HOME POPHAM ES LLEVADO A JUICIO (00/10/1806)

El bergantín inglés “Loudon”, que llegó ayer a esta rada, trajo una noticia sorprendente: el comodoro sir HOME POPHAM fue juzgado y sentenciado por una corte marcial constituida al efecto, acusado de actuar en el Plata sin la correspon­diente orden de su gobierno, dejando para ello des­guarnecida la plaza del Cabo de Buena Esperanza”.

Así rezaba la noticia aparecida en “La Gazeta”, dando cuenta del juicio que se le iniciara al comandante naval de la fracasada primera invasión de los ingleses a Buenos Aires. Fue natural la satisfacción que ella traía a los sufridos porteños, que lejos estaban de imaginar, que Inglaterra ya estaba pensando en una nueva invasión a estas tierras y los hechos demostraron después que eso del juicio a POPHAM fue solamente una farsa montada para desligar al gobierno inglés del fracaso de una expedición, de cuyos más pequeños detalles, estaban perfectamente al tanto, responsabilidad que no podían dejar al descubierto, sin denunciar su inquebrantable decisión de quedarse con las supuestas riquezas que se imaginaban podían obtener, dominando estos territorios, que legalmente le pertenecían a España, país que en esos momentos, no convenía poner en contra.

POPHAM estaba en esos momentos con su escuadra bloqueando Montevideo y a la espera de los refuerzos procedentes del Cabo y de Inglaterra, cuando recibió la orden de regresar a Inglaterra para ser juzgado por un consejo de guerra. Se embarcó inmediatamente y al llegar a su patria, debió constituirse en arresto hasta la iniciación del juicio.

Por orden del Almirantazgo la corte marcial estaba compuesta por un almirante, cuatro vicealmirantes, tres contralmirantes y cinco capitanes de navío, número inusitado que sorprendió mucho. Los periódicos comentaban abundan­temente el caso y opinaron sobre las razones de la ani­mosidad del Almirantazgo hacia el acusado marino. Entre ellas se mencionaba la amistad que lo unía al canciller PITT y su disconformidad con la actual política del gobierno.

La causa fue rápidamente substanciada. En hábil defensa, POPHAM  reconoció que, si bien había actuado sin tener “positivas órdenes ni expresa autoridad para , un empleo de esa especie de las fuerzas a mis órdenes”, la grandeza de Inglaterra se debía en buena parte al espíritu de responsabilidad y de iniciativa de sus marinos”.

La sentencia pronunciada el 7 de marzo de 1807 dice textualmente: “La Corte es de parecer que la conducta de sir HOME POPHAM merece ser gravemente censurada, por haber retirado del Cabo de Buena Esperanza la totalidad de las fuerzas navales que mandaba,  llevándolas al Río de la Plata; pero en consideración a las circunstancias, se limita a declararle muy reprensible, y en consecuencia le i reprende”.

Al regresar a tierra luego de dictada la sentencia, POPHAM fue ovacionado por un público numeroso que seguía con interés el proceso y el gobierno “de su graciosa majestad”, aceptó la decisión del tribunal. Es de señalar que Popham, restituido a su mando, comandó la flota que bombardeó la capital de Dinamarca y hundió la flota danesa que le salió al encuentro. La incursión naval dirigida por POPHAM se debió, según trascendió, al deseo de frustrar una posible alianza entre Dinamarca y Napoleón, lo que llevó al gobierno británico a intimidar al gobierno de Copenhague con esa acción.

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