Huinca

Los antigüos aborígenes araucanos, que ocuparon la Patagonia argentina, desplazando a los “pampas”, no reconocían diferencias religiosas entre los conquistadores españoles y luego entre los criollos, Para ellos todos los hombres blancos eran cristianos, lo mismo que todos eran considerados españoles, así fueran italianos, alemanes o ingleses. Fue por eso que en su lengua, llamaban “huinca” a los cristianos de piel blanca y extranjeros, es decir a todo aquél que no fuera de su etnia. El semicastellanizado grito con el que atronaba la tierra durante sus malones: “matando huinca” expresaba “matar al cristiano” y hasta cuando rendían homenaje a la bravura de algún milico, decían “huinca toro”, como lo llamaban al coronel Lucio V. Mansilla, declarando su admiración hacia este bravo coronel. Este vocablo aborigen ha quedado instalado en topónimos tales como “Huinca-Renancó” y “Huinca Rupu” (“aguada” y “camino” del cristiano respectivamente), localidades de la provincia de Río Negro.

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