HONRAS AL GENERAL PAUNERO (28/1/1891)

HONRAS AL GENERAL PAUNERO. En la fecha, desde Montevideo, FORTUNATO FLORES dirigió la siguiente nota a ENRIQUE B. MORENO, entonces ministro plenipotenciario y enviado extraordinario de la República Argentina ante la República Oriental del Uruguay: “En breves días deben arribar a estas playas los restos mortales de uno de los más esclarecidos héroes del Plata, el general WENCESLAO PAUNERO y como la Comisión que presido, destinada a tributarle los honores fúnebres a su paso, como símbolo de la gratitud de los hijos de ambas márgenes del Plata, le ha nombrado a vuestra excelencia su Presidente Honorario y me ha encargado comunique a vuestra excelencia su nombramiento en la seguridad de que el digno representante de la patria de San Martín, aceptando el puesto que la comisión le ha designado, persuadida de que la patria y la veneración a sus héroes, ha sido su norte como ciudadano y como digno representante de la República Argentina. Al mismo tiempo, en nombre de la Comisión que presido, ruego a vuestra excelencia quiera dignarse recabar del gobierno que representa, el correspondiente permiso, para desembarcar en esta ciudad los restos del general Paunero, a fin de tributarles los honores que constituyen el objetivo de la comisión que presido.” Los restos del ilustre general Wenceslao Paunero, que falleció en Río de Janeiro el 7 de junio de 1871, fueron traídos desde esa ciudad brasileña hasta la República Argentina a bordo del buque “Almirante Brown” y fueron sepultados en la Capilla del cementerio de San Juan Bautista, en la ciudad de Buenos Aires. El 31 de enero de 1891, se realizó la exhumación de sus restos, en presencia de los ministros de Estado del Brasil, representantes del cuerpo diplomático, cónsules y la oficialidad del Almirante Brown, trasladándose acto continuo al Arsenal de Marina, donde fueron recibidos por una comisión especial del ejército y de la armada brasileñas encabezada por los ministros de guerra y de la marina, general FROLA J. COUTRA y almirante FOSTER-VIDAL respectivamente, quienes con otros dignatarios, condujeron el féretro a pulso hasta dejarlo a bordo de la goleta oficial que debía conducirlo hasta nuestro buque “Almirante Brown”, para ser trasladado a la República Argentina.

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