DISTRIBUCIÓN DE SOLARES EN LA SEGUNDA BUENOS AIRES (1580)

El antigüo plano con la distribución de solares que hizo JUAN DE GARAY en 1580, fue copiado por orden del Cabildo. Abarcaba 144 manzanas de 140 varas de lado, separadas por calles de 11 varas de ancho (1 vara castellana = 0,835 m). El fundador destinó 45 manzanas, en su mayor parte divididas en cuartos, para solares urbanos, entre las actuales calles 25 de Mayo, Balcarce, Chile, Bolívar, Venezuela, Perú, Alsina, Chacabuco, Maipú, Lavalle, San Martín y Viamonte. A partir de los solares urbanos, se adjudicaron las huertas, hasta las actuales calles Cochabamba, Salta-Libertad y Arenales, configurando, con la traza urbana, un frente de 25 cuadras, que era el ancho del ejido. Éste se extendía una legua hacia el interior, es decir, hasta las actuales avenidas La Plata y Río de Janeiro, aproximadamente. Desde la chacra de LUIS GAITÁN (calle Arenales) y la ermita de San Sebastián (en los alrededores de la plaza San Martín), hasta San Fernando, se repartieron chacras que tenían de 350 a 500 varas de frente. Las diez primeras se extendían hasta colindar con el ejido (calle Arenales), y las demás tenían una legua de fondo. Más tarde se repartirían suertes de estancias desde el Riachuelo hasta Santa Ana (arroyo Tubichamini, que desemboca a los 35° S y 57° 35′ O), y en los parajes del río Luján, Cañada de la Cruz y Paraná de las Palmas. La traza urbana había sido ubicada en terreno alto, entre dos zanjones o “terceros” por donde desaguaban algunos bañados del interior: el Zanjón de Granados bajaba diagonalmente desde Constitución y desembocaba a la altura de la calle Chile y el Zanjón de Matorras, que bordeaba la actual calle Viamonte y zigzagueando, llegaba al río a la altura de la calle Tres Sargentos. A fines de 1608, HERNANDARIAS presidió la primera mensura oficial de la ciudad de Buenos Aires. De su plano original, se conserva una copia dibujada por el piloto agrimensor MANUEL OZORES (1792). Abarca la planta de la ciudad, con 25 cuadras de frente, su ejido y las “suertes de chacras y estancias” parceladas en las afueras, hasta el río de Las Conchas. En dicho plano se observa la boca del Ria­chuelo, por donde debían entrar los navíos, embocando desde frente a Retiro, a un tiro de cañón. A medida que fue cegándose, el Riachuelo abrió su desembocadura por la Boca del Trajinista, que salía hacia el sudeste.

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.