FUSILAMIENTO DEL CORONEL JUAN CRISÓSTOMO ÁLVAREZ (17/2/1852)

FUSILAMIENTO DEL CORONEL JUAN CRISÓSTOMO ÁLVAREZ. Vencido en los Campos del Manantial por el general rosista CELEDONIO GUTIÉRREZ, Gobernador de Tucumán, el coronel JUAN CRISÓSTOMO ÁLVAREZ fue ejecutado. Antes de caer ante el pelotón de fusilamiento, el valeroso soldado le había escrito a su mujer, FRANCISCA ARÁOZ: “En este momento voy a morir. Empero, debes resignarte, porque mi delito no es otro que haber tomado las armas para conquistar la libertad del suelo de mi nacimiento. Persevera en la virtud como siempre y cuida de nuestros hijos.” Después se cuadró y esperó sereno la descarga que lo mató. Habla nacido en Tucumán en el año 1819 y en 1835, ingresó en la carrera de las armas en calidad de Portaestandarte de la escolta del Gobernador JUAN MANUEL DE ROSAS. Ya con el grado de teniente de coraceros, actuó en la batalla de Chascomús y su comportamiento en esa acción fue descrito así por el historiador ARTURO J. CARRANZA: “En semejante conflicto…, un pelotón de coraceros dirigido por el teniente Juan Crisóstomo Álvarez, joven de coraje romancesco y el que en pelo, con la cabeza ama­rrada con un pañuelo, al estilo “pampa”, con llamas en los ojos, espuma en los labios y los puños de la camisa vueltos atrás hasta más arriba del codo, desfigurado por el sudor, el polvo y la fiebre sangrienta del combate, blandiendo su te­rrible lanza al frente de ese grupo de titanes de rostro humano…” Ligado por lazos de parentesco con cl general GREGORIO ARÁOZ DE LA MADRID e influido por este ilustre guerrero no titubeó en pasarse al bando de los unitarios. Así, tomó parte, activamente, y con el vigor que lo caracterizaba, en los principales acontecimientos que sucedieron en esa época turbulenta, en la sangrienta lucha entre federales y unitarios. El 26 de diciembre de 1846 cayó prisionero de las tropas rosistas y fue encarcelado durante más de dos años. Logró su libertad gracias a la intervención del Ministro plenipotenciario de Inglaterra, ENRIQUE SOUTHERO, que rogó por él a doña MANUELITA ROSAS, la hija de JUAN MANUEL DE ROSAS. Recuperada su libertad se trasladó y radicó en Copiapó, Chile y el 12 de enero de 1852 pasó a la frontera argentina, acaudillando cuatrocientos hombres a fin de derrocar al gobernador de Tucumán, general CELEDONIO GUTIÉRREZ, a quien, el 4 de febrero, después de un sangriento combate, derrotó en Los Cardones. Prosiguíendo su marcha sobre Tucumán, el día 10 dc febrero, derrotó al comandante PÉREZ en el combate de Las Tapias. Finalmente, la suerte le fue adversa en El Manantial, donde fue sorprendido en plena noche por las tropas pertenecientes al general Celedonio Gutiérrez. Después de una encarnizada lucha, viéndose perdido, seguido de varios soldados, se arrojó al río Salí, que se hallaba desbordado. El torrente de agua lo arrastró en su corriente, pereciendo casi todos en ese trance, pero é1 se salvó milagrosamente, hasta que cayó prisionero junto con sus amigos MANUEL GUERRERO y MARIANO VILLAGRA. El general Gutiérrez se mostró implacable y ordenó la ejecución inmediata de aquellos héroes.

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