LA ARMERÍA REAL (1810)

En 1810, los únicos establecimientos dedicados a la manufactura de armas eran la “Armería Real”, a la que más tarde se llamó “Sala de Armas”, y el “Parque de Artillería”. La primera, que estaba instalada en el Fuerte de Buenos Aires,  era un simple depósito de armas de fuego portátiles y de armas blancas. Almacenaba los cañones, obuses y morteros que no se hallaban en servicio, las municiones para estas armas y para las de fuego portátiles. El “Parque de Artillería”, que se hallaba emplazado en las barrancas del Retiro, detrás del cuartel del mismo nombre, comprendía los “Talleres de Maestranza”, que estaban divididos en dos secciones: carpintería y herrería, donde se desempeñaban un maestro mayor y ocho oficíales y peones. El exiguo personal exime de señalar la precariedad y modestia de estas instalaciones, que servían también como taller de reparaciones donde se construían y reparaban carruajes y cureñas para cañones. Se fabricaban también sables, espadas y lanzas y servía como taller de reparación y montaje del material de artillería y de sus cartuchos o cargas de pólvora para todas las armas. Anexos a él y dependientes del mismo, estaban el “Laboratorio de Mixtos” y los “Depósitos de Pólvora”. Paralelamente, a estas dos dependencias, algunos establecimientos del interior del país, principalmente situados en Córdoba y Tucumán, producían mochilas, portafusiles, monturas, caramañolas, cajas de guerra y demás elementos bélicos, pero no armas..

 

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