LA ADUANA NUEVA (1859)

La “Aduana Nueva” o como también se la llamaba “Aduana Taylor”, estaba donde hoy es el Paseo Colón, entre Rivadavia e Hipólito Irigoyen y fue el primer edificio público que se construyó durante la época de la Organización Nacional, cuando JUSTO JOSÉ DE URQUIZA ejercía la presidencia de la República, según la Constitución de 1853  y el primero que ocupó tierras ganadas al Rio de la Plata. Fue conocida como la “Aduana Nueva”, para distinguirla de la antigua Aduana colonial que estuvo emplazada en una vieja casona de la actual avenida Belgrano y también fue llamada “Aduana de Taylor”, en homenaje al autor del proyecto.

Hasta esa época, para la carga y descarga de mercaderías que llegaban o partían de Buenos Aires,  era utilizado el puerto de La Boca, a  la entrada del Riachuelo, donde un simple Resguardo controlaba el acceso y unos precarios muelles construídos frente a la ciudad, permitían que las barcazas y los carros de grandes ruedas,  acercaran  a los pasajeros, ya que la poca profundidad del río, obligaba a los barcos a permanecer anclados a casi un kilómetro aguas adentro.

Debido al crecimiento de la actividad comercial de un país claramente abierto a la importación y al aumento en el calado de los barcos que comenzaron a utilizarse en el tráfico marítimo, este puerto se hizo inadecuado y fue  necesario contar con un amarradero de aguas profundas, con Aduana para el control y de fácil acceso desde el centro de la ciudad. Con este objetivo, en 1855,  se realizó un concurso en el que intervinieron tres proyectos, siendo seleccionado el que presentara el ingeniero inglés EDWARD TAYLOR, que incluía en el suyo, la construcción de un muelle para pasajeros.

La obra, concebida como una mega y fastuosa puerta de acceso a la ciudad de Buenos Aires, quizás para borrar la presencia como tal, del llamado “Caserón de Rosas”, cuyo recuerdo aún lastimaba los sentimientos de los porteños, estaba situada, ocupando terrenos ganados al río, lindando con las paredes posteriores del Fuerte y mirando al río, justo detrás de la Casa de Gobierno, antiguamente Fuerte y Palacio de los Gobernadores que aun existía en esa época.

Comenzó a construirse en 1855, debiendo procederse como primera medida a demoler parte del viejo Fuerte y a rellenar y compactar un vasto sector de tierras ocupado por las aguas del Río de la Plata. Pronto comenzó a surgir esta inmensa “Aduana Nueva”, que era en realidad, un conjunto de edificios de los cuales el principal, con frente al río, tenía forma de semicírculo y  contaba con cinco pisos destinados a servir como depósitos y cincuenta y un almacenes abovedados rodeados exteriormente por galerías para facilitar la circulación. De la torre central rematada por un reloj y un faro, partía un espigón de madera de 300 metros de largo, que era utilizado como muelle principal de carga y descarga, muy apto para el servicio a barcos de gran calado. Existían también depósitos sobre la calle Victoria, hoy Hipólito Irigoyen, y rampas en curvas que unían la Plaza de Mayo con el Paseo de Julio, hoy Leandro N. Alem, por donde los carros, cargados con mercaderías, podían llegar hasta el “Patio de Maniobras”, lugar donde se re expedían las cargas hacia su destino final. A sus dependencias interiores, se entraba por lo que hoy es el arco central de la Casa de Gobierno.

Mientras se terminaba su construcción, se habilitó por poco tiempo un viejo caserón en la esquina sudoeste de las actuales Av. Paseo Colón y Garay, llamada la “Aduana de Lanús” y luego de cuatro años, pudo por fin ser inaugurada en 1859. Consta que en total costó unos 16 millones de pesos, cifra exorbitante para aquella época, pero no fue un mal negocio, porque esta Aduana permitió mostrar al mundo el poder económico y la pujanza de una ciudad que crecía vertiginosamente y la importancia que había alcanzado su Puerto, para las actividades vinculadas con el comercio exterior. La “Aduana Nueva”, luego de que se le incorporaran numerosos anexos y otras obras secundarias para ir adaptándola a las exigencias de un tráfico cada vez mayor, en 1894 fue finalmente demolida hasta el primer piso, para dar lugar a las obras de Puerto Madero, quedando su base sepultada bajo la actual Plaza Colón. Hoy la Aduana está en la esquina de las actuales avenidas Belgrano e Ingeniero Huergo (ver La Aduana Argentina).

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