LA ASAMBLEA GENERAL CONSTITUYENTE DEL AÑO XIII (31/01/1813)

Convocada por el Primer Triunvirato, mediante un decreto cuyo artículo 6º establecía que la provincia de Buenos Aires (por ser la de mayor importancia y población), sería representada por cuatro diputados, mientras que las demás capitales provinciales nombrarían a dos y el resto de las ciudades solamente uno y que según su artículo 8º ordenaba que “los poderes de los diputados serán concebidos sin limitación alguna y sus instrucciones no conocerán otro límite que la voluntad de los poderdantes”, el 31 de enero de 1813, inauguró sus sesiones la Asamblea General Constituyente,  cuyos representantes surgieron de  elecciones libres y espontáneas, por lo que figuras ilustres se incorporan a ella: VICENTE LÓPEZ, VALEN GÓMEZ, CAYETANO RODRÍGUEZ, FRAY JUAN IGNACIO CASTRO BARROS, HIPÓLITO VIEYTES, JOSÉ MOLDES, MANUEL DE SARRATEA e IGNACIO CHORROARÍN, entre otros, quienes juraron “promover los derechos del pais, con tendencia a la felicidad común de la América”.

Considerada como una de las cuatro grandes convenciones argentinas (junto con el Cabildo abierto de Mayo de 1810, que produjo la revolución emancipadora, el Congreso de Tucumán que en 1816 declaró la Independencia y el Congreso Constituyente de Santa Fe que redactó la Constitución de 1853) aunque no hizo una explícita declaración de independencia y no concretó la adopción de una Constitución, para lo que había sido convocada (1), su trabajo aseguró lo primero y  removiendo las autoridades coloniales vigentes y  favoreciendo el despertar de una conciencia reformadora entre el pueblo, preparó el camino para lo segundo. Sabemos que el Segundo Triunvirato surgió del movimiento popular del 8 de octubre dirigido por la Logia Lautaro y que revolucionarios exigieron la inmediata convocatoria de una Asamblea General, que debía realizarse en el término de noventa días.

Las provincias habían manifestado reiteradamente su oposición al centralismo de Buenos Aires y para satisfacer esa opinión del interior, el nuevo gobierno publicó el 24 de octubre de 1812 una proclama convocando a elecciones para diputados. El Reglamento de esta convocatoria establecía la forma de elección de los diputados, el número de esos representantes y la composición de la Asamblea. Los alcaldes de barrio de cada ciudad principal, debían reunir a los vecinos “libres y patriotas”, los cuales elegirían un elector a pluralidad de votos, para que posteriormente, esos electores concurrieran a sus respectivos Cabildos para proceder a la elección del o los diputados que los representaría en la Asamblea. Cabe mencionar que la gran mayoría de los electos para ello, respondían a la Logia Lautaro..

La Asamblea del Año XIII, fue la primera de carácter nacional argentino, y si bien no cumplió con su primer objetivo de dictar una Constitución, realizó una amplia y fecunda labor, especialmente en el primer período de sesiones, que se prolongó desde el 1º de febrero hasta el 18 de noviembre de 1813, en cuyo transcurso los diputados trabajaron intensamente y con espíritu auténticamente revolucionario, llegando a votar 114 resoluciones durante este primer período de su gestión. Ese día de febrero de 1813, después de celebrarse un Tedeum, oficiado en la Iglesia Catedral, los Diputados electos, acompañados por autoridades eclesiásticas y militares se dirigieron al edificio del Consulado, que había sido destinado a la nueva corporación ubicado en la calle San Martín, donde hoy tiene su sede el Banco de la Provincia de Buenos Aires y siendo las 12 horas, se dio comienzo a la sesión inaugural de esta histórica Asamblea Constituyente, compuesta por representantes de todas las provincias libres del antiguo Virreinato. Los Diputados electos el 24 de octubre anterior prestan juramento de dos en dos, comprometiéndose a sostener la religión católica y a promover los derechos de la causa del país y el bien y la felicidad común en América y luego, el doctor JUAN JOSÉ PASO, que como Presidente del Triunvirato ejercía, interinamente, la presidencia de la Asamblea, les dirigió una ligera alocución, serena y digna, expresando: “Cerca de tres años hemos corrido desde el principio de nuestra Revolución a paso vacilante y sobre sendas inciertas, por falta de un plan que trazase indistintamente las rutas de nuestra carrera y destino. Tal vez este es el único principio que ha originado la variedad de opiniones y la división de partidos que han debilitado considerablemente nuestra fuerza moral, que es de la mayor necesidad encontrar… El Gobierno cree pueda lisonjearse de haber llenado en esta parte el voto público con la convocatoria de los señores diputados que hoy se ven reunidos para la celebración de la asamblea que va a formarse: el Gobierno tiene mil votos que esperar que los señores representantes responderán dignamente a la distinguida confianza de sus altos destinos.., desde este punto, toda autoridad queda concentrada en esa Corporación augusta, de la que han de emanar las primeras órdenes y disposiciones que el Gobierno, con las Corporaciones que le acompañan, se retira a esperar en su posada para darles el más pronto y debido lleno, luego que, constituida, se digne comunicárselo.”, retirándose en seguida, para dejarles entregados a sus funciones. Siendo las 14, 00 horas, se levanta la sesión, para reiniciar las actividades de la Asamblea al día siguiente, con la realización de su primera sesión ordinaria.

Primera sesión ordinaria. El 1º de febrero de 1813, y siendo las ocho de la mañana con la presidencia del joven Diputado por Corrientes, CARLOS MARÍA DE ALVEAR y actuando como Secretario HIPÓLITO VIEYTES, se realizó la primera sesión ordinaria de la Soberana Asamblea General Constituyente, instalada el día anterior, con la presencia de los siguientes representantes provinciales: Carlos María de ALVEAR (Corrientes), Francisco ARGERICH (Luján), Vicente LÓPEZ Y PLANES, Hipólito VIEYTES y JOSÉ VALENTÍN GÓMEZ (Buenos Aires), Juan LARREA y Gervasio Antonio POSADAS (Córdoba), Agustín José DONADO (San Luis), Bernardo de MONTEAGUDO (Mendoza), Tomás Antonio VALLE (San Juan), Mariano PERDRIEL (Santiago del Estero), José Fermín SARMIENTO (Catamarca), Juan Ramón BALCARCE (Tucumán), Pedro José AGRELO y José de MOLDES (Salta), Pedro Pablo VIDAL (Jujuy). Después se incorporarán Manuel LUZURIAGA (Buenos Aires), Ramón Antonio de ANCHORIS (Entre Ríos), Francisco ORTIZ (Corrientes), José de AMENÁBAR (Santa Fe), Agustín Pío ELÍA y José Gregorio BAIGORRI en reemplazo de Larrea (Córdoba), Pedro Ignacio CASTRO BARROS (La Rioja), Nicolás LAGUNA (Tucumán), Simón DÍAZ DE RAMILA y Gregorio Ferreira (Potosí), Pedro Ignacio RIVERA (Mizque), José María SERRANO y Ángel Mariano TORO (Charcas).

La Asamblea empezó por declarar que en ella residía la representación y ejercicio de la Soberanía de la Provincias Unidas del Río de la Plata. Nombró en seguida como su Presidente al representante de Corrientes, el Diputado CARLOS MARÍA DE ALVEAR y Secretarios a JOSÉ VALENTÍN GÓMEZ e HIPÓLITO VIEYTES.. Dispuso luego dejar provisionalmente las responsabilidades del Poder Ejecutivo, en manos de las personas que hasta ese momento lo ejercían, previa prestación, ante ella, del juramento que había sancionado y en el que, por primera vez, se prescindía de prometer fidelidad a Fernando VII (como se había comprometido el Triunvirato el 20 de octubre de 1812 al firmar el “Tratado de Pacificación” con JAVIER DE ELÍO, virrey del Río de la Plata no reconocido por el Gobierno de Buenos Aires. Finalmente se discutió el orden en el que serán tratados, según su prioridad, los diversos asuntos que se pondrán a consideración de los Diputados,  pasando de inmediato a un cuarto intermedio hasta el día siguiente, para iniciar a las 8 de la mañana, la segunda sesión ordinaria de la Asamblea (2).

El 1º de junio fueron rechazados los diplomas que acreditaban a los representantes de la Banda Oriental, al ser consideradas “inadmisibles” las propuestas presentadas por los Diputados orientales instruídos por ARTIGAS. En el seno de la Asamblea se consideraba que aún no era oportuno romper totalmente los lazos con España y con la excusa de una supuesta imperfección de los títulos de estos enviados, se los rechazó (3). La labor de esta Asamblea durante el que fue su primer período de sesiones, incluyó una serie de reformas que transformaron el escenario político de estos nuevos territorios: Un rápido resumen de las reformas políticas, sociales, judiciales, eclesiásticas, económicas y militares que impulso esta Asamblea, deberá incluír la declaración de la soberanía del pueblo, el reemplazo del sello real patrio, que también apareció en el nuevo sistema monetario; la adopción del estandarte azul y blanco usado inicialmente por Belgrano en 1812 como bandera; la aprobación de algunas reformas económicas; el mejoramiento de la organización y la disciplina del ejército (dispuso que el grado de “Brigadier general” fuera el más alto grado del escalafón, prohibió el uso indebido del uniforme y ordenó aplicar muy severos castigos a los desertores). La implementación de un programa esencial de cambios básicos y reformas sociales e institucionales; el impulso de diversas reformas eclesiásticas y aunque reconoció a la Iglesia Católica Romana como Iglesia oficial, garantizó la tolerancia  religiosa y la Iglesia argentina fue declarada independiente de toda autoridad foránea. Se reasumió el patronato eclesiástico; a los sacerdotes se les prohibió tomar sus votos finales antes de los treinta años, se secularizaron los fondos religiosos de los hospitales y se reformó la administración eclesiástica. Se crearon nuevas divisiones para la administración política, dando lugar a los orígenes de las modernas provincias argentinas. No se abolió la esclavitud, pero “como un homenaje a la Humanidad, y en desagravio a la Justicia”, se decretó la libertad de vientres, declarando libres a todos los hijos de esclavos que hubieran nacido desde el 31 de enero en adelante y  fueron declarados libres los hijos de esclavos y los esclavos ingresados al país. Ordenó la clausura del tribunal de inquisición, la abolición de los instrumentos de tortura y de los castigos escolares.

Hizo suyos los fundamentos de la Junta Grande que el 1º de setiembre de 1811 había dispuesto el cese de “la mita”, el “yanaconazgo” y “la encomienda” y declaró absoluta y terminantemente extinguidos a estos despiadados sistemas de explotación del hombre. A los indios se los relevó del pago del tributo y de los trabajos forzados y se los declaró libres e iguales. Se prohibió el uso de títulos de nobleza, se abolió el mayorazgo a favor de una herencia igual para todos los hijos y se prohibió la tortura durante las investigaciones criminales. Se declaró la inviolabilidad de los miembros de la Asamblea. Se decretó que en el término de quince días fueran removidos todos los empleados civiles, militares o eclesiásticos, que siendo de origen europeo, no hubieren obtenido el título de ciudadanos, se ordenó retirar de todos los edificios públicos el escudo de España, y se deslindaron las atribuciones de los poderes públicos. Además de otras resoluciones de índole político-institucional, la Asamblea resolvió luego en sus diversas sesiones la redacción de un Diario de sesiones: “El Redactor de la Asamblea del año 13”. Quitó de la moneda el busto del rey y dispuso la acuñación de monedas sustituyendo la imagen real por el sello de la Asamblea, declaró fiesta cívica el 25 de mayo. Dispuso la adopción de un Himno sobre la base de la canción patriótica escrita el año anterior por Vicente LÖPEZ Y PLANES con música de Antonio Blas PARERA y dispuso la creación de una Academia Militar para formar oficiales y encomendó a Pedro Cerviño, la redacción de los planes de estudio y a fin de mayo de 1813, creó el Instituto Médico-Militar, y lo puso a cargo del doctor Cosme M. Argerich. Finalmente, esta Asamblea clausuró sus sesiones el 18 de noviembre de 1813. (4)

Convocada por segunda vez por el Segundo Triunvirato, a raíz de la existencia de graves problemas internos,  el 21 de enero de 1814 se instaló nuevamente en Buenos Aires, con Diputados representando a todo el país, con el objeto de proveer las bases legales e institucionales para instalar un nuevo gobierno autónomo, aunque no completamente independiente de España, según el parecer de muchos de ellos en ese entonces. Sesionó brevemente, pues lo hizo hasta el 8 de febrero de ese mismo año, fecha en la que sancionó la Ley de anmistía. Los diputados volvieron a reunirse desde el 25 hasta el 29 de agosto, ocasión en la que se votaron escasas leyes. El organismo carecía ya de una orientación definida y vacilaba peligrosamente ante la presencia de diversos problemas que imponía la política de esa época. Finalmente, la Asamblea se reunió nuevamente en enero de 1815, hasta que, una situación de extrema inestabilidad institucional, agravada por insuperables disensiones internas, provocó que se determine su clausura el 26 de enero de 1815, tras lo cual publicó un “Manifiesto”.

Los crecientes conflictos que enfrentaban a los grupos artiguistas con los líderes porteños, complicados en una estéril lucha por el poder, finalmente desembocaron en la abolición del Triunvirato y en la creación del Directorio, cargo para el que fue nombrado Gervasio Antonio de Posadas, que asumiendo como Director Supremo, reunió en una sola persona, las responsabilidades del poder ejecutivo

(1). Uno de los primeros propósitos de esta Asamblea había sido redactar y adoptar una Constitución, pero cuando se presentaron tres proyectos: uno por la Comisión designada para ello, otro por la Sociedad Patriótica y un tercero, presentado por los partidarios del caudillo oriental Artigas, que era muy similar al contenido de la Constitución de la Confederación de los Estados Unid1os, y en el que se proponía la autonomía provincial con un mínimo poder nacional, en contraste con los otros dos, que eran fuertemente centralistas, la Asamblea decidió no considerar ninguno de ellos (ver “Proyectos de Constitución presentados ante la Asamblea del Año XIII” en Crónicas)

(2). El Decreto que dictó en esta fecha, contiene las siguientes resoluciones: Artículo Primero: “En esta Asamblea reside la representación y el ejercicio de la soberanía de las Provincias Unidas del Río de la Plata. Artículo Segundo: Que el Presidente lo sea  el señor diputado por Corrientes, CARLOS MARÍA DE ALVEAR. Artículo Tercero: Que sus Secretarios para el despacho, lo sean los diputados de Buenos Aires don VALENTÍN GÓMEZ y don HIPÓLITO VIEYTES. Artículo Cuarto: Que las personas de los diputados que constituyen la Soberana Asamblea son inviolables y no pueden ser aprehendidas, ni juzgados, sino en los casos y términos que la misma Soberana Asamblea determine. Artículo Quinto: Que el Poder Ejecutivo quedase delegado interinamente en las mismas personas que lo administran con el carácter de Director Supremo. Artículo Sexto: Que para que el Poder Ejecutivo pueda entrar en el ejercicio de las funciones que se le delegan comparezca a prestar el juramento de reconocimiento y obediencia a esta Autoridad Soberana.

(3). El rechazo de los diputados de la Banda Oriental por parte de una mayoría “alvearista” , complicó aún más la situación del Triunvirato que vio peligrar el éxito del sitio de Montevideo ante el abandono de Artigas y debió aceptar, sin poder evitarlo, el fortalecimiento del caudillo oriental, que ponía en peligro los proyectos monárquicos de Alvear. Recordemos que la mayoría de los integrantes de la Asamblea, seguidora de Alvear, fueron los que decidieron el rechazo de los diputados de la Banda Oriental, porque de hacerlo, se incrementaría con ellos, la influencia del general San Martín, de quien, en esos momentos, Alvear estaba absolutamente distanciado y en franca oposición por el rechazo del Gran Capitán a sus ideas y proyectos.

(4) Finalmente dispuso registrar en un libro, el nombre de los héroes de la emancipación

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