EXHUMACIÓN DE LOS RESTOS MORTALES DE DORREGO (14/12/1829)

EXHUMACIÓN DE LOS RESTOS MORTALES DE DORREGO. El 14 de diciembre de 1829, un año después de su fusilamiento, cumpliendo lo dispuesto en el Decreto emitido el 29 de octubre de este año por VIAMONTE, fueron exhumados en Navarro, los restos de MANUEL DORREGO, fusilado el año anterior en ese mismo lugar por orden de JUAN GALO DE LAVALLE. El encargado de realizar tan penosa tarea fue el doctor COSME FRANCISCO ARGERICH (1787-1846), quien refiriéndose a esta circunstancia, dijo: “En presencia del camarista designado por el gobierno, doctor MIGUEL VILLEGAS, se comenzó a cavar la fosa a las doce y media de la mañana. Pronto aparecieron las botas del pie izquierdo y derecho, después las piernas con los pantalones de paño mezcla color oscuro, el cuello cubierto con una corbata de seda negra y un pañuelo de seda amarillo con el que le fueron vendados los ojos al tiempo de su ejecución. La chaqueta de tela de lana escocesa cubría el pecho y el brazo derecho. Se sacó el cadáver de la fosa y se limpió. El cráneo estaba deshecho y sus huesos divididos en fragmentos muy considerables. En el pecho del lado izquierdo existe la entrada de una bala sin salida por la espalda. Las manos las tenía cerradas. Sumergí todo el cadáver en una solución de sublimado corrosivo, donde permaneció hasta las diez de la mañana del día siguiente. Después, los restos fueron expuestos al sol un rato y barnizados con aceite de trementina y finalmente colocados en una urna, luego de perfumarlos bien, todo esto, en presencia del camarista y muchos vecinos”.

2 Comentarios

  1. Anónimo

    Rosas NO ordenó el fusilamiento de Dorrego, fue Lavalle.

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  2. Anónimo

    Estoy de acuerdo con usted. En ninguna parte del artículo donde nos referimos al fusilamiento de Dorrego, decimos que tal felonía fue ordenada por Rosas. Fue Lavalle, acérrimo enemigo de Dorrego, quien, sin esperar confirmación del gobierno de Rosas (precisamente incondicional amigo de Dorrego y sucesor de sus políticas), ordenó su ejecución, para terminar lo que había empezado al derrocarlo como Gobernador de Buenos Aires y temeroso de la alianza Dorrego-Rosas, que podría haber acabado con su proyecto, mucho antes que lo fuera en Famaillá.

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