FESTEJO DE LA NAVIDAD EN EL NOROESTE ARGENTINO

Llega la Navidad y con ella las calles de nuestras provincias norteñas adquieren un color que las distingue de sus pares del resto del país. Es que allí reviven ceremonias ancestrales que ya desde el siglo XVII se celebraban para festejar el nacimiento del Niño Dios. Su calles se visten de luces, colores, regalos y alegría y su gente compite para armar el más original y emotivo “Pesebre” o en el más espectacular y “natural “Pesebre viviente” (1). Tradicionales, innovadores, de tamaño natural, con características regionales que los hacen únicos, con figuras hechas con cartón, adentro o en las puertas de las Iglesias o en escenarios naturales. Pueden admirarse en todos los pueblos y ciudades norteñas desde por lo menos, una semana antes de la Nochebuena.

Es que hoy, en ellas  todavía se celebra la Navidad con mucha unción y según rituales que llegan  desde tiempos remotos, cuando los jesuitas llegaron a esas  regiones a fines del siglo XVI y se mezclaron viejas tradiciones nativas con las que ellos traían de Europa. Por eso, aún hoy tenemos además de los Pesebres, la siembra del trigo (símbolo de abundancia),  la danza de las cintas (rito de lo fertilidad) y la adoración del Niño Dios bajo la luz de la luna..

En la provincia de Santiago del Estero, una provincia que es famosa por la pasión que tiene su gente por la música, el festejo de la Navidad se caracteriza por la infinidad de fogones, festivales y serenatas que durante siete días se realizan, sin dejar por ello de instalar sus pesebres donde se adora al Niño Dios, ni de realizar procesiones, como la que se organiza para su famosa Navidad de los Cerros”

Se dice que esa pasión por la música de los santiagueños es herencia dejada por FRANCISCO SOLANO (1), un sacerdote franciscano, violinista y cantor que estuvo por estos lugares allá por el siglo XVII. Fue él quien introdujo el festejo de la Navidad  y se dice que con la alegría de sus cantos, logró más conversiones entre los diaguitas, juríes y tonocotés que con la Biblia o sus sermones  (1).-El  27 de diciembre de 1725 Benedicto XIII, comprobados que fueron los milagros que se le atribuían, lo declaró Santo de la Iglesia Católica Apostólica Romana.

En la provincia de Salta, por ejemplo, en la ladera sur del Cerro San Bernardo, que con sus 1.471 metros de altura domina el horizonte de la ciudad capital, en un área de aproximadamente 4.000 metros cuadrados, se arma un Pesebre viviente que complementado con un escenario gigante, se mantiene durante nueve noches ofreciendo un increíble espectáculo artístico, cultural y religioso. Largas columnas de fieles que recorren sus senderos para llevar su ofrenda al Niño Dios,  mientras la música de la caja chayera, la quena, el tarka anata y el pincullo, invade el valle  con sones tristes y melancólicos,  hasta que a la medianoche del 24 /25 de diciembre, irrumpe acompañando con sus toques, la alegría del nacimiento de Jesús, dando comienzo a  la “danza de las cintas”, y a los bailes que se bailaron en épocas ya remotas, por nuestros ancestros los quichuas y aymaráes, como los “serpenteos”, que consisten en avances, retrocesos y genuflexiones que se realizan acompañando a las procesiones que se dirigen a los Pesebres para adorar a Jesús.

En la provincia de Tucumán tanto en la Catedral de la ciudad capital, como en cada una de las humildes Capillas o grandes Templos  que existen en esa provincia, para festejar la Navidad, se arman “Pesebres vivientes” que desde varios días antes de la Nochebuena, son visitados por los fieles que llevan sus ofrendas al Niño Dios. Llegada ésta, es el momento para que los coros de niños cantando villancicos, den la bienvenida a la numerosa concurrencia que acude para participar en la tradicional Misa de Gallo. Son famosos los festejos que para la Navidad se realizan en Colalao del Valle, una localidad ubicada sobre las riberas del río Santa María en los valles calchaquíes. Llegada la última semana de diciembre, luego de realizar la tradicional ceremonia de la “siembra del trigo”, para rogar por una buena cosecha y prosperidad para la aldea,  Colalao del Valle  se transforma. Su apacible y quieta vida, es alterada por una rumorosa actividad, donde se mezclan austeras ceremonias religiosas,  con el colorido bullicio de bailes y cantos y la algarabía que provocan niños y jóvenes adoradores de Jesús, ejecutando el “baile de las cintas”. Una vieja danza vinculada con la fertilidad en la cual los danzantes,  al compás de villancicos interpretados por quenas y bombos, se desplazan alrededor de un mástil,  mientras van  trenzando y destrenzando largas cintas de colores que penden de él y cantando «Destrencen las trenzas , vuelvan a trenzar, que el el Rey de los cielos, se va a coronar

En Catamarca, el festejo de la Navidad comienza el 23 de diciembre, con la celebración de la Santa Misa en El Calvario, un lugar de devoción que está ubicado en proximidades de El Rodeo, administrado por La Orden de los Frailes Menores (OFM) y la Orden Franciscana Seglar (OFS). Al día siguiente los festejos se trasladan a la Plaza principal de cada pueblo o ciudad, donde se han armado los tradicionales Pesebres, muchos de ellos “vivientes” y todos realizados mediante la entusiasta colaboración de los lugareños, que aportan los personajes y el material que le es  necesario (es famoso el que se arma en la “Plaza del Aborigen” en la ciudad capital). Orgullosos de su obra, verán luego largas filas de de hombres, mujeres y niños que se acercan para dejar su ofrenda al Niño Dios o para dejar un pedido de salud o trabajo. Entre las 20 y las 22 horas se oficia la Misa de Gallo y luego, nuevamente en la Plaza, una explosión de luces y colores sacude el cielo catamarqueño, cuando con un emocionante espectáculo de fuegos artificiales se festeja el nacimiento de Jesucristo. Luego, ya en sus hogares, los catamarqueños comparten  el tradicional chivito adobado, cocinado en horno de barro, al que le sigun los rosquetes, los alfeñiques  y el turrón hecho en casa.

En la provincia de Jujuy, la creación del «pesebre coya» con un Niño Dios personificado por un niño con  rasgos norteños, a quien dan su aliento una vicuña y una llama, en reemplazo de las bíblicas  vaca y burro,  asomando entre espinillos y cardones, dá un toque diferente a la escenografía tradicional. En diversos  lugares de la provincia se realizan exposiciones que recrean el «Nacimiento en la Puna» y tanto los «Pesebres» como las «Adoraciones al Dios-Niño”, son acompañados por los villancicos, representantes actualizados de antigüos rituales navideños.

Completa el rito, la vieja costumbre de llevar lo imagen del Niño a «pasar Misa» en la Nochebuena. Esto significa legitimar la imagen por medio del sacerdote, que la  bendice. La Iglesia así le otorga a la imagen eficacia simbólica  (Flora Guzmán  citando a Van Gennep). Cierran el festejo  las tradicionales empanadas jujeñas y el turrón, hecho en paila de cobre, lavado con sal y vinagre y repasado con agua pura.

Una mención especial merece una vieja costumbre que desde el siglo XX tiene como escenario el suburbio de Tolaba, en San Salvador de Jujuy  Allí eiste una Capilla donde se ha instalado uno de los Pesebres más bellos y antiguos de la provincia, y repitiendo una costumbre iniciada por JACINTA TOLABA en aquellos comienzos, miles de fieles portando su característico pañuelo color turquesa,  se dirigen al santuario para honrar al Niño Dios

Aunque no es una provincia perteneciente al NOA, incluímos en este informe a la provincia de Corrientes, por el festejo de la Navidad tiene un color especial otorgado por sus orígenes guaraníes.  Los Pesebres, armados en las casas de familia, están abiertos a la visita y devoción de los vecinos, que los adornan con flores y frutas de estación. En la Nochebuena visita a los niños el karaí Bosá, o Señor de la Bolsa, dejando sus regalos y después de la Misa del Gallo, se comparte la cena familiar, donde no puede faltar la sopa paraguayo, el chipá guazú y lo mandioca, acompañando el asado (Extraído de una vieja nota que se hiciera con la colaboración de la Señora.Virginia del Área de Cultura de la Casa de la Provincia de Jujuy, la Señora Rosa Alancay, de la Casa de la Provincia de Catamarca, recopilada por la Señorita Mariela Toyama.)

(1).-En la República Argentina se conoce como “Pesebre” lo que en España se llama “Belén”.

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