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  2. Osvaldo Rubén Vardaro

    Alguien sabe una proveeduría de artículos de sastrería llamada la fama aproximadamente en 1920 en la calle corrientes a qué altura quedaba muchas gracias.contestar a ovardaro@gmail.com

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  3. Anónimo

    Comparto lo que escribe el señor Vardaro, no me queda claro que si las obras se iniciaron entre Paraná y Uruguay (¿En qué dirección continuaron?) la inauguración se produjo en F. Lacroze. Además, si durante 1929 se suspendieron las obras…¿Es posible que en apenas un año se inaugurara la Avenida? Me parece increíble

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    1. Horacio (Publicaciones Autor)

      Señor Anónimo: Según lo consigno en mi página, las obras para el ensanche de la Avenida Corrientes se iniciaron en 1931 y finalizaron en 1936

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  4. Anónimo

    Omití dar mis datos. No tengo los otros solicitados

    Norberto Angiocchi
    4501-8529

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