ESPAÑA ABANDONA LAS MALVINAS (12/2/1811)

ESPAÑA ABANDONA LAS MALVINAS. En una reunión presidida GASPAR DE VIGODET, la junta de guerra Montevideo resolvió en enero de 1811, despoblar Puerto Soledad, dejando chapas de plomo en diversos edificios para marcar la propiedad de España sobre las islas. Las Cortes con sede en Cádiz aprobaron esta medida, en la inteligencia de que cuando variaran las circunstancias, la Regencia cuidaría de que volvieran ocuparse tal cual estaban”. El último gobernador español de las Malvinas, PABLO GUILLEN, partió hacia Montevideo con los pobladores el 13 ó 14 de febrero 1811. En Buenos Aires fue unánime la protesta por este acto inconsulto del reino de España, que afecta seriamente los derechos soberanos que le asisten a las Provincias Unidas del Río de la Plata, recientemente liberadas del yugo español. El gobierno y el pueblo de Buenos Aires fueron conscientes en ese momento que esta medida debía ser reparada inmediatamente, pero otras prioridades reclamaron la atención de los patriotas y nada se hizo para reparar ese error, que pasado el tiempo les costó muy caro a los argentinos. Para referirse a este tema, leemos en la “Gaceta Mercantil” del 7 de marzo de 1811: “Es necesario no olvidar la importancia estratégica de Malvinas, llave del Atlántico Sur y del estrecho Magallanes. Las Malvinas fueron descubiertas por una expedición holandesa 1600. Nadie ha discutido nunca su carácter de propiedad de la corona española, por encontrarse dentro de la jurisdicción de la gobernación de Buenos .Aires primero, y luego del virreinato del Río de la Plata. En 1764 se instaló allí un establecimiento francés pero el gobierno español hizo el reclamo correspondiente y en 1767 tomó posesión del poblado, al que se había llamado Port Louis. En 1766 se instaló en Port Egmont un destacamento británico, pero el entonces gobernador le Buenos Aires, BUCARELLI, cumpliendo órdenes de la corona, desalojó a los intrusos. Esta medida generó una tensión entre España y Gran Bretaña que pudo haber desembocado en una guerra. Felizmente, la habilidad de los negociado —tanto españoles como ingleses— evitó el conflicto y el incidente se resolvió con un convenio que permitía a Gran Bretaña reinstalar el establecimiento le Puerto Egmont con la promesa, verbalmente expresada, de abandonarlo en definitiva. Con ello se salvaba la dignidad ultrajada del monarca británico y también los derechos de España. Efectivamente, en 1774 el contingente británico que había desembarcado en Puerto Egmont como consecuencia de este convenio, abandonó el archipiélago. Desde entonces las Malvinas, como las poblaciones de Carmen de Patagones, San José y San Julián, dependieron de Buenos Aires, residiendo en Puerto Soledad los sucesivos gobernadores de las islas desde 1777. Generalmente, estos funcionarios fueren marinos y eran relevados anualmente. Ahora, esta ininterrumpida posesión se ha suspendido por parte de España y corresponde que se llene rápidamente por parte de nuestras autoridades. El archipiélago de las Malvinas está conformado por dos islas grandes v muchos islotes. Carece de árboles y su vegetación es rala. Pingüinos v lobos marinos son sus únicos habitantes. Los grandes vientos antárticos la barren continuamente dando a su clima, duros picos de frío. Sin embargo, estas inhóspitas islas, son, insistimos, un punto clave para el dominio de la Patagonia y el Atlántico Sur.

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