Estribar entre los dedos

Los estribos que se usaban antiguamente eran muy diferentes a los que se usan hoy. Eran una simple tira de cuero que terminaba en un botón, liso o trenzado, un hueso o un simple pedazo de madera atravesado. Esta tira de cuero era tomada entre el dedo gordo del pie y el anterior, de manera que el botón o lo que fuera que se había colocado, servía de apoyo al jinete. A fuerza de estribar de esa forma, los hombres que andaban mucho a caballo, tenían los dedos de sus pies completamente deformados, como deja constancia JOSÉ HERNÁNDEZ en su obra “Martín Fierro”, diciendo en uno de sus versos: “Con las patas como toro, de estribar entre los dedos”.

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